Insumos (conciliaciones) y convicciones de un evangélico para la discusión en materia de aborto

A continuación una serie de aportes, consideraciones y creencias sobre el controversial, apasionante y candente tema del aborto. Se admitirán aquí comentarios disidentes de todos los bandos, se borrarán insultos y ataques personales, y se ruega leer con altura de miras y libertad de conciencia:

-El significado de despenalizar:
Despenalizar significa esencialmente quitar sanciones jurídicas. No significa producir, inducir, realizar o promover la realización de algo. Esto es importante, pues cuando se ha despenalizado lo que se ha dicho es “no voy a juzgar jurídicamente esto”, lo que no es lo mismo ni que hacerlo ni que promover que se haga.

Así, cualquier intento por comparar la “despenalización” con la “práctica y promoción” de algo, es abusivo y poco honesto intelectual y legalmente. Eso implica también que la posición a favor de penalizar, también llamada “pro vida” no es una posición que salve vida alguna: sólo es una posición que dice que va a buscar encarcelar a la mujer que aborte.

En ese sentido debe quedar clara cuál es la discusión en su estricto sentido legal y jurídico: si se debe penalizar o no a quien aborta, no si acaso se pretende salvar una vida o matar una.

-El aborto libre nunca es “libre”.
Aborto libre nunca, jamás implica la posibilidad de abortar en cualquier momento de los 9 meses de embarazo. En todas las legislaciones del mundo, los plazos son restringidos y se reducen a las etapas iniciales de desarrollo, cuando aún no hay sistema nervioso ni mayor desarrollo. Como no es lo mismo un huevo que un pollo recién nacido, ni un puñado de semillas es un bosque, no es lo mismo lo uno u lo otro, independientemente de que se trate de vida en todos los casos. Tampoco es libre en el sentido de que sea porque sí, pues siempre tiene razones poderosas, no es un deporte, no es un juego, ni se hará por crueldad. Es libre pues no requiere la expresión de una causal. Y allí es donde comienza la trampa y su problema: en el contexto de una sociedad con fuerte violencia hacia la mujer, el aborto libre puede implicar que personas violenten y presionen a las mujeres a realizarse abortos: parejas, padres por cuestiones de prestigio, incluso (aunque no se piense) empleadores, o instituciones tales como colegios o ciertas dignidades (no perder un cargo en la iglesia al descubrirse que soy un fornicario).
-No es una discusión acerca de si existe o no el derecho a la vida para el embrión.
El derecho a la vida del que está por nacer existe siempre, no solo en nuestra legislación sino también es un derecho humano reconocido en diversos tratados internacionales de DD.HH., como también existe el derecho a la salud, física, sicológica y a la autodeterminación de la mujer. Todos los derechos fundamentales de las personas suelen chocar unos con otros (vida con vida, libertad de expresión con honra, derecho de propiedad y medioambiente, derecho de propiedad y vida, etc.) y es por ese motivo que las diversas legislaciones del mundo buscan un equilibrio en estos choques. En el caso del aborto es así: a mayor desarrollo embrionario, mayor protección para el embrión, a menor desarrollo mayor protección para la autodeterminación femenina. Las leyes, así, operan como una balanza en que reconocen la importancia de uno u otro de acuerdo con un criterio objetivo como el desarrollo embrionario. Por ejemplo: con un día de desarrollo, el derecho de la mórula cede ante el derecho de la madre, con 8,9 meses el derecho de la madre cede ante el derecho a la vida del no nato. Así lo explica el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1973, que abrió el tema del aborto en ese país. Lo mismo en Alemania.
-Tampoco es una discusión acerca de si el embrión es o no persona.
Normalmente este error nace de no entender qué significa legalmente ser persona: los juristas saben que una persona es aquella que puede ser titular de derechos u obligaciones en el ámbito patrimonial y social: comprar, vender, exigir el cumplimiento de contratos, es una cuestión de plata eminentemente. Por eso existen las personas jurídicas, que son personas artificiales destinadas a adquirir derechos y obligaciones.
En ese sentido, nuestra legislación desde 1855 al menos señala en el caso de las personas naturales, que son personas tales las que han nacido y vivido aunque sea un momento.
Esa definición está así desde esa fecha, no obstante que el aborto sigue siendo sancionado como delito y es que, en realidad, el embrión o el que está por nacer es considerado un objeto de protección que tiene derecho a la vida, y sus derivados: salud, medio ambiente limpio, entre otros. Mas no tiene por supuesto, derecho a la libertad de expresión, porque no habla ni puede hacerlo, no tiene derecho a un juicio justo, porque no puede delinquir (aunque su madre embarazada que comete delito tiene protecciones porque el embrión tiene derecho a la vida), no tiene derecho a la educación, porque no ha nacido ni piensa, no tiene derecho a la libertad de pensamiento, porque no piensa o si lo hace en algún nivel de desarrollo este pensamiento no es socializable ni comprensible, no tiene derecho a la reunión, porque no conoce ni puede conocer a nadie, no tiene derecho a la libertad de conciencia, porque no la tiene. Por esa misma razón, no tiene cédula de identidad, porque NO TRIBUTA, y sería absurdo y opresivo que lo hiciera. Por eso no tiene nombre, hasta que nace. Por eso, si su hermano gemelo lo absorbe, no es homicidio… en fin. El embrión no es ni nunca ha sido legalmente persona, con o sin penalización del aborto, antes o no de 2017 con el aborto 3 causales, esa no es la discusión y los que la discuten, de ambos bandos, no están entendiendo qué significa ser persona legalmente.
-No es un asunto de pro vidas ni de pro abortos.
En esta discusión no es correcto hablar de “pro-vidas” o “pro-abortos” sino de “a favor de penalizar” o “contra penalizar”, pues ambas posturas expresan una preocupación por la vida y ambas posturas expresan una cuota de despreocupación por un ser vivo digno: la mujer y/o el embrión. Entonces se busca el equilibrio, sabiendo que no existe en el mundo alguien que considere que abortar sea un bien en sí, un deporte, o un deseo agradable y bueno (salvo los que hacen negocio con esto, por lo que el asunto lucrativo en la materia debe ser poderosamente regulado si se va a aceptar). En ese sentido, creo sinceramente que tanto pro vidas y pro abortos deben y pueden unirse para una fuerte prevención del aborto.

