Oficiales de Jotabeche ¿cómplices o víctimas?

“Si abusaron tanto tiempo de ti ¿por qué no hablaste antes? ¿por qué hablas recién ahora?”

La crisis de Durán ha estado tomando una nueva arista, arista que observamos desde el principio pero que ha tomado mucha fuerza actualmente y es el cuestionamiento en relación con los Oficiales, los ayudantes o el círculo de hierro de Durán al que se le acusa de cómplice, de callar por años algo que era conocido, público y notorio para ellos. De hecho, el propio ex obispo lo ha utilizado mediáticamente en su contra, diciendo que ellos eran cómplices, lo que le ha permitido deslegitimarlos, y poner a la congregación también en contra de quienes lo están expulsando.

Al respecto, mi aporte es el siguiente para distinguir ese reproche entre una justa demanda de “mea culpa” y una incomprensión a una persona que ha sido abusada y que por fin abre sus ojos, reaccionando al fin, y es la respuesta a las siguientes preguntas:

¿Se benefició directamente esa persona de la maldad respecto de la que guardó silencio o la sufrió o calló sin recibir dicho beneficio directo? En palabras más simples y aterrizadas ¿ERAN ELLOS TAMBIÉN LOS QUE SE ENRIQUECÍAN CON SU SILENCIO, ERAN ELLOS TAMBIÉN LOS QUE VIVÍAN UNA DOBLE VIDA MATRIMONIAL A COMPLICIDAD DEL RESTO DE AUTORIDADES? ¿O NO?

O ¿eran ellos también los que mes a mes diezmaban, ofrendaban, trabajaban y debían vivir de forma estricta dando buen testimonio mientras su líder predicaba en hipocresía?

Responder a esta pregunta me parece vital para determinar si estamos ante un silencio cómplice o ante el silencio de una persona que ha sido manipulada y víctima también de circunstancias abusivas.

Porque no, no es lo mismo ser un Eduardo Durán Salinas y recibir millones mensuales del dinero de la iglesia y callar, que ser un oficial de 50 años de servicio que nunca vio un peso del que administraba mal los obispos y pastores, y que al contrario, ofrendaba, donaba y aun servía gastando lo que no tenía y cuidando su testimonio.

Uno es un cómplice y autor, otro es una víctima.

Ahora, ¿por qué alguien dejaría ser abusado así por tanto tiempo, por qué alguien callaría sobre esto tanto tiempo? Esa pregunta es legítima, y creo que hay una respuesta sencilla: adoctrinamiento.

-Dentro de las iglesias que viven esto, se les (mal)enseña que “no toques a los ungidos y a los profetas”, de manera tal que el pastor se hace intocable, no se le puede criticar, o la ira de Dios caerá sobre ellos. Se ponen tenebrosos ejemplos sobre hermanos que cuestionaron y murieron en un trágico accidente de tránsito, o les dio cáncer fulminante. Dios se transforma en el sicario de una banda de mafiosos que matará a cualquiera que ose tocar al líder. Esa disuasión es realmente muy poderosa para alguien que cree por muchos años, por toda su vida, y que ha resignificado su existencia en torno a la fe.

-Se (mal)enseña la obediencia irrestricta a la autoridad como mandamiento divino, donde Dios será el que pedirá cuentas, así, cuando tienen esta tentación, se les dice “usted déjeselo al Señor, él pedirá cuenta, usted no”. Así, este hermano o hermana es privado de la legitimidad para pedir cuentas, no es digno de tal cosa, entonces, no puede reclamar, no existe ese poder, instancia, facultad o apertura.

-Se sanciona poderosamente a quien critique: se le calla, se le quita de cualquier cargo, se le expulsa, e incluso se le amenaza y difama. Las esferas de control llegan incluso a reproches por lo que digan en el púlpito, bajo él, dentro y fuera de la iglesia, e incluso en sus redes sociales, donde son controlados no solo ellos, sino también su familia. Esto no debe mirarse en menos, porque para muchos hermanos la vida eclesial es su vida, es todo lo bueno que tienen, es la familia que tienen, es en todo lo que piensan o que les hace sentido, así, no tienen más remedio que callar o ser desarraigados de su casa, por la que lucharon tanto, mucho más allá del “amor por el puesto y la jineta pequeña que el pastor les concede” que también juega.

-Incluso se patologiza y endemonia al que critica o cuestiona, se dice que es el diablo que se mete en hombres y mujeres corruptas, que quieren destruir a la iglesia y por eso atacan a la cabeza que es el pastor, para destruirlos a todos. Evidentemente, nadie quiere estar endemoniado ni enfermo, algo terrible obviamente y que se sustenta en el abuso de conciencia y un mal uso doctrinal.

-Estos hermanos creían de forma muy sincera por una mala enseñanza doctrinal que el diezmo y la ofrenda, no importa cuánto sea, es de libre administración del pastor, sin rendición de cuentas, entonces, pensaban que era un efecto natural de ser pastor de una iglesia grande, y no una cosa morbosa a la luz de las Escrituras e injusta por desigual vistas sus propias necesidades.

