Los evangélicos pinochetistas y la Constitución de 1980.

Cuando se produjo la golpe militar de 1973, pasó algo inédito en la historia. La Iglesia Católica Romana no se puso del lado de la oligarquía y prefirió defender la vida luchando contra el asesinato, tortura, secuestro y represión de la dictadura cívico militar.

En esta tarea estuvieron también evangélicos de la Iglesia Metodista de Chile, la Evangélica Luterana, la Iglesia Pentecostal de Chile, la Misión Iglesia Pentecostal, la Wesleyana y el Ejército de Salvación, entre otras. además del financiamiento y apoyo permanente del Consejo Mundial de Iglesias.

Como la Iglesia mayoritaria y más importante no dio legitimidad al gobierno militar en sus crímenes (no al menos desde su cúpula superior), la dictadura se vio sin legitimación religiosa a pesar de que la buscaban, pues se declaraban cristianos católicos. Buscando ese elemento acudieron a grupos evangélicos para obtener las alabanzas y loas divinas que necesitaban como gobierno de cara al país.

Un grupo de pastores pentecostales, también presbiterianos fundamentalistas (Pedro Puentes) y luteranos (los que rechazaron a Frenz) estuvieron disponibles para ese trabajo, nació así el “Consejo de Pastores”. Organismo que a pesar de que no representaba a todas las Iglesias Evangélicas, hasta el día de hoy dice que lo hace.

El Consejo de Pastores nació para apoyar a la dictadura cívico militar, y con ello obtener por fin reconocimiento y privilegios que nunca habían obtenido antes. En ello, no tuvieron dudas en aplaudir y loar a Pinochet, en poner la bandera en Jotabeche los 11 de septiembre, en negar las violaciones a los derechos humanos ante la comunidad internacional, e incluso recibir credenciales como iglesia evangélica oficial, negándosela a los demás de la Asociación de Iglesias Evangélicas donde estaban las otras iglesias, persiguiendo a sus propios hermanos.

Sin embargo, a pesar de este esmerado trabajo de apoyo a Pinochet, él no les daba lo que le pedían (solo les dio el “te deum” que era el espacio televisivo donde podían loarlo). Así en 1974 Pinochet dictó el DL 1183 que les revisaba todas las decisiones, los directorios y les pedía rendir cuentas de sus dineros, cosa a la que no sometía a la Iglesia Católica.

En 1976 con el DL 349 les impedía hacer elecciones de directorio y daba facultades al gobierno para elegirlo él coartando la libertad religiosa, e incluso quiso el gobierno militar conformar él el directorio de la Convención Bautista.Peor aun, en 1978, la dictadura impuso un decreto para restaurar la educación católica en los colegios, excluyendo a la evangélica. El obispo Hermes Canales, acérrimo adorador del gobierno militar dijo a la prensa:

“Estamos sorprendidos de que la Iglesia Católica, que ha sido enemiga de este gobierno y más crítica que un partido político, y que no solo no lo ha defendido sino que lo ha desprestigiado en el extranjero, pueda haber obtenido en forma tan fácil que se dicten estos decretos que le son altamente favorables para tener oportunidad de recuperar su fuerza política…”

El reclamo era evidente, ellos apoyaban con devoción a Pinochet, los católicos no, pero los “beneficios que buscaban” se lo llevaban los católicos. El colmo de esto llegó con la Constitución de 1980, hecha por una comisión nombrada por la dictadura llamada Comisión Ortuzar. Los miembros del Consejo de Pastores enviaron una carta al general Pinochet para obtener reconocimiento en la nueva constitución que fuera más allá de la libertad religiosa de la Constitución de 1925, sino el reconocimiento de la Igualdad Religiosa, entonces, le propusieron un nuevo inciso a la Constitución que dijera (también en la foto):

“Las Iglesias, comunidades Religiosas y demás instituciones afines de cualquier credo serán consideradas Corporaciones o Fundaciones de Derecho Público. Para ser reconocidas como tales y poder ejercer sus derechos patrimoniales: deberán constituirse como Corporaciones o Fundaciones Religiosas y obtener personalidad jurídica de acuerdo con lo dispuesto en el Título XXXIII del Código Civil. Las Corporaciones y Fundaciones Religiosas gozarán de absoluta independencia y se regirán por lo que dispongan sus respectivos estatutos y los acuerdos de las autoridades establecidas en ellos con la sola limitación del inciso 1° de este acápite”. Firmaron la solicitud el luterano Julio Lajtonyi, el IMP Javier Vásquez Valencia, el IUMP Carlos San Martín, el pentecostal Hermes Canales y el luterano Erwin Ramdohr. Sin embargo, Pinochet los ignoró totalmente, la Comisión Ortuzar a través de el abogado Silva Bascuñan dijo: “¿Y si las demás iglesias, o cualquiera de estas pequeñas iglesias, se transforman en algo peligroso para el Estado o en algo que no deba aceptarse?” y con ello negó esta chance, Jaime Guzmán, ideólogo de la dictadura dijo así: “el peor presente griego que se le podría hacer al Presidente de la República… sería que se le invitara, siquiera por vía indirecta, a considerar un nuevo trato o un nuevo estatuto entre el Estado y las iglesias.” (sic).

Así que optaron por ignorar una vez más las peticiones de sus incondicionales legitimadores y dejar la Constitución del 80 exactamente igual a la del 25 en esta materia. Las iglesias evangélicas seguirían teniendo un trato inferior al católico, como meras corporaciones incluso a pesar de la esmeradas loas del Consejo de Pastores a la dictadura de la que buscaban beneficios.Fue solamente en democracia, bajo los gobiernos “ateos” de la Concertación en que se pudo obtener la personalidad jurídica de derecho público, y otras prebendas que buscaba el Consejo de Pastores. Eso a pesar que para el plebiscito del Si y el No, advirtieron que se acabaría la libertad religiosa si ganaba el NO. Hoy poy hoy, no es nada extraño a sus posturas que llamen a votar rechazo, incluso a pesar que siempre los excluyeron de todo aquello que apoyaban, sacrificando incluso la integridad de la ética cristiana llamando voluntad de Dios a la muerte, la tortura y la violencia. Así, nuevamente defienden a quien nunca los defendió, bajo discursos del miedo.

Hoy tienen la oportunidad de consolidar aun más la libertad e igualdad religiosa que se ha ganado siempre en democracia, pero más que eso, la oportunidad de dejar de buscar prebendas e intereses gremiales y apuntar a la convivencia en justicia y paz, para resarcir un pasado en que apoyaron todo lo contrario a la vida abundante del evangelio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s