Natalicio del pastor Albert Schweitzer

Hoy es el natalicio del pastor Albert Schweitzer, y les traigo esta reseña de uno de una de sus biografías.

Este es un libro biográfico del destacado pastor luterano, misionero, teólogo, filósofo, músico, y médico, a veces también arquitecto, Albert Schweitzer, ganador del premio Nobel de la paz, entre otras condecoraciones.

Para los que no lo conocen, Albert Schweitzer, fue un destacadísimo músico (considerado el mejor exponente de Bach) y extraordinario teólogo del siglo XX, de origen alemán nacionalizado francés, que influenciado fuertemente por la que sería su esposa, la enfermera Helene Bresslau, dejaron todo lo que tenían y eran en Europa para prepararse en medicina y convertirse en misioneros, para juntos ir a África a instalar allá un hospital misionero, con el que trataban todo tipo de enfermedades, especialmente la lepra.

Este libro fue escrito mientras el pastor Schwitzer aún vivía, y publicado el mismo año en que moriría a la edad de 90 años.

Es un libro que te permite conocer a un verdadero profeta contemporáneo que vivió la etapa final del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

Una persona cuya lucidez le permitió intuir la llegada de la primera guerra mundial, y aún presagiar con mucha anticipación la segunda guerra. Incluso aún más, su “ética del profundo respeto por la vida” y su convicción de que la muerte de la filosofía, la ética y la cultura y la enorme sed de poder económico y militar amenazan no solo al ser humano mismo sino que a todo ser viviente, hacen ver que este pastor ya intuía lo que hoy es la inquietante verdad de la destrucción producida por la ambición del hombre y que se manifiesta en la catástrofe climática que estamos viviendo.

La vida de Schwitzer y de su confidente, amiga, y esposa, la luterana y feminista Helene Bresselau, enseña que todo aquel que es privilegiado, todo aquel que recibe algo bueno, debe compartirlo, que esa es la misión del que tiene algo que destaca: darlo y compartirlo con los demás.

Cualquiera que lea las “polémicas” investigaciones sobre el Jesús Histórico de Albert Schweitzer podría decir, con ligereza, que este hombre “no tenía fe o la había perdido”. Sin embargo, creo que en la vida de este predicador de paz resuenan con mucha fuerza las palabras de Santiago cuando nos dice: muéstrame tu fe por tus obras. Pues este Pastor junto a su esposa mostraban una fe más viva que cualquier creyente en la mística bíblica (entre los cuales me incluyo) pues entendieron a la perfección el mensaje que Dios nos dio al hacerse carne: no se sujetó a sus privilegios como cosa a que aferrarse, sino que derramó su vida hasta la muerte por los demás.

No solo eso, el hospital que hizo con Helene en África era una verdadera embajada del Reino de Dios pues, en medio de la segunda guerra mundial, era un espacio neutro, rodeado de guerra, donde convivían en paz soldados de todos los bandos, protestantes, católicos, indígenas, negros, blancos, humanos y animales, algo como eso no puede provenir de un hombre sin fe en el mensaje cristiano.

Este libro me demuestra también, una vez más, que los grandes servidores de Dios siempre han tenido esperanza en que aún queda bondad en el ser humano, que se debe tener fe en que el ser humano sigue teniendo algo de la imagen de Dios dentro de sí, pues este señor, por medio de la entrega no solo se dio a si mismo, sino que también pudo comprender y darse cuenta de la bondad de los más despreciados y maltratados de todos: “los salvajes de África”.

El libro de hecho cuenta una anécdota que comenta que los caníbales africanos estaban impresionados de que el hombre blanco, durante la primera guerra mundial, haya matado a tanta gente por mero odio, y no por “la comprensible necesidad” de comerse los cadáveres. Así uno observa que A.S. se dio cuenta que los europeos podían sacrificar vidas humanas a los ídolos de las banderas, y que podían asesinar a sus hermanos por el fetiche del odio nacional y racial y el poder, de manera que todo aquello excedía y excede en mucho la “brutalidad” de los caníbales y sus hechiceros.

Una persona brillante pero sencilla, alegre, inagotable, que predicó el amor de Cristo con sus obras.Murió en Lambaréné, lugar de África donde fundó su hospital junto a su mujer Helene Bresslau, allí se encuentran enterrados ambos.

Pd: Dudo que puedan comprar este libro pues es muy viejo y no sé si está en venta, pero si tienen acceso a un biografía de él o de su esposa Helene Bresslau (a quien creo le debemos muchos más méritos que los que se les dan en relación a su marido), les recomiendo lo hagan.

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