Natalicio Catherine Booth

Un día como hoy pero de 1829 nació la gran hermana Catherine Booth, quien siendo inicialmente metodista y junto a su esposo William Booth, fundó el Ejército de Salvación, siendo además una pionera de los derechos e igualdad de las mujeres, es decir, una madre de la teología feminista, que alentó la predicación, ordenación e igualdad de mujeres y hombres.

En efecto, Catherine fue una de las primeras voces protestantes modernas en señalar que las mujeres podían y debían predicar el evangelio con su artículo: Ministerio Femenino: o El derecho de las mujeres a predicar el Evangelio.

Al principio, la Iglesia de Inglaterra fue extremadamente hostil hacia el Ejército de Salvación. Una de las mayores objeciones hacia William Booth, era la “elevación de la mujer al status del hombre”, ya que en el Ejército de Salvación las mujeres oficiales tenían los mismos derechos que los hombres. Y aunque el mismo William Booth en un principio rechazaba la idea de que las mujeres podían predicar, había cambiado su opinión por completo gracias a su esposa y señaló: “los mejores soldados en mi Ejército son las mujeres”.

Catherine Booth comenzó a organizar lo que se conoció como las tiendas Food-for-the-million, donde se podían obtener alimentos por un precio mínimo. En ocasiones especiales, tales como la Navidad, ella cocinaba cerca de 300 cenas para ser distribuidas entre los menos favorecidos.

Mientras trabajaba en Londres con la gente más pobre, Catherine descubrió a mujeres y niños que trabajaban por largas horas por una paga paupérrima y en pésimas condiciones laborales. En los conventillos de Londres, descubrió que había mujeres que trabajaban cosiendo 11 horas al día y recibían un tercio de lo que se pagaba a los hombres por la misma labor. Catherine y otros miembros del Ejército de Salvación intentaron avergonzar a los empleadores para que pagaran mejores salarios y mejoraran las condiciones laborales de estas mujeres.

Reconocida como “Madre del Ejército”, Catherine fue quien diseñó la bandera y los bonetes para las oficiales y soldadas, además de contribuir activamente con sus ideas y creencias a los reglamentos de la organización.

Murió en 1890, a los 61 años de edad, rodeada de su familia. Sus restos están enterrados junto a los de su marido en el cementerio de Abney Park, en Londres.

Ella, su esposo, y el Ejército de Salvación, transformaron Inglaterra con su predicación, su pasión por los desamparados, su amor por el servicio y la igualdad entre hombres y mujeres.

“La enseñanza para la mujer, desde la niñez… hasta ahora ha sido para restringir y paralizar, en vez de desarrollar y fortalecer, sus energías – y calculada para aplastar y marchitar sus aspiraciones de grandeza mental en vez de excitarlas y estimularlas… ¿qué estimación se habría hecho de ella unas pocas generaciones atrás si ella hubiera pretendido entrar al templo del saber o destinar sus logros a cualquier cosa práctica?”

“Si me va bien y llego a ser una conferenciante exitosa, lo podré hacer, y tengo grandes esperanzas que pueda hacerlo. Hablé ante la banda de esperanza el lunes de noche y me fue mejor que lo que esperaba. Me sentí muy cómoda sobre la Plataforma ¡¡más cómoda de lo que me siento en la cocina!!”

“Oh, que la Iglesia en general averigüe si el estrecho prejuicio y la señorial usurpación no tienen algo que ver con la circunscrita esfera de las labores religiosas de las mujeres, y si mucho de la falta de éxito del Evangelio no es atribuible a las restricciones impuestas a las operaciones del Espíritu Santo en este y otros asuntos”.

“Un día más brillante está naciendo y antes de que pase mucho tiempo, la mujer asumirá su verdadera posición, y crecerá a la altura completa de su estatura intelectual. Entonces el apreciado dogma de “tener una célula menos en su cerebro” explotará y morirá ante el encanto de su mente desarrollada y cultivada”.

“Si realmente no hay “en Cristo ni varón ni mujer”, sino que en todo lo tocante a su Reino “son uno”, ¿quién osará echar a la mujer de las operaciones de la Iglesia, o atreverse a poner mi vela, que Dios ha encendido, bajo un arbusto?… Oh, es cruel que la Iglesia fomente un prejuicio tan poco bíblico, y de ese modo haga que del camino de utilidad un camino de incontables sufrimientos”.

Cuando hablamos de “Otras canutas”, tenemos en mente el ejemplo de esta gran mujer, una teóloga feminista y predicadora del evangelio de amor con pasión por ayudar al prójimo.

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