44 aniversario de la muerte del pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez. Predicador del amor de Dios a los excluidos y la justicia social.

El pastor metodista pentecostal Oraldo Rojas Ramírez y su esposa Angela Abarca Zúñiga fueron un destacadísimo matrimonio pastoral que sirvió durante 55 años en la comuna de San Bernardo, donde dejaron un testimonio extraordinario de amor, entrega y pasión por la gente, especialmente por los más desechados y despreciados por la sociedad. En cada reseña o recuerdo de él se cuenta hasta hoy los testimonios de que en su casa siempre había gente a la que junto a su esposa estaba ayudando, alimentando y vistiendo.

El pastor Rojas Ramírez nació en 1884 en el seno de una familia acomodada, católica y conservadora. Se convirtió al evangelio y asistió a la Segunda Iglesia Metodista Pentecostal de Sargento Aldea (Hoy Iglesia Evangélica Pentecostal), dicha conversión, en tiempos de gran intolerancia religiosa, le valió el rechazo y desprecio de su familia que tenía sacerdotes y monjas entre sus filas, razón por la cual lo maltrataron mucho, incluso hasta los golpes. Dentro de la Iglesia Metodista Pentecostal, específicamente la de Jotabeche, conoció a la que sería su esposa, la pastora Angela Abarca Zúñiga con quien se casaría en 1918.

Luego de solicitar autorización para ser un misionero en reiteradas ocasiones, el pastor Rojas y su esposa fueron enviados en 1921 a predicar por el pastor Victor Pavez Toro (el primer pastor pentecostal chileno en ese entonces de la IMP) a la rural comuna de San Bernardo, con el solo apoyo de las hermanas María Quezada y Mercedes Abarca, hermana de la pastora Ángela. A pesar de que creyeron que se desistiría rápidamente de ir a un campo misionero tan carente de conversos y tan lleno de alcoholismo y pobreza, ellos continuaron allí, y sorprendentemente su gestión no solo tuvo mucho crecimiento, pues dejaron una iglesia de más de 7 mil miembros y 22 capillas rurales, además de un templo tan grande que fue por mucho tiempo el más numeroso de la IMP en Chile, con el nombramiento de 15 pastores más para servir en el país, sino que es reconocido y recordado hasta hoy por su entrega y amor por la gente, por su sencillez y bondad, por estar siempre con los borrachos, los hambrientos, por predicar un evangelio sin acepción de personas sino de amor a quienes sufren y son oprimidos y despreciados.

La predicación del Pastor Rojas era conocida porque su tema favorito y principal era el gran amor de Dios por el ser humano, la cual era confirmada por la entrega total del matrimonio Rojas Abarca para con los más humildes y desposeídos, porque daban y compartían todo cuánto tenían a los más necesitados, a los despreciados. Dicen que ellos llamaban a las personas sin hogar “Príncipes” y los sentaban en el altar de la iglesia aunque estuvieran borrachos. Su casa era una verdadera casa de acogida donde alimentaban a más de 30 personas, principalmente niños, aunque aquello le significaba problemas con sus vecinos pues traía a mucha gente “dudosa” hasta su casa, de hecho, no pocas veces algunas personas que acogía le robaban, pero los volvían a recibir si los veían necesitados. También se cuenta que mantenían una provisión permanente de ataúdes para dar a quienes no tenían dinero para enterrar a sus muertos en tiempos en que la mortandad era abundante entre los pobres. Todavía más, de acuerdo con un reportaje hecho por la Revista Vea en 1966, cuando el pastor Rojas recibió la herencia de su acomodada familia, la regaló entre los pobres y los matrimonios pastorales que pasaban necesidad dentro de la IMP, principalmente en el sur.

El Pastor Oraldo Rojas Ramírez y la pastora Angela Abarca Zúñiga hacían todas estas obras de caridad tanto de su propios bienes como con los donativos sencillos que recibían de la iglesia, mas el pastor nunca procuró nada para él ni para su vejez, todo lo entregó, vivió siempre por la fe, mucho más allá incluso de lo razonable, pues tanto daba que se quedaba sin cosas para él y su familia, lo que le implicó críticas y discusiones con su esposa en algunos casos, por lo extremo que era. Él nunca se definió a sí mismo como administrador de nada, sino como servidor. Tanto era lo que daba, que a veces era irresponsable, y daba a los pobres lo que estaba destinado para pagar los sueldos de quienes construían el templo que estaban haciendo, sin embargo, los testimonios cuentan que de manera milagrosa, a última ahora, alguien le daba lo que hacía falta para pagar los sueldos a tiempo.

El pastor Rojas, de una sencillez casi inocente, siempre se mantuvo al margen de conflictos de poder entre los pastores, siempre se dedicó a servir simplemente. Cuando se hacían las Conferencias y llegaba la parte de las elecciones a cargos, él se iba a predicar a la calle, decía que para él predicar era descansar y consideraba lo demás una pérdida de tiempo. También, la revista Chile Pentecostal, órgano oficial de la Iglesia Metodista Pentecostal dice en su edición N°608 a propósito de su deceso:

“Otros los hay que, como el Pastor Rojas, pudiendo haberse encumbrado en las altas jerarquías, prefirieron ser héroes silenciosos. Y en un mundo de líderes, prefirieron ser hormigas, laboriosas y tenaces, que tuvieron el pago de Dios al alargarse sus años sobre la Tierra para servir más y más al Señor”.

