Cumpleaños de Leymah Gbowee

Hoy, 1 de febrero, es el cumpleaños de @Leymah Gbowee, quien es una hermana luterana, liberiana, feminista, activista por los derechos de la mujer y la paz, ganadora del Nobel de la Paz el año 2011.

Liberia se encontraba bajo una cruel y sangrienta guerra civil (la segunda, que en conjunto significaban 16 años de dolor) que costaba la vida de miles de personas, había muerte, guerra, hambre, dolor, violaciones. Los niños eran utilizados para el ejército, y las mujeres eran abusadas y violadas cada día.

Todos los día ella oraba para que parase la guerra, la muerte, el hambre, la destrucción. Un día -dice- “tuve un sueño loco”, un sueño en el que una voz le decía que reuniera a todas las mujeres de la iglesia para orar juntas por la paz, inicialmente no quiso, se sentía indigna, decía que “había sido como oír la voz de Dios, sí, pero eso no era posible. Yo bebía demasiado, yo fornicaba (en realidad había dejado a su marido que le pegaba, y estaba con otro hombre luego de huir de él)… si Dios iba a hablar con alguien en Liberia -ella pensó- ¡no sería conmigo!”. Sin embargo lo contó a una hermana, una evangelista luterana llamada Esther Musah, quien le dijo, tenemos que orar entonces. Y eso hicieron, invitando a las demás iglesias cristianas, no sólo Luterana, para que sumaran sus voces. Así nació la iniciativa “Mujeres cristianas por la Paz”. Eran mujeres que se definían como madres, abuelas, tías, hermanas cristianas, unidas por la paz. También formaron una comunidad donde comenzaron a ayudarse, a oírse, a contar sus problemas, lo que hizo que tomaran conciencia de su rol en la sociedad y por la paz.

El mismo día que se organizaron, una mujer musulmana llamada Asatu Bah Kenneth, conmovida por esta iniciativa, decidió unirse diciendo que les incumbía a ambas, entonces ella invitó a las mujeres musulmanas a esta iniciativa.

Ante el problema de unirse dos religiones diversas, ellas respondieron: las balas no distingues a las personas, no distinguen a una cristiana de una musulmana, y siguieron adelante, cada lado tenía una líder, y se turnaban en los cánticos y en las oraciones pero siguieron reuniéndose y orando por la paz.

Como organización femenina, no tardaron en documentar que la guerra era hecha por hombres, para hombres, y con hombres, que se disputaban el poder y el dinero, que ellos participaban de los proceso de paz defendiendo sus intereses excluyendo a las mujeres, donde, no obstante, eran ellas las que cargaban con la mayoría de los dolores de la misma.

Charles Taylor, el presidente de Liberia en ese entonces y uno de los protagonistas de esa guerra, era un tipo religioso también (bautista de hecho). Entonces el movimiento de mujeres pensó que ellas podían presionar a los obispos y pastores para detener la guerra. Asimismo, los señores de la guerra, opositores a Taylor, eran musulmanes, entonces las mujeres musulmanas comenzaron a presionar en las mezquitas y a los Imanes. Comenzaron a llamar a los combatientes a volver a casa, a dejar las armas, y a hacer la paz.

También comenzaron a hacer marchas por la paz, con el lema ¿estás harto de la guerra? ven a la marcha por la paz de las Mujeres de Liberia.

Leymah se basó nuevamente en la Biblia, leyó el libro de Ester, cuando ella rasgó vestiduras para decir que iba en serio a hacer algo por la paz de su pueblo. Se vistieron de blanco y comenzaron a marchar y a hacer “sentadas” en los mercados para protestar. Reunieron a miles de mujeres, cristianas y musulmanas por la paz y con su pancarta: LAS MUJERS DE LIBERIA QUIEREN LA PAZ AHORA.

Charles Taylor dijo que eran ridículas al hacer esto y que nadie iba a humillar a su administración, amenazando con lo peor contra ellas.

Ignoradas por mucho tiempo, comenzaron con un nuevo y atrevido estilo de protesta: huelga sexual. Dado que los hombres eran los autores de la violencia, ellas utilizarían ese poder. Eso generó que muchos hombres se unieran a ellas y su movimiento se hiciera fuerte y notorio.

Sin embargo, el gobierno y los rebeldes ampliaron la violencia, y la comunidad internacional llamó a una mesa negociadora. Ni el gobierno ni los rebeldes se sumaron a ella. Las mujeres de Liberia entonces exigieron la paz y presionaron para que las partes se sumaran a la Mesa. Siguieron con sus marchas, manifestaciones, y exigencias de paz, cada día se sumaban más mujeres.

