Reseña de libro: “Un Manifiesto por la Vida”, del pastor pentecostal y ginecólogo congoleño, ganador del Premio Nobel de la Paz 2018, Denis Mukwege.

Hola, vengo a reseñar este libro: “Un Manifiesto por la Vida”, del pastor pentecostal y ginecólogo congoleño, ganador del Premio Nobel de la Paz 2018 por su lucha contra las violencias sexuales, Denis Mukwege.

Este es un libro autobiográfico de Denis Mukwege, no tanto sobre su pensamiento teológico ni político, aunque nos da varias pistas.

La idea central que él nos deja es que a lo largo de su vida, desde su nacimiento hasta hoy ha estado al borde de morir por la violencia a su alrededor en el Congo, y que tiene fe que si aun tiene vida es para poder servir y denunciar la injusticia en su tierra.

Dicho país, víctima de un colonialismo feroz y discriminador por parte de los belgas, lleno de riquezas naturales y por ende saqueado por intereses económicos tanto extranjeros como internos llenos de corrupción política, sumido en peleas absurdas por xenofobia trivalista e ignorancia, además de limítrofe con Ruanda que fue víctima de uno de los peores genocidios de la historia (lo que desencadenó una migración masiva) ha sido un hogar que ama pero que le ha sido inhóspito prácticamente desde su nacimiento. Es impresionante la cantidad de veces que ha estado a punto de morir, sea por discriminación (cuando era niño unas monjas católicas no querían atenderlo a él y a su madre por ser esposa e hijo de un pastor pentecostal, aunque finalmente acceden), sea por situaciones bélicas en las que le dispararon a él, a su auto, a su avión o al lugar que acababa de abandonar; o por atentados deliberados y dirigidos directamente a su persona por su activismo por los derechos de las mujeres.

Un valle de muerte siempre le ha rodeado pero nunca le ha alcanzado, aunque sí a muchos de sus amigos y colaboradores. La única razón que él atribuye es que Dios le preserva la vida porque tiene que cumplir su misión de denunciar la injusticia y ayudar a las mujeres víctimas de la violencia sexual en el Congo. Esa es la base de fe que tiene para actuar, y para permanecer en el Congo ayudando a pesar de exponer su vida y de tener la oportunidad de vivir en cualquier otro país ejerciendo su profesión, sin miedo, sin amenazas, sin muerte, de hecho, con riqueza.

Incluso señala que cada vez que ha creído que tiene que dejar el Congo, algo pasa que se lo impide, una historia muy anecdótica para él fue cuando creyó que tendría que dejar de estudiar en Francia por no poder trasladarse a su trabajo y a su universidad, y por accidente se ganó un concurso de un Renault en un supermercado que le permitió hacerlo. Así le ha pasado muchas veces.

Esta biografía muestra la historia de una persona de fe, que junto a su esposa Madeleine se vuelcan para poner su vida en sacrificio por los demás, en renunciar a riquezas y comodidad por dar vida a las mujeres violadas del Congo y luchar por sus derechos.

Todo esto va acompañado de la trascendente labor que tiene en su vida la fe en Dios y la obra de los misioneros de la Iglesia Pentecostal Sueca y su Iglesia la CEPAC (Comunidad de las Iglesias de Pentecostés en África Central), quienes le ayudaron a pagar su carrera, y fundaron el Hospital PANZI que dirige, además de otras importantísimas actividades de ayuda y acción social. Aunque tiene reparos con su Iglesia, para él su experiencia de fe lo es todo, siendo pastor de una iglesia de cerca de 700 miembros.

Datos interesantes:

-Decidió ser médico cuando vio que su papá oraba por los enfermos, pero no les daba medicamentos. Él preguntó a su padre ¿por qué no les daba medicamentos? y su padre le dijo que él no sabía hacer eso, pero que sí sabía orar, de forma tal que hacía lo que tenía a su alcance. Entonces acordaron que su papá oraría por ellos y él estudiaría para saber darles medicamentos. Como él es pastor y médico, ahora ora y da medicamentos. Sostiene que su padre fue quien le mostró el camino de su vida, en todos los sentidos. Señala que él, como pastor “estaba en estrecho contacto con sus semejantes, consolarlos y guiarlos en la vida, eso es lo que amaba por encima de todo”.

-Muchas veces interpeló a su padre por ser pastor, diciéndole que no era rentable sino que le generaba pobreza. Después comprendió la injusticia de ese trato.

