Recordamos a Gonzalo Baez Camargo

Un día como hoy, 31 de agosto pero de 1983, fallecía el destacado pastor, poeta, teólogo, hebreista, académico, profesor normalista, periodista y activista ecuménico, metodista y mexicano Dr. Gonzalo Baez Camargo, psudónimo “Pedro Gringoire”.

Datos:

-Colaboró con la Sociedad Bíblica en la Revisión de la Biblia Reina Valera 1960. Participó en la traducción de la Versión “Dios Habla Hoy” y conjuntamente con el Dr. Alfonso Lloreda en la traducción completa de la Biblia “Nuevo Milenio” editada por Trillas en el 2000; colaboró en otras importantes versiones de la Biblia Hispanas y Españolas. Socio Fundador de la Sociedad Bíblica de México de la que fue Presidente de su Junta de Directores. Colaboró en la traducción y revisión de varias versiones ecuménicas de la Biblia, incluyendo la Editorial Herder en España.

-De 1958 a 1960 fue jefe de redacción del periódico “El Heraldo de México”, colaboró en diversas épocas en Revistas como: Alborada, Guirnalda, El Abogado Cristiano, El Mundo Cristiano, El Evangelista Mexicano, El Faro, Libertad, Ferronales, Rumbo, Eusko-Deya, Cuadernos Americanos, Foro Internacional, Historia Mexicana, Ábside, Tribuna Israelita, Horizontes, Germinal, La Revista Evangélica, Tiempo, World Dominion, La Nueva Democracia, Nueva Senda, Christian Century, Enciclopedia Británica.

-En su labor como columnista y periodista abogó intensamente por los Derechos Humanos, la Democracia y la justicia social. -Participó en el ejército constitucionalista de la revolución en México.

-Fue Secretario del Comité en Cooperación de Literatura para América Latina por el Concilio Mundial de Iglesias, siendo autor del conocido Curso Hispanoamericano para Escuelas Dominicales entre muchas otras publicaciones de corte evangélico.

-El Seminario Metodista de México se llama Dr. Gonzalo Baez Camargo. -Es considerado el primer hebreísta de México. -Ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua Española, amaba el Quijote de la Mancha y analizó el “El concepto de la mujer y del amor en Don Quijote”. Según René Padilla: Báez Camargo “rebasa claustros y púlpitos, y, hablando un lenguaje nuevo, sube a la cátedra, aborda la tribuna y se echa a la calle en el periódico y la revista”.

Les dejo un poema escrito por él:Sólo tengo una vida una vida no más.

¿En qué habré de emplearla:en odiar o en amar?

¿Odio? ya hay bastante en el mundo, bastante rencor.

¿Por qué he de aumentarlos, si lo que hace falta es amor, mucho amor?

Si alguno me ofende, si alguno procura mi mal, hay un daño al menos que no ha de causarmey es hacerme odiar.

Si pienso tan sólo en el bien de los otros y me olvido de mí, no hay ninguna ofensa que me pueda herir.

La vida es tan breve, y hay tanto de bueno que hacer, que no tengo tiempo para aborrecer.

La vida es tan corta, y tanto hay que servir y ayudar, que no tengo tiempo sino para amar.

Ya no quiero riquezas, ni gloria, ni fama, ni poder para mí;sólo quiero el gozo de amar y ayudar y servir.

Y una reflexión que hizo sobre el ecumenismo:

Se insiste por ahí en dar una impresión ignara o mal intencionada de lo que es el ecumenismo. Se dice que el ecumenismo significa menosprecio de los valores doctrinales y por ende, denominacionales de las iglesias cristianas evangélicas. Que es una especie de revoltura sin ton ni son. Un desteñimiento general.

Y hasta, extremando el encono o la ingenuidad inmersa en la ignorancia absoluta sobre el tema, llega a acusársenos, a los que creemos en el ecumenismo, de traición y deslealtad a nuestra Iglesia particular con el objetivo único de llegar a ser aceptados incondicionalmente en el seno de la iglesia católica romana.