-La foto de un niño en el tarro de la basura que se comparte en internet.

 

Esas chocantes y dolorosas imágenes sobre niños descuartizados o reventados son de dudosa procedencia y no proceden de abortos hechos dentro de los márgenes de los abortos legales, sino dentro de abortos espontáneos o por accidentes, o de aborto hechos fuera de cualquier marco legal “libre”, es decir, en forma clandestina, en las mayores semanas de gestación y, por tanto, delictiva en cualquier país con o sin aborto libre. Evidentemente nadie podría estar a favor de acto tan terrible como el que expresa aquella imagen, pero es que ¡esa no es la discusión!

-El aborto no es un tema exclusivo de “comunistas”.
Las legislaciones de aborto se encuentran presentes prácticamente en todas las legislaciones del mundo, y en materia de aborto “libre” están presentes en todos los países desarrollados, incluidos los países más “capitalistas o anticomunistas del mundo”, e incluida por supuesto la muy “anticomunista América (USA)”.
En este lado del mundo, el comunismo tiene una fuerte influencia liberal y por eso muchas causas liberales se asocian con el comunismo cuando en cualquier país del mundo son ideas de derechas o de izquierdas por igual. Sin ir más lejos, el presidente argentino y de derecha, Macri, ha sido gran impulsor de esta legislación en el reciente debate argentino, o basta con mirar la diferencia entre la Corea del Norte comunista que no tiene ley de aborto y la Corea del Sur capitalista que recientemente lo aprobó, o entre el chavismo que no aprueba el aborto (ni las disidencias sexuales) y el partido de Guaidó que está compuesto por grupos progresistas pro lgtbiq (primer diputado gay y primer diputado trans) y pro aborto, etc.

