Concilio de Iglesias Históricas y Protestantes de Chile Carta pastoral al país

Concilio de Iglesias Históricas y Protestantes de Chile

Carta pastoral al país

24 »A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. 26 Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. 27 Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.» Mateo 7:21-27 Reina-Valera 1995 (RVR1995)

En el contexto de los últimos acontecimientos del país, los abajo firmantes declaramos:

Que pertenecemos a una variedad de tradiciones cristianas que para trabajar juntas requieren desarrollar la capacidad de dialogo permanente y respetuoso, que acepta las diferencias y nos permite conservar la unidad en medio de la pluralidad. Si este falta nuestra unión se debilita, y no vivimos en el espíritu de Cristo.

Entendemos que una de nuestras responsabilidades como iglesias es analizar, acompañar e iluminar desde el evangelio la realidad, reconociendo los lugares en que observamos la presencia, o la ausencia de los signos del reino de Dios; un reino de paz y de justicia, denunciando la injusticia.

Lo que observamos hoy coincide claramente con lo señalado en el evangelio. En las cirunstancias actuales se hace evidente que como país durante décadas hemos construido sobre la arena. Hemos construido con una mirada obsesionada por el crecimiento económico exclusivamente, sin clara o evidente preocupación por el desarrollo humano integral de todos y de cada uno en forma equitativa.

En paralelo con el crecimiento de la economía, cuyos logros reconocemos, hemos crecido en inequidad y apariencia, en consumo innecesario, en afán de dinero y ganancias, pero no en valores como equidad distributiva, convivencia, participación, solidaridad y respeto por la naturaleza. La aplicación extrema y descontrolada del sistema económico neoliberal, lo conduce al fracaso, por no dejar espacio para la distribución justa, equitativa.

Nos vemos en la necesidad de pedir perdón porque, como herederos de la tradición de las iglesias históricas y protestantes, y de una fe común que nos obliga a denunciar la ausencia del derecho y la justicia, no lo hicimos oportunamente, no denunciamos lo que veíamos, un crecimiento centrado en lo económico, que a pesar de sus logros en ciertos aspectos, no tiene en forma evidente a la persona como sujeto central de todo desarrollo.

Respecto de lo vivido en estos días como país rechazamos la violencia de todo tipo, independientemente de quien la haya causado; la violencia no resuelve los problemas, los agudiza, sólo produce daño sobre daño, en un torbellino en el que habitualmente los débiles quedan atrapados.

Solidarizamos con los cónyuges, hijos, hijas, madres, padres, hermanos y hermanas de todas las víctimas
de la violencia; sean ellas de la población civil o de las fuerzas armadas y de orden. Es el resultado trágico y no deseable del enfrentamiento entre chilenos. Quienes han muerto, o han resultado heridos, son primeramente personas; y cada una de ellas tiene un entorno que le ama y sufre.

Diferenciamos quienes actúan con violencia de quienes se manifiestan pacíficamente, sin producir daño alguno a las personas y/o a los bienes públicos o privados, apreciando el valor que tienen para expresar pacificamente su malestar. Las demandas sociales que esta mayoría expresa son muchas y variadas; todas son legítimas, en tanto legítima es la diversidad de pensamiento y de creencia. En medio de este contexto, consideramos urgente un llamado conjunto a la cordura, a la búsqueda de entendimiento y elaboración de
consensos en la perspectiva de un proyecto país.

Consideramos necesario ampliar la visión de lo que entendemos por desarrollo e incorporar el desarrollo
humano como pilar fundamental del proyecto país, considerando en el, como centrales la justicia social, la
calidad de vida, la dignidad, la sostenibilidad y la participación.

Solicitamos al gobierno un plan global de trabajo con estas orientaciones, y las correcciones necesarias en temas centrales del reclamo ciudadano, con fechas y planes definidos, y al poder legislativo compromiso claro de colaborar en el plan, cuando estos requieran de su deliberación. Les pedimos que incorporen las demandas y su urgencia a partir de un esfuerzo y trabajo conjunto. Que la sociedad civil en sus diversas expresiones sea incorporada y oída en este desafío que enfrentamos como país. Que este tiempo sea el
comienzo de un tiempo nuevo donde como sociedad podamos definir los temas y desafíos, y tareas comunes.
Pedimos, a todos y cada uno de los que están en los lugares en que se toman decisiones, especialmente aquellos que lo hacen en temas que van en beneficio de las y los cuidadanos, que abandonen sus propios intereses individuales o partidarios, y velen por el país en su conjunto; que muestren un real cambio, que manifiesten una preocupación generosa por el bien común, a pesar de los costos personales o de grupo, siguiendo las promesas o juramentos que algún día hicieron.

Finalmente, dejemos de contruir sobre la arena de la inequidad, y comenzemos a construir sobre la roca de la justicia un país que reconozca en el otro, otra, a una persona y no un adversario; una persona que es sujeto de amor, a pesar de las diferencias. Un país donde el servir sea la prioridad, y no el ser servido, cumpliendo así la ordenanza de Cristo, la cual ha quedado manifestada en el evangelio:
Entonces Jesús los llamó y les dijo: Saben que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y los
que son grandes ejercen autoridad sobre ellos. Entre ustedes no será así. Más bien, cualquiera que anhele ser grande entre ustedes será su servidor;Mateo 20:25-27(RVA-2015)

Para nosotros cristianos y cristianas Cristo es nuestra roca, y nos enseña a amar al prójimo como a nosotros mismos; bajo esa mirada queremos contribuir al logro y construcción de un país justo y solidario, centrado en el desarrollo de todos y cada uno, que abrace la paz como fruto de la justicia.

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