Pitéate un flaite, reflexión.

Santiago 2:3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; 2:4 ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?

Lo que está pasando en EEUU respecto a la violencia que la policía infringió a George Floyd, no es un hecho aislado. Podemos encontrar un sin fin de situaciones similares en donde la policía realizan arrestos sin un fundamento legal, hostigamientos, persecución, hasta incluso asesinatos en plena calle.

Los afroamericanos en EEUU han recibido sistemáticamente una violencia histórica. No es necesario un doctorado en sociología para ver fácilmente la relación entre ser negro y la pobreza. Y es que la esclavitud por más de 300 años los dejó en el fondo de la sociedad en dicho país. Sabemos que una cosa es eliminar la esclavitud a nivel legal, otra es entregarle dignidad y respeto a nivel social. Es por esto que años se han relegado a la pobreza y por ende a la delincuencia. Y es que según el censo de dicho país, mientras el 21% de los negros vive en situación de pobreza, el porcentaje para los blancos es del 8%. Y por favor, no podemos olvidar que los blancos estuvieron en ventaja social por muchos años, por lo que decir que los negros son pobres porque son flojos, es una burda mentira (mentira que aún se sigue usando por lo demás).

Y ¿como relacionamos la pobreza con la delincuencia? Para ello tenemos que citar al premio Nobel de economía, Gary Becker, que en un artículo publicado en 1968 asegura que a mayor desigualdad, mayor criminalidad. Entonces podemos comprender que lo que existe es un perfil de delincuente, y ese perfil es fácilmente asociado a todos quienes encajen en él. Es así como podemos comprender porqué la policía infringe violencia desmedida a los negros: Simplemente encajan con dicho perfil prejuicioso.

¿Y que pasa en Chile? ¿Quiénes cumplen con ese perfil? “El flaite”. Ese personaje que podemos reconocer fácilmente. Quienes históricamente también han sido relegados socialmente, construyéndoles guetos para que no estén cerca de del resto. No es difícil ver similitud entre el “negro pobre” de norte y el “moreno pobre” del sur pero por alguna razón, no lo conectamos.

¿Cuántos llamados a Seguridad Ciudadana por el “sospechoso” que anda vestido según el perfil de criminal y que camina por el que asumimos, no es su barrio? ¿Cuántos mensajes entre vecinos para alertarnos sobre un auto con alguien sospechoso? Me hizo recordar una campaña lanzada hace varios años por la Radio Carolina, que despertó nuestro lado más clasista, llamada “Pitéate un flaite” en donde incluso se inventó un jingle que decía “pitéate un flaite, pitéatelo ya, porque son la escoria de la sociedad”.

Amigo y amiga, el escrutinio social que reciben los afroamericanos en EEUU, es el mismo que reciben los morenos y los así llamados flaites acá. A ambos grupos los siguen por los supermercados pensando que van a robar algo, reciben miradas de desconfianza en las calles, no son contratados por vivir en ciertos lugares y un sin fin de tristes etc.

Podemos ver la injusticia fácilmente en otra cultura, nos falta ver con detención la nuestra. ¿Cuantas fotos subiste para pedir justicia por el moreno de tu país?

Lucas 6: 41-43: «¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no consideras la viga que está en tu propio ojo?

Por LMA.

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