-Quienes están a favor del aborto no lo están porque les parezca un deporte.
Como viejo opositor al aborto en todas sus formas, les contaré una anécdota vergonzosa. Sabiendo que la diputada Camila Vallejo cree en el “aborto libre” me pareció muy impactante saber de su embarazo y que lo continuara sin abortarlo. Desconcertado al respecto, traté de encontrar una explicación, y conversando con más gente que cree en esto, me di cuenta de un prejuicio misógino en mi forma de verlo: las mujeres que están a favor del aborto no lo buscan, no lo quieren, no lo hacen por placer, ellas son, han sido, quieren ser, o buscan ser madres (y son excelentes en ello además) y posiblemente no abortarían si estuvieran embarazadas, simplemente están a favor de despenalizar porque entienden que quienes lo hacen lo hacen porque tienen razones muy poderosas y deberían poder acceder a ello en forma segura y temprana a fin de evitar cosas más terribles. Es por eso esencialmente que se promueve la despenalización: porque la despenalización supone entender la compleja realidad de quien lo practica, el doloroso momento por el que pasa, y que penalizarlas es cruel y las obliga a hacerlo en forma insegura, y más probablemente dolorosa y destructiva. De la misma manera, también es cierto que muchas personas que están a favor de penalizar han abortado o lo pensaron seriamente en algún momento, y es que… otra cosa es con guitarra.

-Como cristianos seguramente siempre vamos a estar en contra de practicar abortos.
Mucho más allá de que la Biblia no condene literalmente el aborto (acá es donde los literalistas bíblicos o “fundamentalistas” suelen recordar la exégesis), e incluso cuando por ejemplo en el único pasaje en que lo trata, no lo sanciona igual que el homicidio (Éxodo 21:22), e incluso cuando al parecer el libro de Números trata una especie de ordalía abortiva realizada por el sacerdote para el “espíritu de celos” que baja sobre el hombre respecto de su mujer (Números 5:14-31), e incluso más allá de que en la tradición cristiana encontramos ciertos autores, tales como Tomás de Aquino o Agustín, que creían que inicialmente el embrión no tenía alma hasta cierto nivel de desarrollo.
Creo que éticamente puede parecer claro que el aborto no parece ser algo bueno, virtuoso o amable desde una perspectiva cristiana, que siempre ha de amar y respetar la vida desde la concepción (posiblemente nadie piense en el aborto como algo bueno y si conocen a alguien… hacedle saber que tiene un problema), cosa diversa es si queremos juzgarlo, que es lo que está en discusión cuando se habla de “despenalizar” entendiendo que con ello “no significa que se vaya a obligar a alguien a abortar”, sino que su despenalización es el reconocimiento de una “autodeterminación al respecto” y de comprender las fuertes y poderosas razones por las cuales una mujer puede querer acabar anticipidamente su embarazo, diciendo: sobre toda esta tragedia, no vamos a hacer leña de ti juzgándote.
Tenemos un rol importante que practicar los cristianos, en la prevención del aborto y en entregar las condiciones para que una mujer que está siendo compelida, pueda salir de allí. Adopción, SENAME, educación sexual, normativa laboral pro embarazo, pro materinidad y paternidad, corresponsabilidad paternal, y en contra de la violencia de pareja y toda forma de acoso, es muy importante en ello. Lamentablemente dentro del bando pro-vida a estas políticas preventivas del aborto se les llama “ideología de género”, “intromisión del derecho preferente a educar a los hijos” y “feminazismo”.
Si bien existen estadísticas que señalan que la despenalización aumenta el número de abortos y otras que no, en realidad, se debe considerar que las mujeres no abortan simplemente porque sea legal (lo cual es absurdo), sino que abortan porque tienen motivos, y esos motivos son los que se debe luchar, intentando otorgar soluciones. Hacer más justa la vida de una mujer embarazada es el camino: salas de cunas en trabajos, colegios, hospitales, ¡iglesias!, protección del embarazo en materia laboral, del amamantamiento, corresponsabilidad de los padres, etc. Eso es lo que llamamos #SerProFamiliayProVidaEnSerio y no ser #MeramenteProCárcel y #ProNoCárcel