Fue tanta la presión del Movimiento de Mujeres de Liberia (Red de Mujeres por la Construcción de la Paz) que Taylor tuvo que reunirse con ellas.

Le dieron este mensaje: Las mujeres de Liberia, incluidas las deportadas internas, estamos hartas de la guerra, estamos hartas de huir, estamos hartas de mendigar harina, estamos hartas de que violen a nuestras hijas. Tomamos ahora la palabra para asegurar el futuro de nuestros hijos. Porque creemos como guardianas de la sociedad, que mañana nuestros hijos nos preguntarán ¿Mamá, qué hiciste tú durante la crisis?

Presionado por estas mujeres, Taylor accedió a participar de las conversaciones de paz que se realizaron en Ghana, donde las mujeres también fueron a presionar.

Luego de estas negociaciones, se generó una nueva ola de violencia. La lógica era, según ellas relatan, que los hombres pensaban que entre más gente mataran, más respetados serían, y más poder tendrían en la mesa de negociación. Rápidamente, ellas se transformaron en nuevas mediadoras, ellas iban a cada facción y oían sus requerimientos, ellas se fijaban que cada facción tenía interés en el poder más que en la paz.

Mientras se producían las negociaciones, la guerra se mantenía, y ellas seguían yendo al mercado de pescado para orar y ayunar por la paz en medio de los enfrentamientos.

Cuando las negociaciones estaban en punto muerto en Ghana, las mujeres decidieron ir más allá. Se juntaron, se tomaron de los brazos, e hicieron una sentada en la sala de negociaciones, se la tomaron. No iban a dejar salir a nadie hasta que se firmara un tratado de Paz. Ante eso, la acusaron del delito de “obstrucción a la justicia”, al oír eso, Leymah se enojó, y comenzó a desnudarse (en África es una maldición ver el cuerpo desnudo de una madre). Ella comenzó a decir, y reclamar “los negociadores, señores de la guerra, llegaron pálidos de hambre a esta negociación, aquí visten finas ropas y comen la mejor comida, están como de vacaciones, mientras amenazan con exterminar a nuestro pueblo para repoblarlo después”, y exigió el fin a la guerra.

Uno de los señores de la guerra quiso pasar por encima de ellas, pero lo repelieron. No los dejaron salir.

Dos semanas más tarde, obtuvieron un acuerdo, el presidente Taylor se exilió en Nigeria y finalmente fue procesado por genocidio, se nombró un gobierno interino, la ONU intervino con fuerzas de paz, ellas se involucraron en la protección del acuerdo, y salieron en auxilio de una sobrepasada ONU que no podía controlarlo. Por presión de ellas se llamó a elecciones democráticas donde ganó nada más y nada menos que una mujer lider del movimiento y de fe metodista llamada Ellen Johnson-Sirleaf, primera mujer africana en gobernar un país. Actualmente, ya han existido al menos dos mandatos democráticos en Liberia.

“A veces, la gente dice que mi forma de hablar es despotricada. ¿Por qué siempre estás despotricando y gritando ?, me preguntan. Pero aquí está la cosa … la razón por la que me quejo es porque soy la voz de muchas mujeres que no pueden hablar con los jefes de estado, ni con los funcionarios de la ONU y en los que influyen en los sistemas de opresión. Y así los despido. Y no dejaré de despotricar hasta que se logre mi misión de igualdad de todas las niñas “.
– Leymah Gbowee

“¡Reúna a las mujeres para orar por la paz!”
– Leymah Gbowee, Mighty Be Our Powers: Cómo la hermandad, la oración y el sexo cambiaron una nación en la guerra.

“Las organizaciones como la ONU hacen mucho bien, pero hay ciertas realidades básicas que nunca parecen captar … Tal vez la verdad más importante que se escapa a estas organizaciones es que es insultante cuando los forasteros vienen y le dicen a las personas traumatizadas lo que harán. No puedes ir a otro país y hacer un plan para ello. El contexto cultural es tan diferente de lo que sabes que no entenderás mucho de lo que ves. Nunca volvería a los Estados Unidos y diría que entiendo lo que está pasando, incluso en la cultura afroamericana. Las personas que han vivido un terrible conflicto pueden estar hambrientas y desesperadas, pero no son estúpidas. A menudo tienen muy buenas ideas sobre cómo puede evolucionar la paz, y deben ser preguntadas. Eso incluye a las mujeres, más especialmente las mujeres. Para los forasteros como la ONU, estos soldados eran un problema para ser manejados. Pero ellos eran nuestros hijos para nosotras”.

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