-Se les fomentaba la idea de que el pastor sí hacía donaciones y obras sociales, las que algunas existían, como prueba de que muy seguramente administraba bien y por ende no tenían por qué desconfiar. Desconfiar es acusar, y acusar de algo malo solo por sospecha es ofensivo, y nadie quiere ofender a su hermano, mucho menos a su pastor, que es tan importante, pues todo está pensado y hecho para darle una importancia radical y central: asiento especial y único, trato preferente a él y su familia, agradecerle a él por cada cosa que “les permite hacer” aunque son ellos quienes las hacen mientras él mira. Además, en su mentalidad, su éxito es el éxito de todos, su bendición es la bendición de todos, su bienestar es el de todos, es decir, cual Rey, es un mediador entre Dios y las personas aunque no se diga explícitamente.

-Si les dijo que podían hablar era solo con el pastor a puerta cerrada, para esperar pacientemente su arrepentimiento, sin comunicarlo a los demás para “no dañar a la hermandad ni su salvación” para “no sembrar raíces de amargura”. De esta manera, se hizo una cultura de silencio y complicidad en pos del crecimiento numérico. No decir a un enfermo que lo está, para que no se eche a morir (lo que es malo porque cuando se da cuenta duele más y ya es muy tarde para iniciar un tratamiento menos doloroso, como estamos viendo).

-Se suele enseñar además un permanente llamado a la misericordia con los líderes religiosos sin limitaciones, a todo evento, pero no se enseña la misericordia respecto de los pecadores que están afuera de la iglesia, que es todo al revés de lo que enseñó Jesús, generándose una cultura de autocomplacencia mientras de juicio moral hacia afuera.

-Hay que considerar que muchos hablaron y por lo mismo fueron expulsados (incluso a golpes), marginados de las actividades, amenazados (humanamente o con maldiciones divinas), sancionados o acallados, de manera que no es cierto que callaron, se habló, y mucho, pero fueron derrotados por un sistema doctrinal y eclesiástico que lo permite pues el pastor tiene todo el poder y facultad para nombrar y sacar cargos, para determinar quién habla y cómo, quién lidera o no, sin que pueda ser cuestionado a menos que algo muy extraordinario, como esto, pasara. Así, si alguien critica no tiene micrófono, no tiene cómo hablar y ser oído por todos, solo quedándole la prensa, las redes sociales o la marginalidad para denunciar, lo que también es sancionado porque “la ropa sucia se lava en casa” pero resulta que en esta casa no hay lavadora para lavar la ropa sucia de la autoridad.

Así, si se va a juzgar a los oficiales, predicadores, ayudantes y miembros del cuerpo directivo que callaron, consideren estos elementos: si ellos se beneficiaron con los frutos de esta maldad, o fueron simplemente víctimas que lentamente entraron en ella y no se salieron por no perder lo que veían como todo su trabajo, legitimidad e incluso la salvación de su alma.

Esto lo digo porque mi familia y yo fuimos de Jotabeche por muchos años, y yo mismo, ya de grande y hasta hace muy poco, participé de una IMP que como la gran mayoría, tiene el mismo esquema doctrinal, económico y de funcionamiento, y me fui hace poco más de un año, luego de haber abierto los ojos sobre esta dinámica hace varios otros, no sintiéndome cómplice sino objeto de este abuso cuando recién pude verlo y entenderlo, a pesar de que participé de él y estuve en él y trabajé para él.

La limpieza no debe ser de todos los que participaron, sino de todos los que se beneficiaron directamente de esto. Y sobre todo, antes que de personas en particular, la limpieza debe ser de estructuras, de forma de funcionar y entender la función de una autoridad que debe servir y no ser servida, que debe darlo todo y no pedirlo todo, conforme al Evangelio.

Así que, a los cómplices pasivos, que no se beneficiaron con el dinero y con la hipocresía institucionalizada viviendo dos vidas, tengámoslos por víctimas manipuladas más que por malhechores, por ciegos antes que por lobos, por ingenuos antes que por pillos.

Y ahora que han abierto los ojos, y que todos lo han hecho, solo necesitan pedir perdón, arrepentirse, y tener obras dignas de arrepentimiento cuales son: no solo sacar a ese maligno de entre ellos, sino también cambiar la forma de funcionamiento para que nunca más esto suceda, ¡que es lo que han dicho que harán!

Están yendo por el desierto, caminando a la tierra prometida, dejando la opresión de Egipto y el duro yugo de Faraón, van por una nueva ley que prohíbe esas estructuras de abuso y dominación, no es tiempo de preguntarse por qué no se liberaron antes, por qué no creyeron antes que Dios les libraría y que vivían esclavizados, es tiempo de ir, de creer que Dios nos los dejará morir allí, sigan adelante, pues todo el dolor que pasan y toda la lucha que están dando, será escuela, no quizá de cómo ser la iglesia más grandiosa como esperaban en su viejo orgullo, sino de cómo sanar, de cómo Dios puede acabar con nuestro soberbia eclesiástica y rescatarnos del fango y de la vergüenza, de cómo, con dignidad se levantaron de toda esa locura.

Como se dice en la calle: Por tanto, así dijo el Señor: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.

Que todos los que hemos participado de las IMPS nos arrepintamos de eso y salgamos de eso, eso es lo importante, no juzgar nuestra propia ingenuidad y ceguera.

En la foto, el banderazo de apoyo a Durán en el que le dieron toda su cobertura cuando esto empezó con la investigación por lavado de activos. La predicacion la tuvo el obispo anglicano Alfred Cooper Oficial el día 18 de noviembre de 2018, quien creo debe alguna explicación.

La imagen puede contener: una o varias personas y personas de pie

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