-Estando en Nueva York, Denis conoció a Eve Ensler, la dramaturga de Monólogos de la Vagina, y fundadora de V-Day, organización feminista que combate la violencia y las injusticias contra las mujeres. Por iniciativa de la ONU tuvieron un diálogo y se hicieron amigos. Ella visitó el Hospital de Bukavu. Él como médico y pastor reconoce tener diferencias con ella que es una proa de la intelectualidad neoyorquina y una gran feminista y autora de éxito. Ella le ofreció ayuda, pero él estaba escéptico por cuanto muchas veces se la ofrecieron y no pasó nada, pero ella sí apareció. Señala que nadie había tenido tanta empatía con sus pacientes como Eve. Se hicieron grandes amigos, aliados y colaboradores, creando un centro de formación para las mujeres en el hospital. Mukwege fundó de hecho el V men Congo, organización que pertenece al V Day y que recalca su compromiso con los derechos de las mujeres. Ver: https://elotrocanuto.wordpress.com/…/declaracion-del-v-men…/

-La CEPAC (Comunidad de las Iglesias de Pentecostés en África Central) tiene casi un millón de miembros, más de 700 iglesias locales, gestiona 1400 escuelas, 5 hospitales, quince clínicas, 288 dispensarios y una farmacia, apoya proyectos sociales y suple las carencias y ausencia del Estado en el Congo. (A mi eso me parece muy impresionante, en Chile hay iglesias pentecostales con un número enorme de miembros e iglesias y fieles, pero no con esa obra social…)

-De acuerdo con su testimonio se convirtió en experto en lesiones producto de violaciones, especialmente de las que se realizan introduciendo armas en los genitales, pues consumada la violación, les meten bayonetas o palos, ácido o balazos en la vagina a las mujeres en el Congo, no con la intención de matar sino de de destruir.

-Durante 25 años luchó para que las mujeres de su provincia pudieran dar a luz en un hospital o una clínica, hasta que lo logró. Vio morir a muchísimas en el camino.

-Su padre fue el primer pastor protestante de Bukavu en el Congo. Su padre y sus amigos predicadores fueron víctimas de intolerancia religiosa en su tierra por parte de los católicos, que les tiraban piedras y los provocaban. Su padre y él de niño vivieron mucha agresividad y discriminación por parte de los católicos. Sin embargo su hija se casó con un católico, esto le generó una polémica dentro de su comunidad, sin embargo la apoyó, sostiene que “vivir en una burbuja nunca es bueno”, y que ellos “deben regir su propia vida, decidir su porvenir” y que no debe oponerse a su amor, además su matrimonio también había roto las tradiciones de su época. Se considera admirador de Monseñor Christophe Munzihirwa, asesinado por ser activista de DD.HH y denunciar la violencia y corrupción en Bukavu.

-Rechaza que los padres le peguen a los hijos como forma de disciplina, sostiene que en Kivu eso es normal, pero para él el miedo no genera obediencia. Crecer con miedo, temor e inseguridad genera trastornos psíquicos y es tortuoso. Su padre le enseñó eso, nunca le pegó, pues odiaba el conflicto.

-El Hospital de Panzi, como hospital perteneciente a la comunidad pentecostal y como servicio gratuito para los que no pueden pagar, cada día comienza con una oración. Él sostiene que en su hospital hay un pacto entre fe y ciencia, donde la unión y la fe permiten luchar contra la desesperación y que proporciona a los pacientes fuerzas para seguir viviendo. (Además le recuerda su pacto con su padre).

-Como pentecostal, tuvo la experiencia de la presencia divina, dice que le embargó cierto calor y adquirió la seguridad de no estar solo. Esa fue una experiencia extraordinaria que cambió su vida y marcó su conversión.

-Considera equivocada la idea sobre que los misioneros llegaron a imponer una fe ajena a África, su visión es que cuando los misioneros predicaron el evangelio y el principio de un Dios omnipotente, los africanos fueron receptivos porque ya conocían ese mensaje, pues la idea de un Padre protector y garante de una vida más allá ya existía en su continente desde tiempos inmemoriales. Sostiene que Dios ya estaba presente en las tribus y grupos étnicos bajo nombres diferentes y formas variadas. Su tribu, la bashi no era la excepción, Dios se llama Namuzinda, que significa “el Último”. Mantiene la idea de que los occidentales ya no necesitan creer en Dios, pues tienen sus necesidades cubiertas, pero para ellos Dios es su fuente de esperanza porque no tienen nada, ninguna seguridad.

