Reflexión sobre la quema de la iglesias ocurridas a un año del 18-O.

Miles de personas fuimos las que pacíficamente nos manifestamos hoy a un año del estallido social en diversas locaciones del país. Lamentablemente las imágenes que quedan para quienes no asistieron son estas, las de hechos de violencia que cometen unos pocos y destruyen patrimonio histórico, golpeando la sensibilidad del pueblo católico con dos iglesias quemadas (una de carabineros), haciendo un flaco favor a las causas justas de las grandes mayorías.

La falacia de asociación dirá permanentemente que somos nosotros los que cometemos estos actos, aunque la asociación no resista mayor análisis. No importa, la verdad se sobrepondrá ante estos condenables hechos que deben investigarse y saberse cómo es que fueron posibles y quienes los hicieron.

El profundo desprestigio de la iglesia católica ante la complicidad por abusos ha logrado lo suficiente como para que personas con amargura y ceguera hagan estas cosas, que con una cuota impresionante de infantilismo solo sirven y operan para el beneficio de aquel poder que quieren supuestamente derrotar.

Esperando que la indignación ante la destrucción de cuestiones materiales y símbolos litúrgicos despierte a todo el pueblo creyente a indignarse y actuar mayormente ante las violencias cuando se trata de la vida humana, la esperanza que tenemos es que la justicia y la transformación traiga al país la suficiente empatía como para vivir no sólo sin actos de violencia sino en profunda y auténtica justicia y paz. Que la vida, el desarrollo, la cultura, la justicia, la igualdad, la inclusión y las oportunidades le pertenezca de tal manera a todos, que todos tengamos un sentido de pertenencia a lo que somos que nos permita cuidarnos los unos a los otros a pesar de tanta diferencia.

Hoy hablábamos por la mañana de la no violencia activa y el compromiso con la justicia del pastor Martín Luther King Jr. y la de tantos cristianos que a lo largo de la historia han servido a sus sociedades. Hoy ese llamado sigue más vigente que nunca. Oremos por Chile, por paz profunda fundamentada en la justicia, y oramos por nuestros hermanos y amigos católicos.

Pd: ¿Nadie dirá que defender un atentado contra un templo católico es promover el catolicismo verdad? ¿Por qué lo dicen entonces cuando defendemos atentados contra la vida de personas que son manifestantes o minorías? Este hecho repudiable e inaceptable debe ser repudiado no por promoción del catolicismo, sino como resultado de respetar al prójimo.

Esteban Quiroz González, abogado, conocido también como El Otro Canuto (EOC).

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