Copia de declaración del SEM ante marcha “antimigrante”

A la opinión pública:

La Fundación Servicio Evangélico Migrante, declara su respaldo a la decisión de la Intendenta de la Región Metropolitana, Sra. Karla Rubilar de no autorizar la “marcha antimigrante” convocada para este domingo. Dicha marcha a la que se llamó a asistir con armas, implica no solamente el llamado a la comisión de eventuales delitos e infracciones a la ley N°17.798, sino también incumple manifiestamente con el requisito esencial del derecho a reunión, cual es hacerlo en forma pacífica y sin armas (artículo 19 N°13 de la CPR), poniendo por tanto en peligro el orden público y la seguridad de las personas.

Adicionalmente, la migración, fenómeno propio de la naturaleza humana, derecho humano, y elemento constitutivo de nuestra historia, es sin duda un hecho de importancia jurídica que debe ser regulado con el fin de que se produzca en forma segura, ordenada y regular, y por lo tanto existe plena necesidad y validez en que los ciudadanos expresen su opinión, observaciones, preocupaciones, y deseos sobre ella. Sin embargo, una marcha que se acompaña de toda clase de consignas prejuiciosas, y distinciones arbitrarias que ponen a unos seres humanos por sobre otros, supera los márgenes del debate democrático, pues consiste en la negación de la dignidad de las personas. En ese entendido, el ejercicio de las libertades de expresión y reunión reconoce limitaciones en otros derechos fundamentales como son la dignidad humana, la vida, la seguridad personal, la igualdad ante la ley y la democracia en sí. Por lo tanto, hacemos un llamado a la opinión pública y a las autoridades a debatir sobre la migración con altura de miras dentro de dichos supuestos. Recordando siempre que la violencia física y política -que ha cometido dolorosos crímenes en la historia reciente- se basa primeramente en discursos y consignas supremacistas, que alzan a ciertos grupos por sobre otros o que desparraman prejuicios, miedo y generalizaciones sin sustento en la evidencia.

Recordamos a la opinión pública que Chile es un país de migrantes, que hay muchos chilenos repartidos por el mundo, y que la migración es un fenómeno mundial que seguirá creciendo y desafiándonos en el contexto de la crisis climática, el recrudecimiento de la violencia política y la intolerancia, la corrupción, la guerra y la desigualdad económica global, fenómenos a los que los chilenos también estamos expuestos.

Manifestamos también nuestra preocupación y oposición a expresiones de rechazo a la realización de cultos evangélicos de comunidades haitianas que se ha observado entre los convocantes de la marcha. Muchos de los migrantes que han llegado a nuestra tierra son hermanos en la fe que realizan cultos al amparo de iglesias bajo su usanza de origen, hecho que se enmarca en su plena libertad religiosa, en la creación de redes internas y en el acompañamiento espiritual que la iglesia hace a quienes migran para vencer el desarraigo que implica verse en la necesidad de abandonar su lugar de origen. Dichos cultos no solo son plenamente válidos sino también enriquecen nuestra convivencia y aprendizaje mutuo.

Hacemos también un llamado al pueblo cristiano a seguir amando y sirviendo a la comunidad migrante sin distinción, sabiendo que Jesús, nuestro Señor, dijo “fui extranjero y me recibiste”.

Santiago, 08 de agosto de 2019.

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