Natalicio de Carlos Monsiváis, destacado intelectual mexicano y teólogo presbiteriano.

Un día como hoy, 4 de mayo, pero de 1938, en Ciudad de México, nacía uno de los intelectuales mexicanos y uno de los pensadores protestantes más importantes de la historia mexicana reciente, hablamos del destacado cronista Carlos Monsiváis Aceves.

Carlos Monsiváis era presbiteriano, estudió teología en el Seminario Teológico Presbiteriano de México, estudió en la facultad de Economía y de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y estudió también Estudios Internacionales en la Universidad de Harvard.

Fue un destacadísimo periodista, ensayista y cronista en su país, siempre denunciando el autoritarismo, el conservadurismo y la intolerancia religiosa y política.

Responde Monsiváis a un ideario protestante latinoamericano clásico de corte liberal en favor de la libertad de creencias, la tolerancia, la democracia, comprometido con las minorías religiosas a las que él pertenecía y con los grupos que sufren este tipo de persecuciones.

Entre los múltiples galardones que recibió se encuentran el Premio Nacional de Periodismo (1977 y 2009), el Premio Mazatlán de Literatura (1989), el Premio Xavier Villaurrutia (1995), el Premio Lya Kostakowsky, el Premio Anagrama de Ensayo (2000) y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2006).

Como protestante mexicano observó y sufrió la intolerancia religiosa conservadora y lucho contra ella no solo cuando lo golpeaba a él como protestante, sino contra todas las minorías, así editó el libro “Protestantismo, diversidad y tolerancia” junto a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México. En su historia de vida tuvo que observar la persecución y muerte de pastores evangélicos en México por razones de intolerancia religiosa, transformándose en el activista más importante por la tolerancia religiosa en favor de los evangélicos, y consecuentemente con ella, en favor de las minorías sexuales, los derechos de las mujeres, y de los animales (eran, como vemos, gran fan de los gatos).

Escribió sobre cine, literatura, arte, historia, política, religión, un intelectual muy respetado y admirado en México tanto por el mundo protestantes como por la intelectualidad mexicana.

“Mi verdadero lugar de formación fue la Escuela Dominical. Allí en contacto semanal con quienes aceptaban y compartían mis creencias, me dispuse a resistir el escarnio de una primaria oficial donde los niños católicos denostaban a la evidente minoría protestante, siempre representada por mí. Allí, en la Escuela Dominical, también aprendí versículos, muchos versículos de memoria y pude en dos segundos encontrar cualquier cita bíblica… Me correspondió nacer del lado de las minorías…”

“Desde 1985, la pandemia del sida me resulta una sola fecha aterradora, poblada de episodios que se repiten inexorablemente, y que varían con los grados diversos del afecto y la importancia que le atribuyo a la persona y la calidad de la atención médica. He perdido amigos muy cercanos, y, también, amigos que me importaban sin yo saberlo con precisión. Los fallecimientos sucesivos se unifican, no tanto por el poder nivelador de la muerte, sino por ese vislumbre que abarca a unos cuantos y, con el fulgor abstracto de la estadística, a decenas de millones de personas, el holocausto al que impulsan la desinformación, el prejuicio aterrador, la homofobia, y las políticas genocidas de los que continúan penalizando moralmente la enfermedad y se oponen con histeria a la distribución e inclusive a la mención de los condones. (Aquí destaco el papel del clero católico). La pandemia como una sola fecha incesante.”

“Al protestantismo mexicano lo nacionaliza, si el verbo tiene algún sentido en materia religiosa, el número de víctimas o, desde otra perspectiva, de mártires. La historia de las persecuciones es atroz. Y es impresionante el número de templos quema¬dos o lapidados, así como el número de comunidades hostigadas en grados que incluyen con frecuencia el linchamiento, el número de pastores y feligreses asesinados o abandonados muy mal heridos”.