-No es cierto y no parece justo decir que los
#ProPenalización (“pro-vidas”) sean en realidad meramente “antimujer”.
Es posible que la postura “pro-vida” en cierta manera y muchas veces sea muy mal representada intelectualmente, sin embargo las personas “pro-vida” no son malintencionadas, tienen una preocupación seria y legítima por otro ser humano, pues este asunto penalizador y despenalizador siempre está sujeto a una realidad donde hay sufrimiento. Es por ello que, insistimos, ambas posturas y grupos humanos, que no me cabe la duda de que ambos se interesan en la vida, deben unirse en la prevención del aborto.

-Un argumento típicamente “anti (despenalización del) aborto”…
Es que la mujer suele ser compelida por terceros o factores externos a realizarse un aborto, y por eso no debe despenalizarse. Lo cierto es que eso es un argumento a favor de “despenalizarse” pues, ¿cómo podemos juzgar a alguien cuya voluntad no es libre? Lo que los “pro-despenalizar” y los “pro-penalizar” debemos tener en común, es que sin duda debe penalizarse y sancionarse duramente a cualquier persona que incite, obligue o amenace a una mujer para hacerse un aborto: parejas, familiares, líderes de sectas, empleadores, lo cual hoy en día existe. Y por otra parte debemos todos y todas apoyar políticas serias de prevención del aborto: eliminar cualquier presión laboral o económica a la mujer embarazada, establecer beneficios para las mujeres que tienen hijos, sancionar duramente cualquier persecución del embarazo, dejar de perseguir religiosamente con juicios morales hipócritas a las adolescentes embarazadas o embarazos fuera del matrimonio, etc. La prevención debe ser nuestro sello, y es algo en lo que podemos colaborar todos.

-La carga del embarazo no es comparable a ninguna otra.
No existe nada (natural) tan increíble e impresionante ni tan desgastante y duro para un ser humano que un embarazo, esta responsabilidad, carga y honra siempre debe ser voluntaria, y nunca se puede hacer ningún paralelo que nos permita compararlo con cualquier otra cosa o actividad humana. Es por ello que este asunto debería ser un asunto de mujeres antes que cualquier cosa. Asimismo, no existe nada tan doloroso físicamente y de origen natural, como parir. Ellas siempre exponen su vida en ello, quedan con toda clase de marcas y cicatrices, además de sufrir lesiones muy fuertes. Es por ello que el parir debe hacerse de forma voluntaria y libre, siempre y objeto de gran protección, y no se le debe mirar como una carga minúscula o un trámite.

