Cyber Monday y la teología de los plásticos.

Estos días se ha estado llevando a cabo la actividad comercial del Cyber Monday, precios “rebajados” en los comercios en línea con el objeto de vendernos muchos más productos, que nuestra sociedad espera y anhela. Todos somos parte.

Vivimos en la era del consumo masivo y a escala, tiempos en que anualmente estamos consumiendo más recursos naturales que los que la tierra es capaz de generar. La ideología del crecimiento económico sin límite en un mundo de recursos limitados, la falta de armonía con la creación de Dios, la centralidad de los bienes materiales, está destruyendo la creación, está contaminando a los países más pobres, desregulados y desprotegidos; está matando a los animales, está reduciendo los bosques a diario, y está enfermando y matando a las personas. Estamos en medio de una crisis gravísima, y no parece importarnos, al contrario, participamos de ella en cosas como ésta.

Si hay algo que ha trastocado los valores fundamentales ha sido el consumismo, esto ha afectado todo, incluso ha afectado nuestra concepción de Dios, como vivimos en la idolatría del consumo, nuestra concepción de Dios es como consumidores, Dios se reduce a una experiencia personal de sentirse bien con él, y nuestras comunidades de fe muchas veces tratan el culto y la vida cristiana como un espectáculo de consumo donde demandamos productos espirituales, experiencias eclesiásticas que ofrecen servicios de adoración, de coaching, de emocionalidad y productos diversos, pero nuestro cristianismo se olvida de su centro, cual es la restauración de la relación primeramente con un Dios-Creador que es dueño de la tierra y su plenitud y que nos pide vivir de acuerdo con esa fe, y una relación similar con nuestro prójimo, en la que reconocemos en los demás su imagen, a la que tenemos que respetar, amar, y servir. Es decir, todo lo contrario al consumismo, no se trata de tener, se trata de dar, no se trata de acumular bienes, se trata de compartir bienes, no se trata de una naturaleza como un simple recurso que podemos destruir y usar a nuestras anchas, sino uno que debemos administrar, cuidar, proteger porque no es nuestra.

Esa es la batalla valórica central de nuestra época, quizá la más importante de la historia. Dejar el consumismo, oponerse a la obsolescencia programada, no comprar lo que realmente no requerimos, reutilizar las cosas, repararlas, luchas contra la ideología del crecimiento sin fin que no tiene sentido en la realidad, luchar contra la depredación y la ambición.

Hay que repensar el plástico, que es un producto creado por el ser humano, derivado de ciertos bienes naturales, es decir, creados por Dios, y por ende buenos en gran manera, pero que mal utilizado, está generando una cuenta regresiva para nuestra intoxicación basada en esta muerte espiritual llamada consumismo.

Hoy es el último día del Cyber Monday, por favor, debemos reconsiderar cualquier cosa que vayamos a comprar, creo que todos estamos en pecado con esto. Sin excepción.

 

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