Profeta, por Ulises Oyarzún

Los profetas denunciaban la injusticia.
Se ponían del lado de los olvidados.
Su duro mensaje los hacía seres indómitos.
Su compromiso con Dios y con la gente necesitada los hacia personas insobornables.

Moisés no pudo quedarse de brazos cruzados cuando un Egipcio maltrataba al hebreo. (Ex.2:11,12)

Elias vivió en carne propia la indefensión económica, y no solo solidarizó con una familia que no tenía nada, sino que lo hizo cuando esta familia ni siquiera era de su pueblo (1 Rey.17;9).

Isaías, aún cuando venía de cuna noble, se puso en contra de los lideres de su pueblo, los cuales se aprovechaban de los más pobres (Is. 1:23-26).

Jeremías denuncia la decadencia del poder político y religioso de Judá, que han usado sus privilegios para perpetuar la corrupción y la injusticia (Jer.23)

Amos confronta con palabras duras a las mujeres ricas de Israel, que llevadas por la vanidad de una vida de excentricidades los perjudicados eran los más pobres.
Tan enojado estaba el profeta que les dice “Vacas”. (Am.4;1).
A los jueces corruptos los confronta sin miedo (Am.5;10).
Y a los que provocan grandes inflaciones económicas los denuncia con vehemencia (Am.5:11,12)

Con respecto al profeta Juan el Bautista, la única predicción de su ministerio fue el anuncio de “Aquel que viene detrás mío”.
Su misión no se centró en vaticinar eventos futuros, sino en llamar a un arrepentimiento genuino (integral) a su pueblo.
Se preocupó de quienes no tenían nada, por eso invitó a los que tenían a construir una cultura de la solidaridad (Lc.3:11)
Denunció los cobros excesivos de impuestos de los publicanos (Lc.3:13)
Denunció las extorsiones y el dinero mal habido de la policía herodiana (Lc.3;14)
A Herodes no solo confrontó por su matrimonio escandaloso con la mujer de su hermano, sino también lo confrontó por todas las cosas malas que hizo (Lc.3;19)

(Según Flavio Josefo, Herodes Antipas recibía anualmente de las expropiaciones de tierras galileas que le quitaba a los campesinos una suma de 200 talentos, el equivalente a 4 mil años de sueldo de un jornalero)

Quizás por eso hasta el mismo Jesús le llama “zorra” (Lucas 13;32)

Uno de los pocos profetas que se recuerda de las comunidades cristianas, es uno que vaticina un tiempo de “hambre” en Israel, situación que moviliza a la iglesia de Jerusalén a prepararse y además moviliza a varios cristianos helénicos para levantar una ayuda económica que fuera en socorro de esa comunidad (Hch 11: 27-30)

Juan de Patmos denuncia el sistema inflacionario del Imperio Romano, en la figura del caballo negro (Quizás algo de razón tiene cuando vislumbra el comercio corrupto como algo oscuro) que sube el precio del trigo y la cebada a costos imposibles para las familias pobres, pero mantiene el precio del vino para los exportadores Romanos. (Ap. 6:6)

Juan criticó los excesos y las muertes impunes del Imperio, su trato con los comerciantes del mundo, donde solo se beneficiaban unos pocos. (Ap. 18:3)
Por eso ante esa manera de hacer sociedad no tiene otra opción que comparar a Roma con una Gran Prostituta, embriagada en la violencia y en los lujos. A la que luego la compara con una ciudad, Babilonia.

Como contraparte, ve a las comunidades cristianas como una “Novia”, que luego también la compara con una ciudad, la Nueva Jerusalén.
Esta al igual que la otra, “Babilonia”, también es rica, tiene calles de oro y una ciudad hecha de diamantes y piedras preciosas (Ap. 21;9-19)

Pero aquí, las riquezas están al servicio de todos y aquí nadie es más rey que otro o más sacerdote que otro.

Por eso …
Hoy no puedo llamar profeta a quién anda de evento en evento evangélico, entusiasmando a cristianos con bendiciones como las que promete el “horóscopo”.

A quien se dice profeta porque tiene la facilidad de intuir cosas privadas de las personas, pero que su mensaje no tiene más función que augurar “bendiciones materiales” y “éxitos financieros” a los ingenuos cristianos que ante esas promesas corren a los altares para “pactar la Palabra” y engordar el bolsillo no solo del profeta que entusiasma la gente sino del líder que organiza el evento.

No puedo llamar profeta a quien golpea la mesa frente a la “ruina moral” de la sociedad actual, pero que su voz profética solo le alcanza para denunciar lo concerniente a la moral “sexual”, pero en cuanto a las otras inmoralidades que perpetúan la injusticia , su boca no tiene nada que decir de Dios…

Además, hay un factor común entre los verdaderos profetas y los falsos.
Los falsos endulzan el oído de las personas, son cotizados por las estructuras religiosas, porque al fin de cuenta es un mensaje que no incomoda a nadie.
Además hoy, muchos “profetas” no hablan de cosas que no sea lo que sucede dentro de la iglesia y cuando golpean la mesa par denunciar lo que sucede fuera del mundo eclesial, “Rascan donde no pica”.

En cambio los verdaderos profetas eran y son insoportables, no le deben favores a nadie y tarde o temprano terminan marginados (aún por sus hermanos), desterrados o “enterrados”, porque un mensaje tan agudo, lúcido y frontal como el de ellos, solo puede terminar en una bandeja de Plata.

P.D.
Si usted conoce a un verdadero o una verdadera profeta, no de esos que te “leen la mano” en cultos emotivos, sino aquellos que abren la Biblia con responsabilidad para tener un “Esto dice el Señor” para este tiempo, ora por él y tiéndele una mano, y dale gracias a Dios por cruzarte en el camino con aquellos hombres y mujeres, que el mundo no es digno de tenerles (hebreos 11:38)

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