Textos inéditos de EOC (4): Educación sexual

Texto que nunca publiqué, porque tenía que revisarlo más, y no lo hice. Lo dejo aquí:


Educación sexual:

Dentro de la tradición cristiana existe una lamentable realidad: el sexo se asocia al pecado, a la inmundicia, es “la cochinada”, no parece haber bondad en él.

Esa realidad tiene una explicación histórica: la influencia de la tradición griega gnóstica en pensadores como Agustín, quienes veían en el cuerpo humano la maldad, nada bueno había en él. Bajo ese lente gnóstico del que Agustín no pudo escapar a pesar de luchar contra el gnosticismo, el cristianismo leyó la Biblia, a Pablo, y especialmente el tema del sexo en torno al cual no existe una ética clara más allá de lo prohibido.

En el catolicismo esto es súper fuerte, el tema de la “inmaculada concepción”, el voto de castidad de sacerdotes y monjas, la santidad de la virgen y la negación de que tuviera hijos después de Cristo etc., todo bajo una visión de satanización del cuerpo y de la vida sexual, pero los canutos tampoco nos escapamos de esa obsesión con lo sexual, donde dicha palabra siempre se asocia a pecado.

Bíblicamente el sexo no reviste nada malo, el sexo es creación de Dios, y es una creación buena, buena en gran manera, y es para disfrutarlo, si no me cree, lea el Cantar de los Cantares, que está lleno de erotismo y de comentarios explícitos sobre la alegría que produce el sexo (los que rehúyen de eso, como para no tocarlo, hablan de que en realidad los pasajes eróticos hablan de Cristo y la Iglesia… la imagen mental que eso produce cuando uno lee en serio ese libro, es, perdónenme, al menos rara vista y considerada la oposición aparente entre lo divino y lo erótico).

El cristianismo está obsesionado con la connotación negativa del sexo, con la reglas en torno a él, solo hablamos de eso, de lo que “no hay que hacer”, de “su maldad”, de lo terrible que es, y es parte de la centralidad de los valores: un pastor puede robarle a la iglesia, pero ay si adultera (ver Durán); un candidato presidencial puede amar el fusilamiento y pregonar la violencia pero si predica la restricción de derechos de los que viven la sexualidad de forma contraria a lo que se estima correcta es candidato cristiano con apariencia mesiánica (ver Bolsonaro); el congreso de jóvenes, la Biblia para jóvenes, y su charla consiste en… hablar del sexo prematrimonial, que no forniquen, ese es todo el mensaje a la juventud, como si no tuvieran otras cosas con las que luchar y preparaciones que formar para vivir la vida adulta en este mundo como cristianos. Podría dar miles de ejemplos más (además que el Antiguo Testamento usa constantemente la metáfora del adulterio y la fornicación para hablar de la relación entre Dios y su pueblo, vaya lío que confunde).

Toda la represión, el no, no, ¡¡¡noooo!!! que gira en torno al sexo y que se nos pegó producto de la influencia filosófica del gnosticismo, genera un montón de problemas grandes, porque claro, toda obsesión es mala, pero entre ellos, muchas veces encontramos dificultades serias en su matrimonio para disfrutar el sexo, para practicarlo con libertad, pues han reprimido y satanizado su propio cuerpo fuertemente durante gran parte de su vida, lo que muchas veces demanda la intervención de especialistas para por fin tener buen sexo con el/la cónyuge; el segundo problema, en el contexto de una juventud cuyas condiciones sociales y económicas les demandan casarse cada vez más viejos, tenemos una juventud llena de culpa, pues todos luchan severa y centralmente contra los deseos que están en su ser biológico desde su adolescencia, verdaderas bombas de hormonas que le están demando sexo que no puede dar por consideraciones sociales y religiosas que además son centralizadas por la cultura cristiana (este sí que es un lío gigante, y todo pastor de jóvenes o líder de jóvenes que haya trabajado en serio con ellos lo sabe muy bien que en torno a esto giran los asuntos espirituales de sus jóvenes, no se hagan los lesos), por eso todo buen líder de jóvenes sabe que hablar del perdón de Dios en el congreso de jóvenes es jugada ganadora, todos se conmocionarán sí o sí y será por este tema el que estará siempre implícito, generando constantes estados espirituales de caída/perdón y una cultura de hipocresía religiosa fuerte, y la tercera y la más grave a mi juicio, la negativa a hablar de las bondades del sexo, del placer que Dios creó en él, de verlo como algo que puede ser algo bueno dentro de todas las regulaciones necesarias en torno a él.

