Las grandes innovaciones religiosas y el dogmatismo.

Los cristianos que se oponían al alcohol, las cristianas de los “movimientos de temperancia”, lo hacían por dos motivos, el primero era que consideraban que se gastaba mucho en producir el alcohol en lugar de producir comida para combatir el hambre (hacer cerveza con el trigo en lugar de harina, se producía mucho vino en lugar de leche); y el segundo es que creían que el alcohol era el gran causante de la violencia contra la mujer, la violencia doméstica que iba desde el abandono emocional y económico hasta los golpes y la muerte.

Luego, lamentablemente, y como todo, para muchos se transformó en un dogma, y consideraron malo en sí consumir alcohol. Se volvió religiosa la cosa, en escándalo, en una cosa superficial. Como pasa con casi todas las grandes ideas religiosas comprometidas con la realidad, llegó a desconectarse de esa realidad para transformarse en un fin en sí. De ser ideas refrescantes y comprometidas con los problemas de su época, pasaron a ser fines sin sentido que solo generaron juicios innecesarios sobre quien bebe una copa, se olvidó el propósito inicial de la idea para transformarse en algo “porque sí”.

Los movimientos cristianos de temperancia o antialcohol (militantes del feminismo y el sufragismo), tenían una idea más parecida a los de aquellos que hoy han dejado la carne porque la consideran causante del hambre y la contaminación (las vacas emiten muchos gases de efectos invernadero y se destina mucha tierra en alimentarlas masivamente en lugar de destinar esa tierra para bosques o verduras que son más baratas que la carne), que al de aquellas personas que se escandalizan porque vieron a su pastor con una copa de vino en su almuerzo; eran más parecidos a las mujeres que marchan por las #NiUnaMenos denunciando la cultura e ideología machista que disvalora su dignidad y justifica la violencia hacia ellas, que a quienes te juzgarían por el “mal testimonio que das” al entrar a un bar a compartir tranquilamente una cerveza con un par de amigos.

El movimiento de temperancia tuvo excesos, aparte del dogmatismo que se generó entre nosotros, creó una ley seca que fracasó en Estados Unidos pues generó mercados ocultos; tuvo a la gran hermana Carry A. Nation feminista y miembro de los discípulos de Cristo que iba con hachas a destruir bares, pero creo que creó conciencia sobre problemas de fondo con gran lucidez, una que se extraña hoy entre muchos cristianos, que mayoritariamente ven con malos ojos todo lo nuevo, y que actuan de forma esencialmente reaccionaría, satanizadora e incluso burlesca hacia cualquier ética que mire los problemas de la actualidad y haga nuevas propuestas (ver el veganismo, ambientalismo, anticonsumismo, feminismo, inclusión, etc.), una situación que nos tiene enfrascados en actividades y luchas que poco se relacionan con las necesidades de la gente. Algún día volveremos a despertar, dejaremos el frio invierno del dogmatismo, y volveremos a dar creativas respuestas a nuestro mundo. Por eso luchamos.

EOC.

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