Coronavirus y estigma.

A diferencia de otras enfermedades, el coronavirus resulta tan contagioso que no es posible a estas alturas asociarlo de forma absurda con un cierto rasgo. No pertenece ya a un país en particular, ni a una cultura, ni a un color de piel, ni a un cierto modo de vida, todos podemos formar parte de la lista, ricos, pobres, poderosos y plebeyos, reyes y religiosos, gobernates y gobernados, famosos y desconocidos, pecadores y santos.

Sin embargo, existe la tentación de no pocos de “asociarla con” y así generar chivos expiatorios y personas a las que temer o incluso atacar.

Se ha visto intentos de estigmatización muy diversos, pasó inicialmente con los chinos y asiáticos en general, acá en Chile con algunas iglesias evangélicas en el Bio-Bio al principio, aunque no lo merecían pues tuvieron brotes antes que comenzaran las cuarentenas y prohibiciones de reunirse (si han sucedido después, entonces ahí sí hay responsabilidades serias en quienes lo hagan, no en quienes pertenezcan a nuestra religión sino en quien lo haya hecho), pero he visto que ahora ha pasado con profesionales de la salud, los héroes de este instante, que deberían tener de hecho tratos privilegiados pues su trabajo es vital; ha pasado con un par de alcaldes que prohibieron el traslado de unos enfermos a unos hospitales, no puedo imaginar como debieron sentirse esas personas; pasó con unos vecinos que atacaron un Centro de Salud Familiar para evitar que los contagiados se les acercaran (a qué centro asistencial acudirán cuando se enfermen, no sabemos), ha pasado con casas apedreadas por el rumor de haber enfermos en ellas; e incluso ahora con los gatos, sin mayor evidencia.

Las estigmatizaciones siempre son inmorales, incluso si pudieran basarse en una propensión o estadística, y en estos tiempos son -como siempre- peligrosas. Todos podemos contagiarnos, todos podemos necesitar ayuda médica, todos necesitamos de nuestros profesionales de la salud, todos podemos ser un número más en las listas de enfermos, y si todos trabajamos unidos, podemos hacerle frente a esta situación mucho mejor, pero si solo tenemos una visión individual, no nos ponemos en el lugar del otro sabiendo que podemos ser como ellos, y nos atacamos mutuamente sin colaborar, entonces el virus nos mermará más, muchísimo más.

El coronavirus se hace fuerte cuando somos individualistas, y “nos salvamos solos”, aunque haya que aislarse, el coronavirus demanda solidaridad, una muy consciente.

No eres especial, no soy especial, no somos especiales, no somos inmunes, el contagio puede sucederle a cualquiera, pudo ser el hábito alimenticio de cualquier cultura, pudo ser la decisión o el error de cualquiera, pudimos ser nosotros el primer turista inocente que lo trajo, o podemos ser nosotros quienes accidentalmente y sin saber lo transmitimos a una familiar débil.

Por eso es preciso recordar la empatía que nos propone el evangelio, no para hacer un llamado a la irresponsabilidad por cierto y no tomar precauciones ni para no responsabilizar a quienes no obedecen a las ordenes sanitarias conociéndolas, sino que recordar que somos parte de la familia humana, y entre más colaboremos los unos con los otros, entre más empatía tengamos, entre más amor tengamos por el otro, mejor saldremos de la crisis en la que estamos.

La pasión de Cristo en su época fue por los excluidos, los rechazados, los estigmatizados, los acusados de vivir tragedias por sus pecados, los que no eran exitosos, los que no cumplieron los requisitos, los abandonados, los pobres, los que se ahogaban en un mar de prejuicios, leprosos, mujeres, pobres, esclavos, herejes de la religión oficial, inmundos, los que no tenían lugar.

Una actitud cristiana en estos tiempos, junto con tomar todas las medidas para evitar contagios (#QuedateEnCasa y #LavarLasManos#UsarMascarilla y guardar la #DistanciaSocial), es nuevamente aprender del buen samaritano y no pensar en uno solamente, sino en los demás, la regla de oro, actuar con los demás como nos gustaría que nos trataran, actuar con los contagiados como si nosotros lo estuviéramos.

Colaboremos entonces, ayudemos, colaboremos con los profesionales de la salud, oremos por los enfermos, hagamosles donaciones, cuidemos nuestros centro de salud, actuemos como esperaríamos que los demás nos trataran si nosotros estuvieramos enfermos.

91913238_2748625471903461_2868907784290697216_n.jpg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s