[Tiempo de hacer memoria: masacre de Chihuio] [Evangélicos muertos en dictadura] [Semana de la memoria EOC]

Amigos, hermanos, comunidad.

Hoy es 11 de septiembre y es tiempo de conmemorar, de recordar, de hacer conciencia para que nunca más pase en Chile que el Estado se organice para asesinar a las personas, a nuestros prójimos.

Con este fin, como página de contenido evangélico queremos recordar a algunos de nuestros hermanos en la fe que fueron torturados y asesinados durante la sangrienta dictadura cívico militar en Chile.

Hoy les traemos una pequeña reseña de la Masacre de Chihuio.

La historia recopilada y corroborada en base a testimonios de familiares de las víctimas, testigos y confesiones de ex – conscriptos que participaron en la matanza, dice que el día domingo 7 de octubre partió desde el regimiento Cazadores de Valdivia una caravana compuesta de camiones y jeeps con un total de 90 soldados y oficiales de ese regimiento más fuerzas del regimiento de Artillería Motorizada N°2 Maturana de Valdivia, con destino a Futrono, Llifén, Curriñe, Chabranco y Chihuio.

Una vez en Futrono, los militares se quedaron un par de días en dependencias de la antigua Escuela Misional N°30, para luego recoger algunos prisioneros de manos de carabineros, lo mismo hicieron en Llifén, y más tarde en Curriñe y Chabranco se realizaron las últimas detenciones, incluso en forma brutal delante de esposas e hijos, con los prisioneros golpeados hasta sangrar.

El 9 de Octubre de 1973 un total 17 prisioneros fueron conducidos a Chihuio para ser ejecutados, la mayoría de ellos miembros del sindicato “Esperanza del Obrero”, 15 de ellos evangélicos (de la Iglesia del Señor y dos Adventistas). Se sabe que dos de ellos eran incluso predicadores, Narciso García Cancino lo hacía en la ‘Iglesia del Señor’ de Arquilhue, mientras que Rosendo Rebolledo Méndez predicaba en la ‘Iglesia Cristiana de Jesucristo’ de Chabranco, según consigna una investigación realizada por la Corporación de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU).

Camino a Chihuio, la lluvia que esa tarde caía y el mal estado del camino maderero dificultó la marcha de la caravana, por lo que en algún punto se les ordenó a los prisioneros bajar de los camiones donde iban amontonados, golpeados y asustados, para continuar a pie. Mientras caminaban (algunos atados con alambres de púas), un oficial les gritó – A ver, ¿quién sabe cantar? ¡uno que cante! – ordenó.

La respuesta a la orden la inició uno de los prisioneros que comenzó a cantar una alabanza a Dios, el resto lo siguió y continuaron los cánticos junto con la penosa marcha hasta que el capitán a cargo ordenó que pararan de cantar ya entrada la noche.

En su mayoría eran jefes de familias pobres, sencillas, cuyas vidas transcurrían en el cotidiano de una tierra que exigía trabajo duro, donde el atropello a sus derechos era cosa habitual, y encontraron refugio en el cristianismo evangélico ante las injusticias diarias que vivían y en las organizaciones sindicales.

Antes de morir en Chihuio, después de ser torturados, los prisioneros volvieron a entonar alabanzas a Dios, y en alguna hora no precisada fueron acribillados y rematados en el suelo con corvos, de acuerdo con los testimonios recogidos “los gritos eran desgarradores clamando al Señor”.

Según lo señalado en el informe Rettig, “al día siguiente de las ejecuciones, un testigo reconoció a varias de las víctimas, y pudo percibir que la mayoría de los cuerpos tenían cortes en las manos, en los dedos, en el estómago e incluso algunos se encontraban degollados y con sus testículos cercenados, sin poder observar huellas de impactos de bala en sus restos”.

Uno de los datos más impresionantes de esta matanza de trabajadores es el fallecimiento de un menor de edad de 17 años, identificado como Fernando Mora Gutiérrez, quien fue asesinado junto a su padre y cuyos restos justamente fueron entregados a sus familiares el año pasado.

En entrevista con Noticias Los Ríos, Sonia Mora Gutiérrez, relató las circunstancias en que su padre y su hermano pierden la vida de manera tan trágica; “en esos años la mayoría de edad era a los 21. Mi hermano no era un político, yo creo que ni tenía nociones de eso. Mi hermano ayudó a sacar unos camiones militares que quedaron atascados en el barro y se dio cuenta que llevaban a mi papá y él decide acompañarlo (…) esto fue por el amor que él tuvo hacia el padre y lo siguió”, relata.