-No es correcto hablar de “interrupción del embarazo”.
Dese luego, el aborto no trata de una interrupción, como si posteriormente éste continuara, se trata de una terminación o eliminación de un ser vivo que está en etapas tempranas de su desarrollo, y por lo tanto implica la destrucción o eliminación de un ovocito fecundado, o de un embrión si está más desarrollado o en casos más extremos de un feto. En los casos que es sin expresión de causa, esto es, libre, se trata de etapas muy tempranas que esto se permite, y en el caso del terapéutico, violación o por inviabilidad fetal de tipo mortal en etapas un poco más avanzadas, lo que varía en cada país. Evidentemente los que pueden hacerse en el marco de las leyes permisivas siempre son en etapas tempranas, estando prohibido el feticidio en etapas muy avanzadas, conforme a la ponderación que explicamos al principio, pues cercanamente a los 9 meses raya en el infanticidio.
Lamentablemente, muchos países que tiene políticas restrictivas en la materia tienen alta concurrencia de abortos en altos niveles de desarrollo, producto del tiempo de búsqueda e indecisión que genera en la ilegalidad, lo que genera no solo dolor al feto muerto sino altos índices de riesgo a las mujeres que lo ejecutan.
-No es cierto que este no sea un asunto moral o meramente personal.
Esto siempre es un asunto moral, de hecho, casi todo asunto político es moral. Es en realidad un choque de moralidades que merece una respuesta equilibrada a la luz del derecho y los elementos morales que éste admite, como es la convivencia entre seres humanos diversos. Por otra parte, decir que es solo un asunto de decisión personal como lo es tener o no una religión o la orientación sexual de cada cual o la fijación de una identidad, pues en este caso existe afectación de un tercero (el embrión), y, por ende, decir aquello es equivalente a que alguien dijera que maltratar a un animal o esclavizar a una persona es asunto mío y no debes tener reparo en él (si no quieres esclavizar no esclavices). Este argumento parece errar en el sentido de la discusión que es más bien acerca de quién cede, hasta cuándo y cómo cede, entre el derecho de una mujer y el derecho de un embrión.
De la misma manera la despenalización no ha de suceder como cediendo ante la realidad del aborto que no se logra detener con la amenaza penal (todos los delitos están sujetos al mismo problema), sino en realidad, al reconocimiento del choque entre derechos fundamentales entre la mujer (su vida, integridad sicológica, su salud y su autodeterminación) y el derecho a la vida del embrión, conforme a la ponderación que hablamos más arriba. De otra manera, “se cae” en un tipo de abolicionismo penal que es una discusión diversa y mayor (eliminar la pena por cuanto no serviría para prevenir el delito).

-El aborto tres causales es una medida humanitaria mínima.
Toda buena persona que cree en el valor de la vida, sabe que en el aborto terapéutico estamos en la hipótesis de “vida por vida”: si existe peligro en la vida de la madre, es evidente que es ella quien debe decidir si sacrificarse o no. Así lo reconoció la legislación chilena desde 1931 a 1989, y recientemente el 2017. Entre medio, la práctica judicial también lo ha entendido así, solo que ahora es explícito.
De la misma manera, el aborto por inviabilidad simplemente reconoce que la mujer tiene derecho a no ser (perdón por lo triste y fuerte de la expresión) un “ataúd viviente”, cargando contra su voluntad con un embrión sin cabeza, o que morirá minutos después de nacer. La ley de 2017 reconoce el derecho a que ella decida si quiere serlo o no, quitando las amenazas del sistema legal para tamaño dolor, lo que lo transformaba en tortura.
En el caso del aborto por violación, si bien uno puede pensar que el embrión en desarrollo no tiene la culpa, el asunto se presenta de una forma todavía más sencilla en los fundamentos del derecho penal y que se relaciona directamente con el aborto “sin expresión de causa” y es el siguiente: ¿es realmente una mujer violada que aborta, asqueada por cargar en sí el resultado de un horrible trauma un PELIGRO PARA LA SOCIEDAD? ¿De verdad seremos capaces de encarcelar a una mujer que tuvo que abortar desesperada como resultado de una VIOLACIÓN? Las voces deben callar ante semejante pregunta. Sí, abortar es malo para el embrión pero ¿de verdad es ella la mala si lo hace luego de ser violada? La solución de despenalizar en este caso, para que de forma temprana y rápida ella aborte en forma segura si así lo estima, y no lo haga en otras etapas por ejemplo con 5, 6, 7 u 8 meses de embarazo, donde al feto le dolerá, ella quizá muera, y si no la meteremos presa a pesar de ser víctima de un ultraje que la llevó acá parece una cuestión dolorosamente necesaria.