-Tuvo varios problemas con el concepto de pecado que le traían los pentecostales suecos, los cuales por ejemplo consideraban pecado grave ir al cine. Para él la fe no era cosa de apariencias sino lo que está en el corazón.

-En su país las autoridades de Estado lo han considerado un ciudadano desleal por dar a conocer a la comunidad internacional los crímenes y violaciones a los derechos humanos. Lo han amenazado incluso de muerte, diciendo que un congoleño no debe hablar cosas malas de su país, sino honrarlo.

-Considera que el Rey Leopoldo de los Belgas, que consideró el Congo como su propiedad privada, es responsable del desastre histórico del Congo.

-Los pentecostales fundaron el Hospital de Lemera en 1971.

-Considera que las riqueza del Congo es su desgracia, el cobre, el caucho y el coltán que se usa para computadores, celulares y tablets ha causado corrupción, violencia y explotación. Cuando el comercio del coltán comenzó, dice, comenzó la violencia sexual contra las mujeres. En los estallidos de violencia, las milicias queman pueblos y matan hombres, pero su arma más efectiva es la sexual, él considera que usan la violencia sexual como un arma de destrucción masiva. Sostiene que “el Estado es el que debería tener el control de los minerales y encargarse de proteger a la población contra toda clase de abusos”. Su fracaso es el que ha llevado al Congo a la violencia y destrucción.

-Admirador del predicador, médico y misionero noruego pentecostal Osvald Orlien de quien aprendió la denuncia de la injusticia y estar con los marginados.

-Decidió cobrar muy caro a los ricos en su hospital, agregándoles unos servicios premium que cobran a altísimo precio, con ello financia las atenciones gratuitas que dan a los pobres del mismo hospital. Considera que es una manera de hacer pagar a esas personas por la escandalosa forma en que se enriquecen en su país.

-En medio de rumores crecientes de guerra, se propuso construir con los hermanos de su iglesia un hospital de casi 1,4 millones de dólares. Puso la primera piedra, y lo hizo en medio de una total incertidumbre, lo hizo por fe y para dar esperanza a la gente.

-Él se dio cuenta de la necesidad de tener un pabellón especial en su hospital para las mujeres víctimas de violencias sexuales. En 15 años ha atendido más de 42.000 víctimas de delitos sexuales, promedio 7 diarias, violadas una o varias veces.

Frases célebres que me impresionaron:

“Sin tener mucho también se podía dar; gastando poco para uno mismo, siempre se puede compartir con los demás.”

“En la sociedad congoleña, la mujer parece relegada a un segundo plano, como ya he mencionado; raras veces tiene en cuenta su opinión. Sin embargo, cuando la opresión se adueña de una región suele ser la primera víctima. Lo cual demuestra que, a fin de cuentas, ocupa una posición importante. La mujer realiza prácticamente todas las tareas familiares. Quien la ataca, ataca necesariamente a su familia… Para destruir y mancillar, no hacen falta tanques ni bombardeos, basta con violar a las mujeres… es una manera muy barata de hacer la guerra.”

“En el Congo la posición de la mujer no es nada envidiable; es difícil encontrar en el mundo un estatus peor. No puede esperar casi nada de su familia ni de la sociedad. Esta situación no solo debería avergonzarnos: tendríamos que revertirlo de inmediato”.

