Jesús y la interpretación de la Escritura

Lectura previa:

Marcos 2:23 Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo, sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas. 24 Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? 25 Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; 26 cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban? 27 También les dijo: El día de reposo] fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.

Una de las cosas más importantes, pero realmente más olvidadas y vilipendiadas del mensaje de Jesús por parte de los propios cristianos es ésta, la forma en que él nos enseñó a interpretar la Escritura.

Los fariseos creían que mientras más se apegaran a la ley, más estarían honrando a Dios y por ello se sentían muy orgullosos de ser “los que más cerca de él estaban, los que le conocían realmente”, para ello, se aferraban a la ley sin ninguna otra consideración, pues de tener otras, se estaría cediendo y poniendo la voluntad divina en segundo lugar. Así, les parecía realmente aberrante que los discípulos, que tenían hambre, estuvieran trabajando en sábado para saciar su necesidad; no comprendían cómo era posible que Jesús estuviera sanando a la gente en sábado, es claro lo que dice Moisés, es literal, no es difícil: el sábado es día de reposo, no se hace nada ese día.

Jesús, en cambio, quien fue considerado un heterodoxo por los fariseos aunque él formaba parte de su escuela, tenía una objeción radical y hermosa: el ser humano no fue hecho para el sábado, sino el sábado para el ser humano ¿qué significa esto? Que para Jesús lo relevante de la ley, el propósito de la ley, el sentido de los mandamientos era el bienestar de las personas.

¡Relativismo! ¡invalidación de la ley! ¡Tibieza hacia la Escritura! No, el legado del mensaje de Jesús es la absolutización del valor de las personas como centro de la ética, la centralización de la ley en la misericoridia, la justicia y el bienestar, por eso les decía, vayan y aprendan lo que significa ¡misericordia quiero! porque si lo entendieran, no condenarían a los inocentes.

La norma no tiene sentido sino es por el bienestar de la gente, si mis discípulos tienen hambre, está justificado que trabajen para saciar su hambre el día en que no debe trabajarse, si se me cae un animal a un hoyo, aunque sea sábado, trabajaré para sacarlo; si veo a una persona enferma, la sanaré aunque sea sábado, si David tenía hambre, comerá del pan consagrado. No es tan difícil, porque la ley tiene un sentido y un propósito según Cristo.

Jesús radicaliza todavía más esto, y asevera un resumen de la ley, un centro de gravedad, de la que dice dependen toda la ley y los profetas, dos mandamientos, que de acuerdo con Jesús son semejantes: amar a Dios con todo, y luego amar a tu prójimo como a ti mismo. Ese es el resumen, Juan lo dice de forma bellísima: si dices amar a Dios que no ves, ¿cómo puedes amar a tu prójimo que no ves? El ser humano lleva la imagen de Dios, por ende, es el valor central, por eso los dos mandamientos resumen son semejantes porque hablan de semejantes, Dios y aquel que es su semejanza, el ser humano. Ese es el legado del cristianismo a la humanidad, base del concepto de Derechos Humanos: el valor absoluto de la dignidad humana.

La religiosidad en cambio, esa que infecta rápidamente a la religión a pretexto de pasión y fidelidad, nunca considera esto, y ata pesadas cargas sobre las personas, absolutizando costumbres, tradiciones y dogmas, y aplicando e interpretando pasajes y mandamientos sin considerar en absoluto el valor de las personas, el absoluto valor de las imágenes de Dios, sin apegarse al sentido de “id y aprender lo que significa: misericordia quiero”.

Jesús y los fariseos buscaban una misma cosa, pero había una diferencia, Jesús priorizaba en el bienestar de la gente, en el fruto de amor y misericordia, el fariseo en cambio no tenía esta consideración en absoluto, era el dogma porque sí, no para las personas, de hecho, a costa de las personas.

Muchas veces he oído ese consejo que dice que la Biblia se interpreta a sí misma, que no hay que seguir ninguna consideración que no sea bíblica, no importa si viene de la iglesia, la sociedad o nuestros prejuicios, aplicando ese consejo me encontré con esto, que la Biblia, que Jesús mismo nos enseña a interpretar la Escritura así, por medio de la misericordia, el bienestar y el amor. No importa cuánto irrite a los legalistas, eso es normal, le pasó a Cristo mismo.

EOC.

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