Aniversario del Nakba, o “tragedia”: la invasión y expulsión del pueblo palestino (reflexión sobre el sionismo evangélico).

“Ay de ti Jerusalén, que matas a…

¡Cállate Jesús! no te metas con el santo pueblo de Israel, elegido por Dios, porque “maldeciré a los que te maldijeren” …

—–
Existe una doctrina muy difundida entre ciertos grupos evangélicos, cual es el “sionismo-cristiano”, es decir, un apoyo irrestricto a todo lo que haga el Estado Israelí dominando Palestina, incluso si eso involucra lo que Jesús llamó la obra del enemigo: robar, matar, destruir.

La base del problema ha sido confundir al Israel del Antiguo Testamento con el Estado Israelí, lo que es un gran error pues no tienen ninguna continuidad histórica ni teológica, esto es, trabajan como si dicho Estado presidido por un primer ministro bajo elección popular fuera una continuidad del “reino de David”.

Otros elementos es que se desconocen por ejemplo es que la creación del estado israelí emana de una ideología bastante nueva llamada “sionismo” diseñada por el austrohúngaro Theodor Herzl que responde a las mismas lógicas nacionalistas de fines del siglo XIX y de buena parte del siglo XX, las mismas que han desembocado en toda clase de crímenes, entre ellas el propio nazismo que tanto daño y horror cometió argumentando similares razones racistas pero contra los judíos, gitanos, testigos de Jehová y homosexuales.

Se desconoce que dentro de la tradición judía anterior a esa época y dentro de la doctrina cristiana el apoyo a algo así como un “Estado Judío” que se impone robando, usurpando y matando a los palestinos (dentro de los cuales hay judíos y cristianos también), bajo argumentos racistas, supremacistas y nacionalistas es una idea nueva y contraria a sus cimientos.

Se desconoce también que muchas vertientes judías ortodoxas son fuertemente antisionistas, acusando al sionismo de herejía pues en dicha fe solo el Mesías es la esperanza del judío y no la creación de un estado religioso, mucho menos racista y criminal, que usurpa un territorio por medio de una invasión, además de que la clave de su unidad no es “una tierra” sino un pacto entre su D-s y su pueblo, el cual ocurre en la liberación o “Éxodo”, en el desierto.

Se desconoce también que el estado israelí si bien es un estado denominado “judío”, el sionismo ni siquiera es protagonizado por personas de completa fe judía, de hecho, muchos son judíos ateos, cuya adherencia al sionismo y al judaísmo es más bien cultural y “racial-ideológica” mas ni siquiera religiosa.

Tan extraña es esta forma de proceder, que al Estado Israelí se le perdona y justifica cualquier clase de crimen o de práctica acusando que criticarlo es una herejía en sí. En esa línea de pensamiento, los predicadores del “sionismo-cristiano” acusarían de herejes a los que Dios va a castigar a todos los profetas del Antiguo Testamento, a Jesús y a los propios apóstoles, que criticaron al pueblo de Israel todo el tiempo ¡y eso que el Estado Sionista Israelí ni siquiera es el pueblo de Israel!

También se desconocen las Escrituras en varios sentidos mucho más importantes, en primer lugar el propósito de Dios en el que la iglesia, los que creen en Cristo, sean judíos o gentiles, son el verdadero pueblo de Dios, son el verdadero Israel de Dios. De acuerdo a la fe expresada en el Nuevo Testamento, en especial las cartas de Pablo, aquellos que creen en Cristo son el pueblo de Dios, pues es la fe en él la que nos relaciona con Dios y no la descendencia de una familia o raza, pues los hijos de Dios son los hijos según la promesa de la fe (Gálatas, Efesios). Así, desconociendo la doctrina cristiana y descontextualizando el Antiguo Testamento e interpretándolo sin el Nuevo, se justifican horrores de los que Cristo jamás participaría.

Como evangélicos, como canutos, queremos dar a conocer que nosotros rechazamos el asesinato, el robo y la destrucción, obras que identificamos como obra del diablo y no de Dios, señalamos que no existen razas, ni pueblos respecto a los cuales Dios tenga preferencias, aquella aseveración es contraria a las Escrituras y al amor de Dios manifestado en la cruz de Cristo que reconcilió al mundo, y que del pueblo judío y el pueblo gentil hizo uno, eliminando las diferencias (Carta a los Efesios).

Creemos que Dios prometió a Abraham que de su descendencia vendría bendición para todos los pueblos de la tierra, y que por lo tanto su descendencia fue elegida para que de ella viniera el Cristo, el Salvador, no para que ésta se sintiera con derecho divino para asesinar, robar, matar, saquear, y oprimir, mucho menos al pueblo palestino, dentro del cual viven y vivían muchos cristianos y tantos más judíos practicantes además de musulmanes, y que han sido perseguidos y asesinados brutalmente por más de 70 años.

Dios no tiene banderas, no tiene más pueblo elegido que aquellos que le reciben, que los que creen en su nombre, a los cuales dio la potestad de llamar hijos de Dios (Juan 1), pues en el postrer tiempo vendrán de Oriente y Occidente a sentarse a la mesa de Abraham, sean palestinos o judíos, chilenos o argentinos, estadounidenses o sudafricanos, tal como dijeron los profestas y tal como se le dijo a Abraham.

Hacemos un llamado al pueblo evangélico a dejar de usar banderas israelitas, esas son banderas que se usan para matar, cuyo cimiento es una ideología racista y nacionalista, que nada tienen que ver con el Dios de la Biblia, ni con nuestra fe. No nos confundamos, nadie tiene licencia para matar en nombre de nuestro Dios.

Nosotros no participamos de ninguna noción antisemita, antihebrea, o antijudía (de hecho en el sionismo cristiano hay cuotas severas de antijudaísmo, toda vez que se espera la conversión de estas personas al cristianismo, cosa que ellos no quieren), nosotros respetamos y amamos a todo ser humano, y rechazamos categóricamente cualquier intento ideológico, religioso, o político tendiente a sostener que existen pueblos especiales, razas superiores, o derechos divinos a hacer “limpieza étnica”, asesinar o robar. Así como rechazamos el nazismo asesino de judíos, rechazamos también el sionismo asesino de palestinos, solidarizar con el pueblo palestino nos parece un deber cristiano.

Defendemos también el derecho de resistencia de cualquier país que es invadido, lo que no es otra cosa que el derecho a la defensa personal que tiene una nación, al cual han llamado como terrorismo, como si la valiente resistencia armada de los judíos a los terribles crímenes del nazismo hubiesen sido terrorismo y no derecho de defensa, de esa manera tampoco creemos en el juego del empate entre invasor e invadido, entre saqueador y saqueado, entre ladrón y vícticma, si bien aspiramos, anhelamos y oramos por una solución pacífica de los conflictos internacionales como ideal, lo cual es casi imposible cuando se predica una doctrina de superioridad racial y aniquilación.

71 años del Nakba #PalestinaLibre

En la foto, una refugiada palestina que fue obligada a abandonar su hogar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s