Esa negativa es doble, es religiosa, es decir, no se aborda el sexo fuera de las cosas que NO hay que hacer con él, y la segunda es política, se niegan a abordar el sexo en la educación formal, con estándares científicos y éticos por un profesional de biología y de la educación, que además le pueda entregar integralmente elementos éticos relacionados con él desde las diversas concepciones, para dialogar con ellos y elegir sobre ellos con calma, sin desesperarse, sin asustarse.

Esa doble negativa además es –ante todo- ilusa, porque con eso creen los padres cristianos que sus hijos tendrán libres sus mentes del tema de la sexualidad, se les protegerá de un tema tabú que ellos no tratan con sus hijos nunca, impiden que se trate en la iglesia más allá de las prohibiciones de las que hablan constantemente y prohíben políticamente se trate en el colegio de conformidad a su edad y desarrollo, y ¡sas!, piensan que ya han librado a sus hijos del tema, son los héroes, no contaban con su astucia.

Pero la vida no es así, ojalá fuera tan fácil, lo que los papás cristianos no quieren reconocer es que de sexo sus hijos saben mucho, y lo saben realmente de le peor fuente, no lo saben ni desde ellos, ni desde la iglesia, mucho menos desde los programas educativos serios y basados en evidencia, porque ellos ya se han encargado de bloquearlos todos, lo aprenden de la música y la tv (reguetón y series de tv que lo tratan explícitamente), de sus compañeros de curso y amigos de la calle (que creen que saben, así que de ellos se educan) y por supuesto de la pornografía, a la que tienen acceso desde su computador y desde su celular que usan en su pieza y que hoy por hoy ya tienen acceso desde los 5 años… sí, desde los 5. En Facebook, en Instagram, en twitter, en Tumblr, y en cualquier dirección con contenido porno, que tienen a un click de distancia.

Allí aprenden de sexo en su peor versión: sexo en el que las mujeres son objetos de placer, sexo violento, sexo sin protección, sexo con postura sexuales inseguras que requieren de conocimiento para ser salubres, sexo como dominación, sexo en el que centro es mayormente el placer del hombre, sexo donde existe una imagen de mujeres y hombres que es irreal en cuanto a sus características físicas, sexo vacío, consumista, editado, carente de toda empatía, carente de amor, meramente genital, comercial. Resultado, el embarazo adolescente se dispara, las enfermedades de transmisión sexual hacen y deshacen entre nuestros adolescentes, el aborto aumenta pues no solo no saben cuidarse y se embarazan, sino que además no quieren cargar con todo el juicio que cae en el embarazo prematrimonial de parte de su propia comunidad de fe, y los cristianos ya adultos no saben tener sexo, no saben dar placer a su pareja, o no logran placer ellos mismos, no lo disfrutan, su sexo es egoísta, de mala calidad, es violento con ellos mismos, especialmente con las mujeres.

¿Qué podemos hacer ante eso? Dejar la hipocresía pues, reconocer que el sexo es bueno, es recreativo, el clítoris femenino no tiene ningún otro propósito que dar placer, Dios lo creo. Pablo recomienda tener sexo constantemente, Cantares y Eclesiastes recomienda el sexo, el esposo alaba los senos de la esposa, ella por su parte desea a su amado. Eso es bíblico. Debemos reconocer que debemos aprender a tener sexo de forma amorosa, empática, responsable, segura y amante. Hay que desarrollar una teología del sexo también, en la que el amor, la entrega, la ternura y el placer sean visto en cosmovisión cristiana, no la mundana, egoísta y además reprimida que tenemos hasta hoy, obsesionada con las prohibiciones y no con la bendición de la vida sexual.

 ¿Quieren una última prueba de toda esa cultura de satanización del sexo, de pánico, de escándalo y de obsesión? Lean los comentarios que esta publicación va a dejar.

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