Natalicio de Juan A. Mackay.

Un día como hoy, 17 de mayo, pero de 1889 nacía el destacado teólogo y misionero presbiteriano escoses Juan A. Mackay.

Juan Mackay estudió filosofía en la Universidad de Aberdeen, durante la universidad conoció a Jane Logan Wells, una estudiante de pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad, y que como su cónyuge lo incentivó a la obra misionera.

Mackay obtuvo su Maestría en Letras en 1912, y al siguiente verano salió rumbo a los Estados Unidos, a fin de estudiar teología en el famoso Seminario de Princeton. Allí llegó a ser militante del Movimiento Estudiantil de Voluntarios, un movimiento que había surgido espontáneamente entre los universitarios norteamericanos para desafiarlos a embarcarse en la misión cristiana en otras partes del mundo.

Mackay se graduó de Princeton en 1915 y de inmediato se dirigió a América Latina a fin de realizar un viaje misionero exploratorio para la Iglesia Libre de Escocia. De aquí le vino la convicción de que el Perú iba a ser el país al cual se dirigiría como misionero.

En 1915-1916 estuvo en Madrid, donde estudió castellano en forma intensiva y vivió en la ‘Residencia de Estudiantes’, por entonces un verdadero centro de fermento intelectual. Durante las vacaciones de Navidad de ese año Mackay visitó Salamanca, donde conoció a don Miguel de Unamuno, el célebre pensador y filósofo cristiano, quien iba a ejercer una profunda influencia sobre la visión misionera de Mackay y su postura teológica (Unamuno posteriormente se desligaría del franquismo y llegaría a ser cercano con protestantes españoles opositores a dicha dictadura fascista).

Así dijo Mackay de Unamuno: ‘Don Miguel se hizo un rebelde, un santo rebelde cristiano, el último y el mayor de los grandes herejes místicos de España. En Giner de los Ríos vemos y oímos al Cristo que enseñaba a sus discípulos en las laderas de las colinas de el plácido mar galileo. En Unamuno vemos a Aquél que arrojó a los mercaderes del templo, que anatemizó a los jefes religiosos hipócritas, lloró amargamente sobre Jerusalén y agonizó después en el Jardín de Los Olivos y en la cruz; el Cristo que luego se levantó de entre los muertos para reanudar la lucha redentora en las almas de sus seguidores’.

Como misionero en Perú, Mackay trabajó en una escuela, allí Mackay adoptó medidas financieras y educativas que le permitieron, como él decía, ‘afectar a la comunidad en todos los niveles de su estructura social que fuese posible’.

Crítico de los misioneros que exportaban su cultura junto con el evangelio, procuró ser un misionero que encarnara el evangelio en la cultura peruana y latinoamericana. Alli llegó a influir decisivamente en Victor Raúl Haya de la Torre, destacado dirigente político y latinoamericano del Perú.

Fue amigo personal y destacado aprendiz de Karl Barth, llegó a dirigir importantes seminarios teológicos y escribió importantísimas obras en la Teología latinoamericana tales como El Otro Cristo Español o El Sentido de la Vida. Trabajó incesantemente en el movimiento ecuménico en el Consejo Mundial de Iglesias. También fue misionero en México

En sus últimos años Mackay se trasladó a una comunidad de retiro Presbiteriana en Hightstown, Nueva Jersey , y murió en la madrugada del 9 de junio de 1983. Por coincidencia, la Asamblea General de su denominación votaron para unirse a la Iglesia Presbiteriana del Sur más tarde esa misma mañana. Tendría el placer Mackay porque había trabajado durante muchos años para la reunión de las Iglesias Presbiterianas Norte y del Sur.

“Hemos llegado a un punto en que se hace imperativo un nuevo comienzo. Necesitamos un avivamiento de la teología, una nueva comprensión de Dios y de su voluntad respecto a la vida humana. La actitud de tranquila desesperación, que caracteriza nuestra edad, y la búsqueda múltiple de la mente moderna tras el sentido y la autoridad, convierten a la teología cristiana en nuestra más capital necesidad. Lo que necesitamos más en estos momentos no es una defensa de la religión, del cristianismo o de la Iglesia Cristiana. Lo que los hombres ansían es que el pensamiento se convierta en un medio, al través del cual puedan escuchar una Voz que viene del más allá y percibir los contornos de un Rostro”.

“A Sudamérica llegó un Cristo que ha puesto a los hombres de acuerdo con la vida, que les ha dicho que la acepten tal cual es, y las cosas tal como son, y la verdad tal cual parece ser. Pero ¿el Otro? ¿El que hace que los hombres no estén satisfechos con la vida tal cual ésta es, y con las cosas tal como son, y que les dice que, por medio de él, la vida será transformada, y el mundo será vencido y sus seguidores serán puestos de acuerdo con la realidad, con Dios y con la verdad- Este es el otro Cristo español que amaron entrañablemente los místicos españoles y quien ahora recorre el largo y ancho de las Américas al lado del pueblo sufriente y oprimido y del cual dan testimonios las comunidades de fe”…

Fuentes: https://protestantedigital.com/…/el-legado-misionero-de-jua…

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