Aniversario del martirio del valiente pastor pentecostal José Matías Ñanco.

Hoy es 31 de octubre, día nacional de las Iglesias Evangélicas, y también aniversario del martirio de un valiente pastor pentecostal, específicamente de la Iglesia del Señor, llamado José Matías Ñanco, quien murió predicando el “no matarás” en tiempo en que hacer eso era sinónimo de ser asesinado a manos del gobierno militar en Chile.

Un 31 de octubre de 1973 ocurrió uno de los brutales operativos que han sido denominados como “los helicópteros de la muerte” en tiempos en que la dictadura militar recién comenzaba.

Básicamente, aparecían agentes del Ejército fuertemente armados a bordo de helicópteros que atacaban poblados y realizaban operativos secuestrando y asesinando a personas que pudieran identificar como “peligrosas” para el naciente régimen.

En esta ocasión aparecieron en Maikijawe, comunidad Lafkenche de San José de Mariquina, pues habían recibido una denuncia de que existían “peligrosos extremistas” en ese lugar. Pero resultaba ser que esta era una comunidad mapuche y pentecostal, y que José Matías Ñanco era pastor allí. Al parecer, una delación irresponsable de uno de los soldados, también de origen mapuche aunque católico y militante del Partido Nacional, habría inducido el operativo.

Al caer sobre la comunidad este operativo, el pastor José Matías Ñanco habría intentado detener a los militares predicándoles el evangelio y recitando pasajes de la Biblia que hablan de no matar. Según su hijo él les habría dicho “¿por qué ustedes matan?”, porque Dios no viene a matar, sino que El nos da la vida en abundancia y porque ésto con gente ignorante que no sabe”.

Entonces, de acuerdo con el hijo del Pastor José, habría ocurrido que “Ahí un militar, molesto con sus palabras, le disparó y cayó con sus tres o no recuerdo cuántos tiros”.

De acuerdo con la Revista Evangelio y Sociedad de SEPADE, “la leyenda -surgida entre la gente de Maiquillahue- cuenta que en el momento en que el pastor pronunciaba las palabras de la Biblia a un militar que lo apuntaba se le habría quebrado el arma y por este hecho lo habrían matado”.

Luego de asesinarlo, los militares ordenaron bajo amenazas a sus familiares y hermanos en la fe a subir su cuerpo a un helicóptero, y desde ahí nunca más se le volvió a ver ni se ha encontrado su cuerpo. Su esposa tomó parte de la sangre coagulada que dejó en el suelo, y la enterró e hizo un funeral con ella. Ella sufrió muchísimos años de depresión por este hecho.

Los familiares nunca creyeron en la venganza a quienes realizaron este acto pues su fe en el Señor les invitó a no hacerlo, pero sí mantuvieron hasta siempre el deseo de que existiera justicia y verdad respecto a este cruel acto a través de un juicio con arreglo a la ley, cuestión que llegaría 30 años después y con mucha lucha. Asimismo, larga ha sido la lucha por encontrar su cuerpo, cosa que aun no ocurre.

El año 2004, por sentencia de la Corte Suprema Rol Nº 2666-04 se revocó la sentencia que había declarado prescrito este asesinato y se condenó a Sergio Héctor Rivera Bozzo, Christian Edgardo Bórquez Bernucci, Rodolfo Ramón Mondión Romo, Julio Germán Vera Arriagada, Javier Luis Felipe Vera Jünemann y a Juan de Dios Caniulaf Hualme por su participación en la muerte del pastor José Matías Ñanco.

Dicha sentencia es de gran importancia pues en ella la Corte Suprema aplica directamente una Convención de Derechos Humanos, específicamente la Convención de Ginebra de 1951 que declara imprescriptibles e inamnistiables los crimenes de lesa humanidad.

En diciembre de 2009 la Asociación Mundial de Comunicadores Cristianos (WACC), el Servicio Evangélico para el Desarrollo SEPADE y Valdivia Films, realizaron un documental dirigido por Roberto de la Parra, denominado 31 de Octubre, que cuenta esta historia. El lanzamiento del documental se efectuó el 22 de Octubre de 2009, en la Cineteca del Centro Cultural La Moneda.

Este caso se hizo conocido gracias a un reportaje que hizo la Revista Evangelio y Sociedad del Servicio Evangélico para el Desarrollo en 1990. Dicho reportaje fue muy importante también para el proceso penal y la determinación de responsabilidades.

En la foto, una de las nietas del pastor José Matías Ñanco, llamada Susana Matías, observando la tumba simbólica de su abuelo.

Fuentes:
-Sentencia Corte Suprema Rol Nº 2666-04
http://www.mapuche.info/news/siglo030121.html
https://www.cooperativa.cl/…/cor…/2007-01-19/114721.html
-Revista Evangelio y Sociedad del Servicio Evangélico para el Desarrollo, edición de octubre de 1990.
Agradezco al Pastor y teólogo Dr. Juan Sepúlveda por la información que me entregó para hacer esta nota.

Esteban Quiroz González, abogado, también conocido como El Otro Canuto (EOC), candidato a constituyente al distrito 8.

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