-Un aborto “libre” sin causales y sin medidas serias, fuertes y nacionales de protección para la mujer embarazada ni la prevención del aborto, ni la protección de la infancia, es un camino muy pero muy indeseable.
Básicamente podría reforzar el camino capitalista de nuestra sociedad de ver al ser humano como un “recurso humano, desechable” reforzado por una concepción fuertemente individualista. Pues muchas mujeres podrían verse compelidas a realizar abortos bajo protección legal por presiones de tipo laboral, en contextos de explotación, por razones eugenésicas (si tiene un diagnóstico de salud no letal pero sí complejo como un síndrome de Down) o por presiones sociales tales como la condena moral de ser madre soltera, fornicaria o adúltera, o su abandono familiar, social y económico. El aborto podría ser el sonido estruendoso de una sociedad en la que el individuo y especialmente la mujer se encuentra sin redes de apoyo, amor y contención. También se debe tener cuidado de no crear un lucrativo mercado del aborto que busque formas perversas de incentivarlos, ni por un prohibicionismo brutal poner incentivos para los “mercados negros” que operan en la clandestinidad, matan mujeres y forman verdaderas mafias.

-Se debe estar atento a las innovaciones tecnológicas e incentivarlas.

Si se creara por un ejemplo un sistema seguro que permitiera el retiro de un embrión sin dañarlo o sin quitarle la vida que quedara disponible para poder implantarlo en una mujer que no puede tener hijos o que quiere someterse a inseminación artificial, podríamos no tener que dar esta discusión tan dura. Sólo estoy pensando en el futuro, no tengo conocimiento científico y puede que sea una idea absurda, pero es posible pensar que, en largo plazo, existan soluciones diversas, alternativas que solucionen ambos intereses.

-Una postura a favor del aborto siempre debe…

Estar abierta a restringir los días en que éste es posible sin expresión de causa si se llega a descubrir que son menos los días o semanas en que es posible realizar este procedimiento causando dolor al embrión o existiendo aun formas de que éste sobreviva. Si se va a ceder en esta posibilidad de conformidad al criterio del desarrollo embrionario y reconociendo que hablamos de un ser vivo, se debe tener este cuidado siempre.

—–

Dejo estos insumos e ideas, para que cada cual tome su posición, haciendo un llamado a que toda la sociedad se una en la prevención del aborto, de manera que si usted está a favor o en contra de penalizar, por favor, convengamos en que debemos prevenirlo.

Mi posición personal sobre qué posición tomar, me la reservaré, son libres de tomar sus propias conclusiones en base a los datos y antecedentes que he dejado aquí, pues en realidad se requiere mucha precisión para expresar una postura y una regulación detallada del tema y que de alguna manera dejé aquí de manera que ustedes puedan entenderla, solo puedo decir en forma explícita que no estoy a favor de -ni puedo considerar éticas a las personas que están a favor de- una legislación que DESPENALICE O PENALICE que no se comprometa seriamente con la prevención del aborto (cuestión que no veo tan presente en ningún bando, sinceramente), lo que significa: sanciones fuertes de quien incita, presiona, o amenaza a una mujer a abortar; que no sancione ni prevenga fuertemente la violación, el acoso sexual en el trabajo, la escuela, la iglesia, y la calle; que no proteja social y económicamente a la mujer embarazada en el trabajo; que no realice educación sexual obligatoria y seria para todos desde temprana edad; que no mantenga preservativos y métodos de anticoncepción disponibles para todos en forma accesible, que no facilite la adopción de niños niñas, y que no comprometa recursos y políticas e instituciones serias de protección de la infancia y del niño dado en adopción; y rechazo como hipócritas a todos los que juzgan a las madres solteras en lugar de ayudarlas.

En esto, ambos bandos deben unirse, y la iglesia, Dios permita, se una en el acompañamiento pastoral de la mujer con un embarazo no deseado o no esperado.

EOC
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