A propósito del proceso de postulación a las Universidades que se está viviendo estos días

Sabía usted que históricamente, los protestantes y evangélicos han sido grandes promotores de la educación universal y gratuita?

Lutero, Calvino, Wesley, Robert Raikes, Catherine Boevey, Catharine Cappe, son nombres de reformadores y protestantes que trabajaron en la universalización de la educación en sus países.

Acá en Chile también observamos a los grandes precursores de las diversas denominaciones fundando y creando colegios destinados a la educación gratuita, por ejemplo, David Trumbull el primer pastor que se atrevió a predicar públicamente en Chile y reconocido como iniciador de la obra presbiteriana en Chile creó “La Escuela Popular de Valparaíso” y también la “Escuela de Artesanos”; William Taylor, el misionero Metodista y fundador de la obra de dicha denominación en Chile también fue un prolífero fundador de obras educacionales; qué decir del gran bautista Diego Thomson, quien vino a Chile a petición de O’Higgins para enseñar a la gente a leer y escribir con la Biblia (método lancasteriano) y cuya labor educacional se extiende por varios países de Latinoamérica; o la gran predicadora bautista Agnes Graham, cuyo trabajo para dar educación a quienes no podían acceder a ella en el Colegio Bautista de Temuco es invaluable; también tenemos a Elizabeth Lidia Marsh y Allen Francis Gardiner, ambos anglicanos que se dedicaron a la enseñanza a mapuches; entre los pentecostales también está la gran Remigia Arancibia de Jara que se dedicaba a enseñar a leer y a escribir a quienes no sabían en su congregación; y como olvidarnos del gran Rodulfo Phillipi, luterano, naturalista y educador tan importante para la Universidad de Chile, para el Museo Nacional de Historia Natural y para la obra de la iglesia luterana en Chile.

Los evangélicos hemos sido así grandes promotores de la educación universal, de hecho, en 1919, el credo social evangélico que proponían metodistas y presbiterianos invitaba a la abolición del trabajo infantil y a la educación de todo niño como un derecho.

Asimismo, en 1947, la mayoría de los evangélicos se manifestaron al país abogando por una educación laica, sin enseñanza de religión alguna, pues consideraban que esto iba contra la separación entre la Iglesia y el Estado y la libertad de conciencia, y lo hicieron firmando una declaración pública dirigida al Congreso Nacional donde aparecen firmando personajes tales como Manuel Umaña, de la Metodista Pentecostal; Juan Saavedra de la Evangélica Pentecostal; Pedro Zottele de la Metodista, Horacio González de la Presbiteriana; Federico Oschilewski de la Alianza; Honorio Espinoza, de la Bautista; Narciso Benavides de la Iglesia de Los Hermanos.

También en Latinoamérica los colegios evangélicos fueron los primeros en incluir a las mujeres con educación del mismo tipo que la de los hombres, y en crear colegios coeducacionales o mixtos, en el caso chileno, la mencionada Agnes Graham es una gran promotora de esta idea (hoy esta idea se conoce como “no sexismo”).

Ahora bien ¿por qué hemos perdido esa vocación o por qué hay tanta gente que cree eso de la educación gratuita, de calidad, universal, laica y no sexista es un asunto que nada tiene que ver o incluso opuesto con ser canuto?

De hecho, he visto muchas veces que hay quienes satanizan a los hermanos que apoyan al movimiento estudiantil en estas demandas, cuando bien uno puede atreverse a decir que estas demandas y forma de ver la educación es una muy “canuta”, con fuertes antecedentes históricos y culturales.

Peor aun, he visto que hay hermanos que luego de satanizar la lucha por una educación gratuita y de calidad, cuando obtienen becas para la educación de sus hijos se olvidan de la satanización de esa demanda alcanzada por exigencia a los gobernantes y ¡agradecen a Dios porque les bendijo con una beca! Y sí, está bien agradecer a Dios porque existió provisión pero ¿qué sentido tiene sabotear en nombre de Dios a quienes piden justicia y equidad en la educación para luego agradecer a Dios por los logros de esos luchadores?

No hay problema con agradecer a Dios por las becas, pero una fe sin obras está muerta, han existido verdaderos instrumentos de esta bendición y eso no se puede olvidar, ni menos hacer vista gorda de la satanización que algunos hicieron al movimiento estudiantil, ¡incluso cuando sus demandas eran ideológicamente muy coherentes con la historia evangélica en Chile!

Así las cosas, puede decirse que los evangélicos tenemos mucho que ver con la idea de una educación universal, gratuita, laica, y no sexista, y que no solo no hay oposición entre estas ideas, sino que plena coherencia con ellas.

Así como dice la doctora Polo: “¡edúquese lo más que pueda! O como dice Proverbios 16:16 “Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro, y adquirir inteligencia es preferible a la plata.”.

Y también dice Proverbios 31:8 “¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos ¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!»

En la foto, la casa central de la Universidad de Chile.

La imagen puede contener: cielo y exterior

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