Rechazada por inconstitucional la suspensión del CAE. Problema valórico.

Observen con atención, esta fue la votación en la Cámara de Diputados para hacer algo muy sencillo y muy útil en estos tiempos de pandemia: suspender el pago del crédito con aval del Estado y del Fondo Solidario en lo que dura la pandemia.

Resultado: rechazado por inconstitucional.

Un proyecto de ley que es una ayuda y un alivio directo para cientos de familias, rechazado.

Los diputados de la “bancada evangélica”, Durán y Romero votaron en contra mientras que Muñoz votó abstención. ¿quiénes más lo rechazaron? los que son sindicados siempre como los “políticos por familia, pro Dios y sus valores”.

Ellos pretenden “proteger la familia” pero no la protegen, porque el abuso y usura es la que la daña a la real, a la cotidiana, de carne y hueso, solo dicen defender la familia porque defienden un concepto restringido de ella, negando otros modelos, pero no defienden la familia viva (no conceptual), porque si las defendieran, no las desampararían en esto.

Ellos pretenden decirnos “rechazar para reformar” pero ellos no reforman incluso cuando pueden. Pero para suspender el pago de sueldos, para suspender las negociaciones colectivas, allí fueron rápidos en aprobar leyes contrarias a los trabajadores.

Peor, ¿sabe ud lo que dice la Biblia sobre el cobro de intereses como lo que hacen estos créditos y todo crédito sea bancario o de consumo? Bueno, según la Biblia eso es abominación, es pecado, uno que Dios no acepta: cobrar intereses, lo que la Escritura señala como usura.

Pero ellos no solo no la condenan, la protegen, y el temor “bíblico” se olvida, nunca rechazarían la usura, nunca jamás dirían a un baquero que se arrepienta, nunca jamás cerrarían los bancos y perseguirían y negarían las tarjetas de crédito, aunque son un pecado legal, común y frecuente, porque sí, el cobro de intereses, bíblicamente, siempre ha sido pecado, la Iglesia lo prohibió unos mil años, porque siempre se le leyó como una forma de robo, es decir, no como un autoatentado solamente sino un atentado contra los demás. Esa es la literalidad selectiva, el temor selectivo de nuestro mundo.

Cualquier movimiento político “cristiano” que quisiera aplicar la Biblia en sus legislaciones en forma seria debería negar el cobro de intereses, pero ninguno lo va a hacer, y si lo hiciera, serían inmediatamente eliminados de la sociedad moderna.

¿Cuál era el voto pro familia aquí? Todos sabemos cuál era ¿cuál era el voto “bíblico”? uno más radical, abolir la usura. Eso jamás va a pasar.

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