Aniversario de la partida del pastor pentecostal Erasmo Farfán

Un día como hoy, 26 de agosto, pero de 2016 partía en la presencia del Señor el pastor pentecostal de la Iglesia “Misión Iglesia Pentecostal”, Erasmo Farfán. Destacadísimo pastor de la población la Victoria, conocido por su trabajo ecuménico, su trabajo social y como voz en la defensa de los derechos humanos en los difíciles tiempos de la dictadura militar.

Les comparto una reseña escrita por el pastor Juan Sepúlveda, con algunos agregados de mis investigaciones:

Erasmo Segundo Farfán Figueroa

Nació el 1 de Julio de 1934, en el seno de una familia integrante de la Iglesia Evangélica Pentecostal, residente en la localidad de Caimanes, Comuna de Los Vilos. En su juventud se trasladó a Santiago por razones de estudio, integrándose a la Iglesia de Sargento Aldea esquina Arturo Prat, hospedándose en casa de la familia Sepúlveda Barra. Allí estableció los vínculos que serían determinantes para la formación de su propia familia y para el desarrollo de su trayectoria eclesiástica y profesional.

Durante el año 1952, la Iglesia Evangélica Pentecostal de Sargento Aldea fue escenario de conflictos que llevaron a la formación de la Iglesia Pentecostal, más conocida como “Misión Iglesia Pentecostal”, cuyo primer templo se estableció en calle Pedro Montt. La naciente denominación se auto-definió como “iglesia de puertas abiertas”, caracterizándose por su participación pionera en movimientos de unidad evangélica, particularmente en los ámbitos del trabajo social, juvenil y femenino. En ese contexto se forjó la vocación ecuménica de una nueva generación de líderes pentecostales, entre ellos Erasmo Farfán.

El año 1956 se casó con la hermana Ana Palma Sanhueza, matrimonio del que nació una extensa familia compuesta por 7 hijos (4 mujeres y 3 hombres), 18 nietos (13 mujeres y 5 hombres) y 7 bisnietos (3 mujeres y 4 hombres). Más tarde, tras la histórica toma de terrenos que dio origen a la emblemática Población La Victoria en 1957, un grupo de familias miembros de la Iglesia de Pedro Montt que participaron en la toma, reservó un lote de terreno para establecer allí un local de culto. Como Encargado de dicho local, y posterior Pastor de la Iglesia de La Victoria, fue nombrado en 1959 el padre de Ana, Hno. Eliseo Palma Román, residente en la Comuna de San Miguel.

Así fue como la familia Farfán Palma llegó a ser parte de la congregación de la Iglesia de La Victoria, donde Erasmo fue destacándose pronto como líder laico, tanto a nivel de la iglesia local como de la Misión a nivel nacional, tarea que compartía con su carrera como funcionario público en el Instituto Médico Legal. Cuando el Pastor Eliseo Palma, fallecido en 1978, se retiró del ministerio pastoral por razones de salud, el Hno. Erasmo Farfán asumió como Encargado de Obra de la Iglesia de La Victoria, y posteriormente como su pastor en 1976. Desde La Victoria apoyó por algunos años el trabajo de la Iglesia de José María Caro, y el proceso de formación de una nueva iglesia local en la Comuna de Lo Espejo.

Una de las tareas destacadas que le correspondió como líder laico de la “Misión Iglesia Pentecostal”, fue el trabajo de recopilar y proponer nuevas reformas a los Estatutos y Reglamentos de la Corporación, encomendado con la Conferencia Anual celebrada en la Iglesia de Ochagavía en Febrero de 1975. Esta tarea coincidió con la crítica situación que vivía el país en los primeros años de la dictadura militar, y con un diálogo abierto por el Consejo Mundial de Iglesias para evaluar las posibilidades de que la Iglesia Pentecostal creara un una instancia que permitiera canalizar la solidaridad de la comunidad ecuménica mundial con quienes estaban sufriendo en Chile. Por ello, su propuesta de reforma a los Estatutos y Reglamentos de la Iglesia Pentecostal, aprobada en la Conferencia Anual celebrada en Hualpencillo, Talcahuano, en Febrero de 1976, incluyó las normas para la formación de una Comisión Técnica (CTA) que asesore al Directorio en la ejecución de proyectos sociales y educacionales, y para la constitución de Centros de Educación y Servicio (CEA) bajo la Personalidad Jurídica de la Iglesia, normas que generaron las bases para la creación y proyección del Servicio Evangélico para el Desarrollo (SEPADE). De hecho la CTA comenzó su funcionamiento durante el año 1975, teniendo a Erasmo Farfán como uno de sus integrantes.

