Cree y Dios te va a bendecir (materialmente).

Existen dos motivos por los cuales se piensa o cree que ser evangélico puede llevar a un mayor desarrollo económico a una persona.

Existe lo que uno podría llamar la tesis weberiana, y la mística.

La weberiana es en honor al sociólogo alemán Max Weber, que describe cómo la disciplina puritana (calvinista que intenta probar su elección por medio de sus frutos) propició el capitalismo moderno a través del trabajo, el ahorro y la vida sobria.

La mística es la de la “teología de la prosperidad” que consiste en algo así como creer que Dios bendecirá materialmente a los que creen en él por ese solo hecho, cambia tu suerte. Puede que en cierta manera la última beba de la primera.

Pues bien, un estudio realizado por la historiadora y cientista política de la USACH Evgenia Fediakova, que comparó la situación socioeconómica de los evangélicos entre 1990 y 2008, demostró que prácticamente no hubo cambios económicos en los evangélicos. Seguimos en el mismo lugar.

La única diferencia es la naturaleza de la pobreza, pues ser pobre en 1990 no es lo mismo que en 2008 en Chile, dado que es una pobreza con más acceso al crédito en un contexto de un país “más grande” luego de años de crecimiento económico y política de reducción de la extrema pobreza (administración del modelo con políticas con foco en la pobreza por parte de la vieja Concertación).

La cosa es que el estudio demostró que seguimos en el mismo lugar, y si ha cambiado la naturaleza de nuestra situación, ha sido juntamente con todo el país, canutos y no canutos incluidos. No fue el hecho de creer el que marcó la diferencia entonces, es lo que dice la evidencia más allá de cualquier vivencia individual.

Asimismo, el análisis demuestra que el acceso a la universidad del mundo canuto es tan explosivo como la generalidad del país, de manera que la llegada a la U no es tanto por el hecho de ser evangélicos, sino por el hecho de ser chilenos (¿oyeron alguna vez ese discurso en el que prácticamente la obra de Dios era llevarnos a la U? en realidad no era otra cosa que el acceso masivo que experimentó Chile por obra del endeudamiento usurero del CAE y el modelo mercantil que por medio del lucro hizo explotar la oferta universitaria).

Ambas ideas o tesis son, por lo tanto, erradas. Ser canuto en Chile no es lo mismo que ser puritano en Inglaterra, y la disciplina canuta, de sobriedad y esfuerzo individual no son suficientes para vencer el círculo en serio, de la misma manera el solo hecho de creer en el evangelio no nos otorga mayor ventaja económica que personas no creyentes de nuestro mismo nivel social. No se sale de lo pobreza ni hay asenso social sin políticas públicas dedicadas a ello, el hecho de ser canuto no aporta ni quita en esto en términos generales.

Todo esto no quiere decir que Dios no nos haya provisto nada, nosotros creemos que es así, lo único que queremos mostrar es que en realidad -probadamente- ser canuto no hace en rigor diferencias económicas de ningún tipo, ni grandes ni pequeñas.

Y es que en realidad, el evangelio no consiste en eso, nunca trató de eso, el evangelio consiste en conocer a Dios por Cristo, amar al prójimo, conocer el supremo bien, reconciliarse con Dios y con los demás, tener vida abundante en Jesús. Todo lo demás viene por añadidura. No es entrar en la sociedad del consumo y materialismo de nuestro siglo, si no un llamado a la justicia y santidad y yerran quienes lo presentan así.

El evangelio tiene mucho que ver por cierto con condiciones materiales de existencia, con dignidad, con justicia, y con que Dios cuidará de nosotros y proveerá lo que falte, pero poco con llegar a ser rico o tener muchos bienes, mucho menos con transformarte en un consumidor satisfecho como parecieran hacernos creer algunos e incluso presionarnos en algunas iglesias con una doctrina errada en la que pareciera que Jesús vino al mundo a darnos dinero, celulares, autos, teles y viajes.

El Otro Canuto
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“Señor, no me des tanto que me olvide de ti, ni me des tan poco que reniegue de tu existencia”.

“El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba”.

“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”

La imagen puede contener: texto que dice "HOLY BIBLE"

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