En antecedentes recopilados por la Justicia se menciona este caso: “al ayudar a sacar los camiones militares del barro, logra darse cuenta que su papá va entre los prisioneros. Solicita que le digan qué va a ocurrir con él, a dónde lo llevan. Le contestan: si quieres ir con tu padre, sube al camión. Y pasa a ser un prisionero más” (Archivo Chile).

Posteriormente, en 1978 y en el marco de la “Operación Retiro de Televisores”, se realizaron exhumaciones clandestinas con el objetivo de hacer desaparecer las evidencias del caso. En este contexto y de acuerdo a la investigación desarrollada por la justicia, militares de civil exhumaron los restos de los trabajadores, haciendo desaparecer sus cuerpos lanzándolos al mar.

De acuerdo con la Revista Evangelio y Sociedad de Septiembre-Octubre de 1990, muchos de los familiares de estos obreros evangélicos vieron que la Iglesia a la que pertenecían “no actuó correctamente, debió haberles dado respaldo a las familias en vez de pedirles olvidar todo” y uno de ellos llamado Juan Aceitón (que perdió 5 familiares) decía responsabilizar “directamente a los pastores de no haber dado orientación a los 60 huérfanos que dejó esta matanza, muchos de ellos ahora son drogadictos o alcohólicos. Pero la gente no abandona la iglesia, ya que tienen la idea que si cometen errores los pastores, Dios no tiene la culpa”.

Durante el año 1990, recién restaurada la democracia y cuando recién se daba a conocer públicamente casos como éste, la Iglesia Metodista de Valdivia, juntamente con la Iglesia Bautista ofrecieron actos ecuménicos de acompañamiento, y servicios fúnebres a los huesos encontrados en el lugar de la masacre. Lamentablemente las iglesias de estos hermanos no estuvieron presentes. A dichos servicios las familias reaccionaron muy bien, pues deseaban reconciliación con Dios y sentir solidaridad desde otros evangélicos, para que fueran vistos como tales.

Según la Revista Evangelio y Sociedad, en 1990, Juan Aceitón, representante en ese entonces de las familias sostenía que “todos entienden que pedir justicia no es ningún pecado y están unidos en la idea de hacerla y que estos crímenes no pueden quedar impunes. Como evangélicos luchamos por la justicia que es uno de nuestros ideales y no veo porque no la podemos poner en práctica”.

Tradicionalmente, los 12 de octubre los familiares de la masacre de Chihuio se reúnen para recordar a los suyos. Ellos se encuentran organizados en la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos A.F.E.P. de Valdivia, donde han luchado activamente por justicia, contra la aplicación de la ley de Amnistía que vulnera la Convención de Ginebra; en contra de la complicidad de los mandos altos del régimen militar y de otras personalidades civiles; además de los Tribunales Militares que absolvían a los culpables, denunciando también el trabajo pasivo de los tribunales superiores de justicia. Dicha agrupación recibió el año 2010 un bien inmueble que fuera anteriormente un centro de detención y tortura clandestina de la DINA, y que ahora usan como Museo denominado “Casa de la Memoria”. Otra lucha que han emprendido, ha sido por la manifiesta injusticia en virtud de la cual existen certificados de defunción de sus familiares, emitidos con anterioridad a la entrega de los cadáveres, sin proceso judicial, y diciendo que murieron en condiciones no precisadas. La batalla de los familiares es que dichos certificados se emitan con base en las sentencias que señalen sus asesinato por agentes del Estado, en el que se vulneró su derecho a la vida y a un debido proceso, además de la restitución de sus restos.

En las imágenes, el memorial construido en Chihuio a las víctimas de ese fatídico día, y fotos de cada uno de ellos (las disponibles).

Como evangélicos hacemos este ejercicio de recordar, para concientizar a los que relativizan, justifican, niegan o invisibilizan estos hechos, para llamar a la justicia que aun no llega para tantos, y especialmente para que sobre la base de la memoria, la justicia, el arrepentimiento, la confesión de la verdad, la colaboración con la justicia y la búsqueda de la verdad, el país pueda reconciliarse y mirar al futuro, para que nunca más pase algo tan inhumano como estos crímenes. Para que esta obra diabólica nunca más acontezca en medio de nosotros.

Dios nos perdone, podamos realizar obras dignas de arrepentimiento, y juntos prevengamos estos hechos, porque la obra del enemigo es robar, matar y destruir pero Cristo ha venido a dar vida, y vida en abundancia.