Su labor simultánea en SEPADE, cuya Dirección Ejecutiva ejerció entre 1978 y 1991, y como pastor de la Iglesia de La Victoria en un complejo periodo de la historia de Chile, le llevó a retirarse en 1980 del servicio público en el Instituto Médico Legal, para concentrarse más intensamente en su tarea pastoral y ecuménica. En ese periodo le correspondió colaborar en las tareas de apoyo pastoral a las organizaciones sociales, en especial en la población La Victoria, acompañando en ello al sacerdote Pierre Dubois, lo que le llevó a vivir muy de cerca muy de cerca la conmoción nacional y mundial generada por el asesinato del sacerdote André Jarlan.

Por el trabajo de SEPADE, del cual Farfán era Director, fue objeto de varios allanamientos y amenazas por parte de fundicionarios de la CNI y del Ministerio del Interior de Augusto Pinochet, cuestión que no les detuvo en su trabajo social y de denuncia de las violaciones a los DD.HH.

Entre los años 1992 y 1995, luego de ocupar en distintos periodos la Vice-presidencia y otros cargos directivos, ejerció la Presidencia de la Misión Iglesia Pentecostal. Como dirigente nacional de la Misión se destacó por su apoyo al trabajo de los distintos departamentos laicos, en especial de la juventud, como también por su énfasis en la educación cristiana de las congregaciones y en la formación teológica de las nuevas generaciones de pastores y líderes.

En 1994 fue invitado por el Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle a integrar la Comisión Nacional de Superación de la Pobreza. En el plano ecuménico internacional, entre las Asambleas del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) en Canberra, Australia, en 1991, y en Harare, Zimbabwe, en 1998, fue uno de los integrantes latinoamericanos de su Comité Central. Desde dicha posición, le correspondió coordinar la organización local de la reunión del Comité Ejecutivo del CMI efectuada en Santiago del 18 al 24 de marzo de 1992, y del Acto Conmemorativo “500 años: Voces de dolor y de esperanza”, realizado en el Teatro Baquedano con ocasión de ese importante evento ecuménico internacional.

Aunque la intensa actividad que ha desarrollado en las distintas etapas de su vida no lo refleja, Erasmo Farfán tuvo que convivir con serias dificultades de salud, comenzando por las consecuencias de las heridas producto de un asalto del que fue víctima el año 1962, mientras recorría en bicicleta el trayecto entre la Iglesia de La Victoria y su hogar en la Comuna de San Miguel. No obstante intervenciones quirúrgicas y tratamientos, su salud se fue deteriorando, lo que le llevó a retirarse del ministerio pastoral en los primeros meses de 2005, y a restringir progresivamente otras actividades, como su participación en la Asamblea de SEPADE, que desde 1995 es una Corporación Ecuménica de servicio al desarrollo, en especial de aquellos grupos humanos que aún esperan participar de sus frutos, que opera con autonomía de la Misión Iglesia Pentecostal.

En el contexto de la conmemoración de los 40 años de historia de SEPADE, el 5 de Diciembre de 2015, un salón recién restaurado del Centro de Formación Ciudadana de SEPADE, en el Antiguo Hospital San José, recibió el nombre de “Salón Pastor Erasmo Farfán Figueroa”, en reconocimiento a su trayectoria de vida y a su compromiso evangélico-ecuménico.

“La misión de la lglesia incluye tanto el anuncio de la Palabra de Dios, como también una preocupación por todos los problemas que afectan a la vida humana”. 1985. revista Solidaridad de la Vicaría de la Solidaridad.

“A mi me gusta mucho el concepto bíblico de paz que significa bienestar, salud en su sentido mas amplio. Tiene que ver con relaciones sanas, relaciones cordiales entre los hombres y entre los hombres y Dios. En esta tradición bíblica hay profetas que fueron muy claros en denunciar la no existencia de paz, cuando había opresión o injusticia. Por el contrario, cuando habrían relaciones de bondad, de hermandad, los profetas proclamaban la paz”.

“En mi trabajo pastoral en poblaciones y campamentos he podido constatar el clima de miedo y desesperanza que viven los pobladores debido a la violencia desatada contra ellos (por el gobierno militar)”. Revista Solidaridad 1985.

“Yo quiero precisar que la reconciliación que buscamos no es cualquiera, sino es una reconciliación en la justicia, en la verdad, en el amor. Son muy profundas las heridas que tiene nuestro pueblo, por eso creo que la única forma de sanarlas es con la verdad y la justicia. Tengo la impresión que si no hay un verdadero arrepentimiento por las injusticias cometidas en estos años, la reconciliación es muy difícil. Para que nunca más vuelvan a ocurrir las cosas que han pasado, tenernos que reconciliarnos en la verdad y en la justicia, para que no haya más tortura, exilio, hambre.” (sobre las violaciones a los DD.HH en dictadura).

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