“Porque denunciar el fanatismo y proclamar la racionalidad de la fe de quien denuncia, representa un avance importante. Es así de simple, aunque no así de esquemático. Porque el anticlericalismo es, en su momento, una defensa de los Derechos Humanos. Hoy día con todo este amasiato Estado-Iglesia católica, se quiere presentar al anticlericalismo como una fuerza negativa. Y esto no es cierto. El anticlericalismo en México cumplió durante mucho tiempo funciones muy importantes de indagación, de creación y ampliación de espacios de libertad y de contención de la política brutal de exterminio de los derechos humanos (…).“

“Quiero subrayar el hecho de que el protestantismo es legítimo porque ha persistido legalmente; aunque para llegar a este punto ha pasado por una batalla muy larga. Finalmente la sociedad tendrá que convencerse de lo evidente: la diferencia es el sustento de la pluralidad en todos los ámbitos de la vida social”.

“Por qué fracasaste en ese aprendizaje de los catecismos? Porque disponía de un gran equivalente, que rehuye la idea misma de catecismo, La Biblia, leída con cierta perseverancia desde que me acuerdo. Y porque había leído novelas de la formación ejemplar, The Pilgrim’s Progress (El progreso del peregrino), de John Bunyan, muy importante para mí. Pero exagero. Resumiendo, la Biblia fue la madre de todos los catecismos para mí, y el antídoto. […] ¿Te consideras un hombre religioso? ¿Qué te digo? Ni doctrinaria ni programáticamente religioso, pero en mis vínculos con la idea de justicia social, en mi apreciación de la música y de la literatura, y en mis reacciones ante la intolerancia, supongo que hay un fondo religioso. Ahora, tampoco me gusta describirme como una persona religiosa, porque la mayor parte de las veces se asocia lo religioso con el cumplimiento de una doctrina muy específica y no es mi caso, pero si lo religioso se extiende y tiene que ver con una visión del mundo, con los deberes sociales, con el sentido de trascendencia, pues sí sería religioso…”

“La condición de minoría del protestantismo ¿le da una cierta ventaja o es más bien una desventaja? Depende. Si no hay información, si no hay lecturas, se vuelve desventaja. Si hay información, si hay lecturas, si hay una solidificación cultural de la fe, es una gran ventaja. Pero desde la ignorancia, el fanatismo prende con rapidez y el fanatismo es una actitud muy desarmada.”

“(El protestantismo) ha contribuido en el aumento de la tolerancia, nada más por el hecho de su mera existencia. Si hay gente que persiste en ser distinto, eso contribuye a la diversificación, a la pluralidad y a una idea de diversidad respetuosa. Ha contribuido enormemente en el campo de la lectura. Esto ahora es menos visible, pero en la primera mitad del siglo, lo que fue la difusión de la Biblia, fue extraordinario desde el punto de vista de la lectura. Y ha contribuido con seres humanos excepcionales, desconocidos, anónimos, pero con una muy recia actitud moral. Ésas han sido, creo yo, básicamente sus contribuciones. ¿Sus debilidades? La cerrazón fanática. El olvido del mundo por un criterio mesiánico. El conservadurismo es materia de costumbres y, algo que también me importa mucho, considerar que no pueden intervenir en la vida pública porque el protestantismo es una limitación. Ésas, para mí, son sus debilidades básicas.”.

“Doctrinariamente, me formé en el más estricto protestantismo histórico, y por eso uno de mis primeros héroes fue el almirante Gaspar de Coligny, asesinado en la Noche de San Bartolomé, episodio que fue sin duda mi encuentro inaugural con el significado de la intolerancia. En materia de lecturas iniciáticas, además de la Biblia en la admirable versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, me acerqué a libros como El progreso del peregrino, de John Bunyan, o a biografías de John Wesley y William Penn. A eso le añadí un conocimiento muy directo del pentecostalismo”.

Finalmente, el 19 de junio de 2010 falleció a causa de una insuficiencia respiratoria. Su féretro estuvo expuesto en el Palacio de Bellas Artes de México. Como reconocimiento a su apoyo en la lucha de las minorías sexuales, se colocó la bandera LGBT sobre el ataúd.

La revista reformada de México hizo un especial cuando cumplió 70 años
http://centrobasilea.blogspot.com/…/nm-30-abril-junio-de-20…

Este 2020, a diez años de su partida, en México se ha declarado este año como el año de Carlos Monsiváis.

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