Existen toda clase de historias sobre él, de piedad y milagros, como por ejemplo que en una conferencia de pastores llegó una persona hambrienta, y él, contra todo protocolo, vino y lo sentó en medio de la conferencia y lo alimentó, enseñando a todos que ellos son la prioridad por sobre todo lo que hacían; se cuenta que cuando sufría violencia por la intolerancia religiosa católica, él oraba por quienes lo golpeaban e intervenía ante los policías para que no los castigaran; se cuenta que los agricultores le pedían que orara cuando había sequía y como llovía, le ofrecían toda clase de regalos para su enriquecimiento, pero él no los aceptaba, solo pedía terrenos para construir iglesias y libertad para predicar y ayudar a sus inquilinos (trabajadores). Exista otra historia de una hermana llamada Sonia Martínez, mujer que vivía en los alrededores, que en el año 1970, luego de haber sido golpeada por su marido, quiso matar a sus hijos y suicidarse, entonces escuchó la predicación de las hermanas de San Bernardo, quienes la llevaron donde el pastor Rojas, el cual la bautizó y asistió para salvar su vida, saliendo de esa terrible situación.

El pastor Oraldo Rojas nunca aceptó homenajes, regalos, ni halagos, pero fue tan conocido por su piedad, servicio y por su mensaje de amor, que toda la ciudad de San Bernardo lo conocía, a tal punto que lo nombraron ciudadano ilustre de dicha comuna. De hecho, no permitía que le tomaran fotos ni grabaran su voz, porque no quería que rindieran culto a su personalidad, de manera que las fotos que hay de él son mayoritariamente en grupo o tomadas a distancia. Asimismo, la conocida Revista “Vea” le hizo un reportaje el 9 de Junio de 1966, en las páginas 14 y 15 donde destacó su labor. En dicha revista aparece un testimonio sobre su doctrina social y los efectos que generaba:

“En otra ocasión, el administrador de un fundo, que hoy constituye la comuna de La Granja, un señor Barrera, pagó a una “peonada” para hacerlo asesinar. No podía permitir que un pastor hablara de justicia social a sus inquilinos, y por ello ideó deshacerse definitivamente de él. El recuerda:

-Esa tarde nos alistamos con mi esposa para ir a nuestra visita semanal. El hermano Cubillos nos preparó una carreta y partimos. Unos cuantos kilómetros antes sentí el impulso de bajarme y predicar por esos lados. Lo hicimos con mi esposa y el hermano Cubillos siguió solo. Cuando él estaba en medio de la reunión, sentí venir a un grupo de gente que asaltó el local. Venían medios ebrios y con muchos deseos de ver correr sangre. A gritos –dice el hermano Cubillos- buscaban al predicador. Cuando vieron que no estaba, se conformaron con romper cuanto estuvo a su alcance.”.

El reportaje de la Revista Vea relata de hecho conversiones que él logro de simple sencillez, porque se sentaba con los humildes a comer a la mesa, quienes decían “si se sienta a comer con nosotros, vale la pena su doctrina”, o una ocasión en la que le robaron en su casa, oró por los ladrones, los invitó a comer a su casa, y ellos conmovidos por su acción de amor de cara a su acto delictivo, arrepentidos le devolvieron las cosas robadas y se convirtieron.

El periodista de la Revista Vea, conmovido por su obra dice en su reportaje que si el pastor Oraldo hubiese tenido más cobertura hubiese sido tan famoso como el Pastor Albert Schweitzer, o si hubiese tenido los mismos medios, sería tan connotado como Billy Graham, pero que él prefería predicar en su pequeño pueblo sanbernardino, que tenía más bares y tabernas que casas, saliendo de él solo para ir a las Conferencias de la Iglesia. Investigadores del pentecostalismo como el Dr. Luis Orellana suelen afirmar que si Oraldo Rojas Ramírez hubiese sido católico, lo hubieran beatificado por su notable testimonio de amor y servicio a todas las personas.

A su muerte en 1976, con 96 años de edad, recibió honores de toda la comuna, especialmente del espontáneo pueblo sanbernardino, autoridades, y los propios sacerdotes católicos, visitas desde el extranjero y reseñas en la prensa, incluida una hecha en el Mercurio por el hermano y profesor de la Comunidad Teológica Evangélica de Chile, Miguel Guerrero Méndez. Un hermano llamado José Vilches Farías grabó incluso una canción sobre él en 1994 que se llama “La fe del pastor Rojas” donde relata su obra, su fe y su amor por los mendigos, donde versa: “cuando el mendigo a él acudía… él le llamaba invitado de honor” dice la canción.

Recordamos y honramos la figura de estos pastores, con la esperanza de que muchos más como ellos se levanten nuevamente, como reconocimiento a muchos pastores pentecostales de antaño que llevaron una vida de servicio y de amor, y para que estos pastores no sean olvidados, sino sean ejemplo para todos. Dejamos la invitación y la tarea de rescatar y preservar su notable labor.

Fuentes:

-Un Santo Ha Partido a la Presencia del Señor”. El Mercurio, Santiago, domingo 4 de julio 1976.

-Vídeo Documental “Reseña Histórica de la Iglesia de la Portada”, Iglesita Metodista Pentecostal de San Bernardo, 2018.

-Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, Ayer y Hoy. de Dean Helland Talbert y Alice Rasmussen Schick.

-Revista VEA N°1413, 9 de junio de 1966.

-Revista Chile Pentecostal, órgano oficial de la Iglesia Metodista Pentecostal, Diciembre de 1976 N°608.

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