Pastor Fred Rogers y el racismo.

En agosto de 1968, Estados Unidos seguía tambaleándose por el asesinato de Martin Luther King, Jr., sucedido cuatro meses antes, y los disturbios raciales que siguieron a sus pasos. Las noticias nocturnas mostraban ciudades en llamas, radicales y reaccionarios gruñendo entre sí a través de la división cultural.

Un nuevo espectáculo infantil de Pittsburgh, que había alcanzado cobertura nacional desde el año anterior, adoptó un enfoque diferente. El pastor presbiteriano Fred Rogers se había encontrado con François Clemmons en un servicio religioso después de escucharlo cantar, y le pidió que se uniera al espectáculo. Su programa llamado “Vecindario del Sr. Roger” presentó al oficial Clemmons, un oficial de policía negro que era una figura de autoridad amable y responsable, mantuvo su vecindario seguro y era el igual, colega y vecino del Sr. Roger.

Un año más tarde, en 1969, cuando a los estadounidenses negros todavía se les impedía nadar junto a los blancos, Rogers invitó al oficial Clemmons a unirse a él y refrescarse los pies en una pequeña piscina de plástico, rompiendo una conocida barrera de color. Y allí estaban, pies marrones y pies blancos, uno al lado del otro en el agua, silenciosamente, contemplativamente, sin comentarios. El episodio culminó con Rogers secando los pies de Clemmons. La mayoría de los niños pequeños probablemente no sabían el peso real que tenía el episodio y sus connotaciones bíblicas, pero la imagen de un hombre blanco atendiendo las necesidades de un hombre negro quedó grabada en sus mentes.

Una cosa que supimos después, fue que François Clemmons el actor que interpretó al oficial era homosexual, Rogers no tuvo problemas para trabajar con él a pesar de la época en que esto le fue revelado, en todo caso, tuvieron que mantenerlo en secreto por lo mismo.

Veinticinco años después, cuando François Clemmons se retiró, en su última aparición en el programa volvió a recordar la escena de la piscinita de plástico. El oficial Clemmons le preguntó al Sr. Rogers qué había estado pensando durante su interludio silencioso un cuarto de siglo antes. La respuesta de Fred Rogers fue que había estado pensando en las muchas formas en que la gente dice “Te amo”.

Rogers era una ministro presbiteriano, blanco y de hecho militante del partido republicano (recibió acoso hasta su funeral por parte de personas de su propio partido) pero esto no le impidió tomar esta actitud cristiana y consecuente, con un gesto simple pero profundo. una señal necesaria en la batalla por los derechos civiles y la convivencia.

En un mundo que clama por tolerancia, aceptación, amabilidad y amor, elige ser un Fred Rogers, porque si más personas pudieran encontrar la manera de amar a los demás como él lo hizo, sin barreras, este mundo sería un lugar mucho mejor.

(Tomado y editado de un post de Connie Stidger, 01.06.2020, agradecimientos a Humberto Ulloa por enviármelo).

PD: Hay una película del año pasado sobre la vida de este pastor, protagonizada por Tom Hanks y que le valió una nominación a los Oscar 2020. Se llama Un Buen Día en el Vecindario.

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