Por ejemplo, creyendo insultarme, cierto individuo me llamó una vez –con indirecta sátira- “Don Ecuménico”. Un alto e inmerecido honor para mí. Así me situó en la categoría de cristianos de verdadera prominencia. Pongamos por caso, el doctor Juan A. Mackay, a quien sus estudiantes de Princeton llaman cariñosamente “Juanito Ecuménico”.

Yo espero y confío en que, cuando se entienda bien lo que es el ecumenismo –no otra cosa que la santa causa de la unidad cristiana por la que Cristo oró- el apodo con que me ha honrado el individuo en cuestión vendrá a ser mi más alto, aunque inmerecido título.

Y no es que se haya aclarado y explicado lo que es y lo que no es el ecumenismo. Pero esas explicaciones, o no han llegado a oídos de los que insisten en confundir los términos, o se trata simplemente de taparse los oídos para no oír y cerrar los ojos para no ver. Expliquémonos una vez más.

El ecumenismo es como el disco que en las clases de física sirve para demostrar la composición de la luz. Ahí están los colores. Cada uno diferente a los demás. Fuerte, bien definido, claramente demarcado. Se hace girar el disco, y aparece el blanco del cual todos forman parte.

Para que esto suceda he aquí los requisitos: (1) Que cada color retenga su propio tinte; (2) Que los colores, aunque distintos, estén juntos; (3) Que todos reconozcan un solo centro.Este es el ecumenismo de los colores y la luz.

El verdadero ecumenismo, y no las caricaturas que se hacen de él para luego darse el gusto de ponerlas en solfa. Cada tradición denominacional es uno de esos colores. Ha recibido de Dios la comisión de custodiar ese “color”, que es parte del espectro de la Luz Divina.

El ecumenismo no sólo no le demanda que se “destiña” sino que al contrario, le pide que sea fiel a su “color”, que lo mantenga sin máculas ni desteñimientos. Porque con colores desteñidos jamás se logra producir la combinación indeficiente de la luz. Colores fuertes, bien definidos, pues. Lealtad a las convicciones denominacionales de bases cristianas y evangélicas. Mientras más firmes, mejor.

Pero para formar la luz de Cristo –“Vosotros sois la luz del mundo” –los colores (las denominaciones) deben estar “todos unánimes juntos” (Hech. 2:1) No “cada quien por su lado”. No dispersos y al azar. Mucho menos en conflicto unos con otros. Atravesándose y encimándose. Porque todos deben tener un solo y mismo centro: nuestro Señor Jesucristo.

Cuando “todos unánimes juntos” giran en torno de Cristo, Su Voluntad, Su Honra, Gloria y Reino, entonces –y únicamente hasta entonces- se produce la luz que alumbra al mundo. De otro modo, todo es confusión, mal testimonio y causa de que el nombre de Cristo sea menospreciado y hasta blasfemado.Disco de espectro solar: eso es el verdadero ecumenismo. El ecumenismo en que yo creo. El campo en que sirvo.

Obras:

Improntas bíblicas en 1919.

Hacia la renovación religiosa en Hispanoamérica, en 1930.

Principios y métodos de la educación cristiana, en 1933.

La verdad y los errores del marxismo, en 1934.

Martín Niemoleller: el hombre que se enfrentó a Hitler, en 1938.

La superstición de la sangre aria, en 1942.

El protestantismo en Iberoamérica, en 1945.

La educación cristiana frente al mundo actual, en 1949.

El reto de Juan Wesley a los metodistas de hoy, en 1953.

El pensamiento hebreo del siglo VIII a.C., en 1958.

Protestantes enjuiciados por la inquisición en Iberoamérica, en 1960.¡

Por Cataluña!, en 1970.

URSS: cárcel del pensamiento, en 1971.

Breve historia del texto bíblico, en 1975.

Repertorio de disparates, estudios lexicológicos, en 1978.

Los rollos del Qumran, en 1979.Palestina y los palestinos, en 1983.

Fuentes: https://www.baezcamargo.org/gonzalo-baez-camargo

http://www.oocities.org/fustero5/Religion/poesia/poemas/Servir1.htm

https://www.clie.es/autor/baez-camargo-gonzalo

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