Textos inéditos del Blog (2): EOC una página que no predica el arrepentimiento, EOC una página de “gracia barata”.

Les comparto esta reflexión que nunca publiqué, es una apología un poco furiosa de este blog escrita en agosto de 2020, razón por la cual no me animé a subirla en ese entonces.

Editoral: EOC una página que no predica el arrepentimiento, EOC una página de “gracia barata”.

EOC es una página de Facebook, específicamente un blog personal de un canuto más dentro de los varios millones que hay en Chile o el mundo. Hay gente que se la toma bien en serio, quizá más en serio que lo que me la tomo yo, que escribo constantemente en ella, pues la tratan como si pretendiera ser, no sé, lo mismo que un Ministerio, el cuerpo de Dorcas, o la liga de jóvenes de su iglesia, etc.

Con todo, vengo en responder a la crítica sobre que EOC es una página que predica “la gracia barata”, eso que el teólogo Dietrich Bonhoeffer definió en palabras sencillas como predicar un amor sin arrepentimiento.

Nosotros sí predicamos el arrepentimiento, lo hacemos casi en cada posteo:

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos los que creen que lo de César y lo de Dios es lo mismo, y unen el santo evangelio a votar por candidatos de su agrado, abusando de su posición de liderazgo.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que persiguen la conciencia ajena y quieren hacer de su fe una tiranía que imponer a los demás, a los que no creen como ellos o no creen en lo mismo que ellos, y niegan así los derechos civiles de aquellas personas a las que consideran herejes.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos los proclamadores de la intolerancia religiosa.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino los que mienten diciendo que representan al pueblo evangélico cuando no es verdad, pues no existe tal cosa como la iglesia evangélica sino casi 4000 iglesias diversas casi nada conectadas y bien heterogéneas.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que predican un evangelio que consiste en que Dios te dará riqueza y lo reducen a una serie de consejos emocionales para tener éxito en el mundo de los negocios y la competitividad, como si esa fuese la voluntad de Dios y no el compartir, no el dejar los privilegios y ambiciones personales y volverse un servidor de todos.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que son indolentes ante la violencia, el asesinato, la exclusión, la acepción de personas contra las minorías sexuales, y no las amparan ante ella como buenos samaritanos, sino que se oponen a cuanta iniciativa para ampararlas supuestamente para no participar “en su pecado”.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquello que difunden las mentiras de las fake news con mensajes de odio y teorías conspirativas absurdas.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que se enriquecen a costa de la fe de los hermanos sencillos de las iglesias, no cumplen con la transparencia debida en la administración de los bienes eclesiales, y al contrario hacen mercadería de la fe.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que no hacen nada ante la misoginia y la violencia contra la mujer, que la tratan como ciudadanas y como creyentes de segunda categoría.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que destruyen la creación, en especial las grandes empresas y los hábitos de consumo que todos tenemos.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que prostituyen a la iglesia con el poder político y económico de este mundo, amantes de la abominación desoladora.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que legitiman el acoso sexual y consideran exagerada su represión aunque daña a sus próximas.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que han secuestrado, torturado y asesinado a tantas personas y aun mantienen pactos de silencio, no quieren decir la verdad ni enfrentar a la justicia con la verdad.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos verdaderos predicadores de la gracia barata que hablan de perdón y reconciliación sobre los detenidos desaparecidos y los perseguidos políticos pero sin exigir arrepentimiento a los militares y civiles que las ordenaron y practicaron, predican perdón sin que confiesen su pecado, sin que digan la verdad, y enfrenten a la justicia con ella.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que creen en la usura, en la explotación y opresión laboral, y no reconocen sus derechos a los trabajadores, aman la opresión y justifican la acumulación.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que se creen dueños de la verdad de Dios, monopolizan para sí el evangelio y su sana doctrina.

– Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que predican un evangelio meramente doctrinal que no va acompañado de amor real, que pretende salvar el alma sin hacerse cargo del cuerpo, de las necesidades económicas y violencias hacia las personas.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que llaman cristianismo a la xenofobia, el racismo, la aporofobia, y no tienen problemas en llamar a sus pregonadores como “siervos de Dios”.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que ven al diablo y espiritualizan todos como satánico menos aquello que roba, mata, y destruye, como la guerra, la intolerancia, la violencia, los discursos de odio.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos líderes que se elevan a puestos inalcanzables y creen que por ser “pastores o líderes” tiene derecho a tratos especiales, se creen incuestionables, padres de los demás, dueños de las iglesias que dirigen.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos aquellos que hablan y hablan doctrina contra las minorías sexuales y nunca han sido pastores de ellos, nunca han acompañado en el camino a esas personas, no han visto sus sufrimientos, sus persecuciones, sus luchas, sus miedos, las violencias, y se conforman con sus propias seguridades doctrinales, con las cargas que les ponen encima, pero no conocen la intimidad de sus luchas y miedos, ni han estado dispuestos a ayudarlos a cargar sus cruces, sino que solamente proyectan sus miedos y sus ambigüedades personales sobre ellos, odiándolos bajo el pretexto de un amor que nunca ha sido tal.

-Predicamos que se arrepientan y enderecen su camino todos los religiosos que se creen superiores a los demás solo porque tienen religión, que están llenos de levadura farisea de hipocresía, que predican costumbres litúrgicas y denominacionales en vez de evangelio, y contra todos aquellos que creen que porque cantan, y adoran en un templo hacen la voluntad de Dios pero no practican la misericordia, ni la justicia, ni saben qué es el verdadero ayuno: liberar a los oprimidos de la tierra.

Eso hacemos cada vez que escribimos aquí, que sean “duros de corazón” y no lo quieran ver o nunca hayan visto esos valores bíblicos no es nuestro asunto, o -en el colmo- que digan “ustedes solo critican y critican” y a la vez “no predican el arrepentimiento” y no vean su contradicción, porque quieren llamar al arrepentimiento a todos los que están afuera de la iglesia pero no quieren mirar dentro que está bien llena de inmundicia y abominación, y quieren taparlo y taparlo.

He sido predicador del evangelio toda mi vida, he estado a cargo de la predicación en las calles por mucho años, he predicado en los hospitales, estuve a cargo de la predicación los viernes en la posta de Maipú por mucho tiempo, he salido a predicar por años, sábado tras sábado persona a persona (solo o con dos o tres jóvenes que yo mismo motivaba) y domingo tras domingo en las plazas junto a mi denominación, he formado parte de ministerios de predicación, he dado charlas de evangelismo creativo, evangelismo persona a persona, he organizado decenas de campañas evangelísticas en la calle, estuve en campañas nacionales, hasta que me di cuenta que los que en realidad necesitaban convertirse éramos nosotros mismos, que estaba invitando a la gente a iglesias que muy poco del evangelio realmente tenían y formé, como para ayudar un gramo, esta página en la que simplemente doy mi visión de las cosas. No me digan pues que me jacto al decir esto, pero se habla se habla sin conocer, sin saber, absolutamente nada acerca de quién hablan.

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