La eclesiología del pastor @Marcos Morales, de Eduardo Durán y del pentecostalismo criollo.

Hoy vimos en Chilevisión al pastor pentecostal Marcos Morales ser panelista con motivo de la situación del ex obispo Durán.

En la medida que fue entrevistado, comenzó a rebelar con claridad que él vive bajo una lógica de administración que tiene la misma estructura que la de Eduardo Durán.

Básicamente, su pensar y decir se sostiene en esta idea: todos los ingresos, de diezmos y ofrendas de su iglesia van directamente a su bolsillo, y él puede hacer con ellos lo que quiera. Por lo tanto, todo lo que gaste en la iglesia, en la construcción de templos, en su programa de tv, en alguna ayuda social, lo pone él de su bolsillo, y por ende, él es de hecho generoso por eso, la iglesia y la comunidad deberían agradecerle por su contribución.

Esta noción, implica que él administra, no rinde cuentas a nadie, no transparenta el ingreso, puede –sin que esto suene extraño- poner a su familia en la tesorería y la administración, y esta regla no tiene límite, si la iglesia es muy grande, es gigante, todo entra para él, nunca existirá un techo y podrá hacer lo que quiera con eso, pagando él los gastos básicos de la iglesia.

Él asume esta estructura como obvia, bíblica y buena. No tiene tapujos en decirlo así.

Esta manera de ver las cosas, no es solo de Morales o de Durán, sino que se presenta en la mayoría de las iglesias pentecostales criollas, hijas o herederas de la Iglesia Metodista Pentecostal o la Evangélica Pentecostal. Para tener una idea para reconocerlas, de las que dan “tres gloria a Dios” en sus cultos y predican en las calles (con excepciones honrosas eso sí).

Esta doctrina no es propia de los protestantes ni de los evangélicos en Chile, en el resto del mundo, y en la mayoría de las iglesias en chile como los metodistas, bautistas, presbiterianas, luteranas, asambleístas etc., la lógica es que el dinero que ingresa por cualquiera causa, sea de diezmo u ofrenda, es de la Iglesia como organización para sus funciones, y es administrada por hermanos y hermanas que no son los pastores, y de ese dinero se solventan todos los gastos de la iglesia, los que incluyen el sueldo del pastor y todo funcionario, que es fijo y no variable. La iglesia se mantiene a sí misma, y las cosas que invierte o las que dona, es generosidad de la iglesia en cumplimiento de sus funciones, no del pastor.

Obviamente, esta dinámica es contraria a la Escritura, que demanda transparencia en la administración económica eclesiástica (2 Corintios 8:20-21), no hacer mercadería de la fe (2 Pedro 2:3) y no transformar el evangelio en ganancia deshonesta (1 Pedro 5:2), y es contraria a cualquier comportamiento ético y de sentido común en la administración de dineros organizacionales no empresariales.

El efecto de esta doctrina extravagante pregonada por el pentecostalismo criollo es que:

1) El pequeño pastor pentecostal pasa muchas penas económicas al comienzo y toda iglesia pequeña tiene un pastor que vive en no muy buenas condiciones.

2) A la vez, los pastores de iglesias grandes en la misma denominación ganan enormes sumas que los sitúan al nivel de grandes empresarios.

3) la iglesia se mercantiliza, esto es, mantiene una lógica empresarial de crecimiento en la que la única meta es el crecimiento numérico que significa rentabilidad y la construcción de más “locales o clases” que funcionan como sucursales que se acaparan y se amplían en capacidad de fieles con el fin de atender más personas y generar más rentas (cantidad de conversos vs calidad de conversos u otras obras sociales educacionales, intelectuales o de servicio como única meta).

4) el gran pastor se transforma en un gerente con pequeños mini pastores que hacen su labor espiritual sin recibir paga, llamados “oficiales”.

5) el gran pastor no entiende los sufrimientos económicos de sus fieles, predica la prosperidad que él ha vivido sin reparar es que es a costa de la iglesia pobre.

6) El pastor es revestido de un carácter carismático e incuestionable, manteniendo control absoluto sobre las autoridades que le ayudan en su nombramientos, continuidad y confianza, además de generalmente tener control sobre su sucesor (no siempre) que generalmente será o se intentará sea su hijo (lógica monárquica de sucesión y de negocio familiar)

7) se predica la antiteología y el antiestudio (fideísmo), porque estudiar teología demostrará que hacer esto está mal y genera conflictos, además del aislamiento a otras denominaciones que revelan un comportamiento diferente (sectarismo).

8) políticamente, estos pastores militarán con todo aquel político que les prometa no tocar esta situación y lucharán en el ámbito público con cualquier cosa que pueda cuestionar su crecimiento numérico o su estructura, y no por ejemplo, contra el abuso empresarial o estatal o de poder, sino solo en favor de su libertad proselitista, mientras puedan crecer estarán bien, no importa cuánta muerta y miseria exista alrededor.

9) Estas iglesias se dividen dramáticamente cada vez que muere un pastor o un obispo, pues muchos anhelan la posición de poder religioso y económico que deja cada caudillo.

Es además ilegal, porque la iglesia funciona con fines de lucro, conde el pastor es un empresario de almas que retira más utilidades en la medida que la iglesia crece, sin embargo, la ley 19.638 entrega muy pocas herramientas para enfrentar esto, siendo necesario se haga ya.

Las iglesias evangélicas de estructuras más transparentes y sanas (no infalibles, por cierto) urgen en salir a aclarar esta situación, las iglesias bajo estos esquemas urgen en arrepentirse y hacer limpieza a esta situación, esto no es dable suceda desde la autoridad que se aprovecha de esto, sino desde la congregación, que son los únicos que pueden abrir sus ojos.

Se debe tener presente que en el origen del pentecostalismo criollo, esto no era así, pues el fundador institucional de la Iglesia Metodista Pentecostal y de la Iglesia Evangélica Pentecostal, el pastor Willis C. Hoover, siguiendo la doctrina Metodista, establecía que la administración financiera era de los oficiales (laicos), y ellos pagaban al pastor un sueldo. Esto cambió con el tiempo, aunque tempranamente, en el contexto de iglesias pequeñas que no manejaban grandes dineros ni dependían del extranjero, de manera que no fue tan problemático al principio, pero con su crecimiento numérico se transformó en una estructura común, central, que dejó a los líderes entrampados en este mal, pues raíz de todos los males es el amor al dinero.

Lo vengo señalando desde al menos 2017: https://elotrocanuto.wordpress.com/…/racionalidad-y-transp…/

https://elotrocanuto.wordpress.com/…/crisis-en-la-eclesiol…/

https://elotrocanuto.wordpress.com/…/la-doctrina-umana-vas…/

Este es el texto más completo que he hecho sobre el tema: https://elotrocanuto.wordpress.com/…/raiz-de-todos-los-mal…/

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