Recordando la masacre de Chihuio.

Un día como hoy, 9 de octubre, pero de 1973, ocurría la Masacre de Chihuio, donde fueron asesinados 17 sindicalistas, 15 de los cuales eran hermanos evangélicos, 13 de la Iglesia del Señor y 2 adventistas.

De acuerdo con las investigaciones judiciales, estos hermanos y sindicalistas pertenecían al Sindicato “Esperanza del Obrero” que habían formado como trabajadores del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli.

De acuerdo con los testimonios de los militares, luego de detenerlos, golpearlos y amarrarlos con alambres de púas, cuando iban camino a Chihuio, producto de la lluvia tuvieron que terminar el recorrido a pie. Entonces, uno de los capitanes de apellido Osorio ordenó que uno de ellos cantara. Entonces, al ser la mayoría evangélicos se pusieron a cantar alabanzas evangélicas, hasta llegar a Chihuio, luego les ordenaron dejar de cantar y los encerraron momentáneamente donde siguieron alabando. Luego los sacaron a todos y los asesinaron con corvos y disparos, según la investigación “los gritos eran desgarradores clamando al Señor”.

Los enterraron en la misma zona, pero con posterioridad fueron desenterrados con la finalidad de eliminar la evidencia en lo que el Ejército denominó como “operación retiro de televisores”, desde ese entonces la búsqueda de sus restos ha sido una tarea titánica y de largo trabajo, que aún no finaliza. En la medida que han sido encontrados algunos de sus restos a través de análisis científicos, se han podido realizar los servicios fúnebres con diversos cultos evangélicos para despedir a nuestros hermanos.

Algunos de los familiares y amigos que he entrevistado como Juan Aceitón o el ex sindicalista sobreviviente Osvaldo Alvarado, el compromiso de estos hermanos en participar en el sindicato era enfrentar el problema de la miseria y la explotación, pues su compromiso cristiano les invitaba a preocuparse por la injusticia.

En la foto, solo algunos que he querido homenajear: Rosendo Rebolledo (con la guitarra, predicador de la Iglesia del Señor); Daniel Méndez (vigote arriba al medio, miembro de la Iglesia del Señor); Rubén Vargas Quezada (con la cruz atrás, adventista); Ricardo Ruiz (vigote al centro e izquierda, predicador evangélico); al medio monumento que los recuerda en Chihuio; Narciso García Cancino (con sombrero, predicador de la Iglesia del Señor); Neftalí Durán Zúñiga (abajo a la izquierda, predicador evangélico); sin fotografía pero en su memoria: Sebastián Mora Gutierrez y su hijo Fernando Mora Gutierrez (miembros de la Iglesia del Señor, este último murió por acompañar a su padre al verlo detenido).

Como evangélicos hacemos este ejercicio de recordar, para concientizar a los que relativizan, justifican, niegan o invisibilizan estos hechos, para llamar a la justicia que aun no llega para tantos, y especialmente para que sobre la base de la memoria, la justicia, el arrepentimiento, la confesión de la verdad, la colaboración con la justicia y la búsqueda de la verdad, el país pueda reconciliarse y mirar al futuro, para que nunca más pase algo tan inhumano como estos crímenes. Para que esta obra diabólica nunca más acontezca en medio de nosotros. Dios nos perdone, podamos realizar obras dignas de arrepentimiento, y juntos prevengamos estos hechos, porque la obra del enemigo es robar, matar y destruir pero Cristo ha venido a dar vida, y vida en abundancia.

“Señor , ayúdanos a predicar al crucificado en medio de un mundo de crucificados. Amén” (Leonardo Boff)

Esteban Quiroz González, abogado, conocido también como El Otro Canuto.

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