Acá un rudimentario vídeo sobre lo que fue el entierro de algunas de las victimas el año 2015, también con alabanzas a Dios:

https://www.youtube.com/watch?v=PhM2na6W4Qk 

EOC.
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Relato reconstruido, recopilado e imágenes obtenidas de estas fuentes:

Jorge Escalante. La Misión era matar. Lom editores. Colección Nuevo Periodismo. Santiago Chile. 2000.

Revista Evangelio y Sociedad de Septiembre-Octubre de 1990, Servicio Evangélico para el Desarrollo SEPADE.

http://www.noticiaslosrios.cl/…/familiares-recibieron-rest…/

http://www.diariofutrono.cl/…/los-ejecutados-de-chihuio-no-…

https://www.elinformadorvaldiviano.cl/…/sml-valdivia-entre…/

Nunca más en Chile: síntesis corregida y actualizada del informe Rettig. Lom ediciones.

Funerales en Chihuío, 42 años después

https://www.diariofutrono.cl/noticia/actualidad/2013/10/en-emotiva-ceremonia-se-recuerda-a-los-ejecutados-politicos-de-chihuio

Haz clic para acceder a 00000074000006000010.pdf

http://www.memoriaviva.com/…/Ejecu…/vargas_quezada_ruben.htm

https://interactivos.museodelamemoria.cl/victimas/?p=890

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-los-rios/2017/04/27/familiares-de-victimas-de-caso-chihuio-se-reunen-con-alvaro-mesa-y-expresan-preocupacion.shtml

https://www.monumentos.gob.cl/monumentos/monumentos-historicos/casa-memoria-derechos-humanos-valdivia

Memorial de la masacre de Chihuio de 9 de octubre de 1973, Chihuio, Futrono, Región de los Ríos:

Memorial de la masacre de Chihuio de 9 de octubre de 1973, Chihuio, Futrono, Región de los Ríos:

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Narciso Segundo GARCIA CANCINO, 31 años, obrero, dirigente campesino, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio.
Se sabe que él era predicador en la ‘Iglesia del Señor’, de Arquilhue:

La imagen puede contener: una o varias personas, sombrero y primer plano

Rosendo REBOLLEDO MENDEZ, 40 años, dirigente sindical, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio.
Se sabe que era predicador en la Iglesia Cristiana de Jesucristo’ de Chabranco:

La imagen puede contener: una o varias personas

Rubén VARGAS QUEZADA, 56 años, obrero tejuelero, dirigente del Sindicato « Esperanza del Obrero», muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

La imagen puede contener: 1 persona, primer plano

Rubén Neftalí DURAN ZUÑIGA, 22 años, obrero maderero, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio.
La foto corresponde a su servicio militar:

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior

Carlos Maximiliano ACUÑA INOSTROZA, 46 años, obrero maderero, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio.
La imagen puede contener: 1 persona, sentado e interior

Carlos Vicente SALINAS FLORES, 21 años, radio operador; muerto el 9 de octubre de 1974 en la masacre Chihuio:

La imagen puede contener: 2 personas

Daniel MENDEZ MENDEZ, 42 años, obrero maderero, dirigente campesino, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

La imagen puede contener: 1 persona, primer plano

Eliacer Sigisfredo FREIRE CAAMAÑO , 20 años, obrero maderero; muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

La imagen puede contener: 1 persona, primer plano

Fernando Adrián MORA GUTIERREZ , 17 años, obrero maderero, no hay imagen de él pero sí memoria.
Mientras ayudaba a los camiones del ejército a salir del barro, descubrió accidentalmente que llevaban a su padre Sebastián Mora Osses, decidió acampañarlo y murieron juntos ese 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

La imagen puede contener: una o varias personas

Sebastián MORA OSSES, 47 años, casado, con hijos, obrero maderero, había sido tesorero del Sindicato “Esperanza del Obrero”, murió junto a su hijo que lo acompaño a la muerte:

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José Rosamel CORTES DIAZ, 35 años, obrero maderero, miembro del Sindicato Esperanza del Obrero; muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

La imagen puede contener: una o varias personas

 

Pedro Segundo PEDREROS FERREIRA, 48 años, obrero, Jefe de Predios, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

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Juan Walter GONZALEZ DELGADO, 31 años, empleado administrativo, dirigente campesino; muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

 

La imagen puede contener: 1 persona, de pie y exterior

Ricardo Segundo RUIZ RODRIGUEZ , 24 años, Jefe de Fábricas, militante socialista, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

La imagen puede contener: 1 persona, barba y primer plano

Luis Arnoldo FERRADA SANDOVAL , 42 años, obrero agrícola, muerto el 9 de octubre de 1973 en la masacre de Chihuio:

La imagen puede contener: 1 persona

 

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