“En mi trabajo con las víctimas de violencias sexuales me enfrento constantemente con la cuestión del machismo. Aquí reina una cultura dominada por hombres; la mujer está <sojuzgada>, relegada a papeles subalternos. Los congoleños, muchos de los cuales son cristianos, están convencidos de que la violación las hace impura y les provoca trastornos, lo cual explica que las mujeres <mancilladas> sean a menudo excluidas del círculo familiar, de la comunidad de la iglesia o bien obligadas a pedir perdón a la asamblea.
Yo trato de combatir estos comportamientos retrógrados cada vez que tengo ocasión explicando que la oleada de violaciones que ha azotado nuestra región no tiene nada que ver con el deseo sexual… Si se consigue transmitir este mensaje a los responsables de la Iglesia, muchas cosas pueden cambiar. Y tengo la impresión de que algo se mueve, de que muchas iglesias empiezan a preocuparse por el destino de las mujeres, o por lo menos más que antes.
Pero sigue siendo insuficiente; el cambio debe ser más profundo, más radical. ¿Por qué las mujeres no pueden tener derecho a ocupar el puesto que les corresponde en la sociedad? Algunas iglesias locales conceden mucha importancia a las apariencias, a la forma como los fieles se visten cuando van al culto. Muchas mujeres maquilladas, adornadas con joyas o vistiendo pantalones difícilmente son aceptadas, pues su conducta se considera pecado.
Y para justificarse, esos pastores se remiten a los primeros misiones. Parecen olvidar que la interpretación de la Biblia y los valores morales de lo suecos reflejan una Iglesia y una sociedad de otra época… estoy convencido que su razonamiento no se sostiene. La fe cristiana no tienen nada que ver con esos signos externos, y nunca se me ocurrirá excluir a nadie de mi asamblea porque se pinte los labios o lleve pendientes. A Dios no le importan esas nimiedades; lo que cuenta es nuestra relación con Él. Este tema me parece esencial, y no es casual que invite a todos los miembros de mi asamblea a mostrarse abiertos y acogedores… Yo no represento el punto de vista mayoritario y, para que se acepten mis ideas, a veces me da la impresión que tengo que luchar a brazo partido. Pero es mi posición; no podría tener otra porque se trata del lugar de la mujer en nuestra sociedad, y ese lugar debe cambiar, debe mejorar; las Iglesias no pueden permanecer al margen de este proceso.”

“Hay demasiados pastores que muestran poco interés por lo que ocurre en el mundo, pese a que no es difícil informarse. Tal vez, si lo hicieran, tendrían otra mirada sobre lo que los rodea. Pero tengo la impresión que algunos hombres de iglesia cierran los ojos, prefieren atenerse a su comodidad moral y no complicarse la vida. Sin duda es pedir demasiado que rompan con las tradiciones y tomen partido.”.

“Quería ser médico, sí, pero tal vez algo más que eso: quería estar con los marginados, denunciar las injusticias. Esa era la actitud que había observado en Osvald Orlien, el médico noruego de Kaziba (misionero pentecostal)”.

“¿Prescindiré también de predicar? No, seguiré haciéndolo fuera de la Iglesia, tal vez en la calle o en las plazas… No puedo dejar de hacerlo porque mi fe y mi comprensión del Evangelio constituyen una parte esencial de mi identidad. Todo lo que hago deriva de mi fe, es una vocación. A decir verdad, no tengo elección”.

“A menudo digo que lo único que puede vencer la violencia es el amor. Amor y más amor.”.

“La violencia sexual no es un fenómeno tan visible como una catástrofe natural o un conflicto armado… No suele haber testigos y, si los hay, desaparecen o callan. Las mujeres se sienten culpables de ella.”.

Sobre el matrimonio entre católicos y protestantes: “¿Cómo no desear la desaparición de esas divisiones? Casarse más allá de las fronteras religiosas debe convertirse en norma. Lo que salva al hombre es su relación con Dios, no la religión. Todo lo demás es mezquindad”.

“No me planteo capitular ante la violencia, aunque esté omnipresente. ¿Acaso una actitud digna frente al mal no es también un arma, al menos al largo plazo?”.

“Como médico, debo atender a cualquiera que lo necesite, sea negro, blanco, tutsi o hutu, rico o pobre, aunque sea un asesino. Para mí, es un ser humano y un paciente, nada más. Si incumpliera esa regla fundamental, cometería una falta grave.”.

“Toda mi vida he convivido con la violencia. Pero nunca ha solucionada nada. Cualquiera que sea la naturaleza de un conflicto, tiene que ser posible dialogar.”.

“…las mujeres deben volver a sentirse seguras en su comunidad. Que recuperen su dignidad y, a través de ella, la dignidad de todo un pueblo. Por ese día lucho, y pongo mi vida en peligro. Quiero ver llegar ese día, es mi deseo más ferviente.”.

Premios ganados por Mukwege:

-Premio de Derechos Humanos de la ONU 2008
-Global Citizen Award
-Premo Olof Palme 2008
-Premio Sájarov 2014 del Parlamento Europeo que premia la libertad de conciencia. Lo considera uno de los más importantes que haya recibido.
-Premio Nobel de la Paz 2018.

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